Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina
20 Abr
Las siguientes son un par de respuestas que como logré de alguna forma sintentizar mi punto de vista sobre varias cosas me pareció interesante dejarlas acá guardadas en el blog. El inicio de la conversación se refería a cual era la opción humanista sobre el armamentismo venezolano que está comprando armas por unos 5 mil millones de dólares, y la demonización que se esta haciendo de Chavez para justificar un posible futuro ataque a este país. Así que acá van estos mensajes que resumen algunas visiones personales:
Estimado Jorge
Agradezco tu mensaje tan extenso. Conozco lo que es la derecha en sus diversos matices y su violencia, y a esa derecha se ha ido enfrentando y enfrenta gran parte de los gobiernos latinoamericanos, incluso el mío, que espero antes de que se puedan ver afectados, se logre una consolidación como región que permita aún más extender esta nueva visión latinoamericana de la que Chavez es parte.
Mi preocupación incluso va más allá de Venezuela, ya que el gasto militar se ha incrementado en toda la región. Así como se habla de 2 a 5 mil millones de dolares (entre dinero y prestamos rusos) en gasto en armamento por parte de Venezuela, se habla de unos 12 mil millones de la operación de Brasil a Francia, ahora Rusia también le prestará plata a Bolivia para comprar armas y otro avion presidencial, y Chile le compra a Estados Unidos, al igual que Colombia que ni comprar precisa, directamente se lo sirven en bandeja… entre otros países que también están adquiriendo armas. Cualquiera sea el país y cualquiera sea el gobernante, la compra de armas con fines defensivos es un doble juego de palabras tal como lo denunciamos en República Checa. El solo hecho de poseerlas significa estar preparados y dispuestos a usarlas. Si la solución militar a un conflicto aún se presenta como una de las opciones para defender cualquier proceso a como sea, es porque aún creemos en la guerra como tal, la creemos como solución porque nos han educado de muy diversas formas que la guerra soluciona conflictos, y creo como humanistas sabemos que ninguna guerra lo hace, ni lo hará. Por tanto tener armas para usarlas como opción de defensa de un proceso desde mi optica -insisto en “desde mi optica”- no tiene ni pies ni cabeza (y no hablo por Venezuela, hablo por cualquier pais de la región o del mundo). La unión hace la fuerza, y la concientización y educación en la no-violencia activa como política de estado regional sería -nuevamente desde mi optica- la verdadera salida de la prehistoria humana. Gastar 2000 millones de dolares en armas, en vez de en educación por la no-violencia activa, y en educación en general, y así sea 1 millón, me parece y seguirá pareciendo por siempre un insulto a mi inteligencia, y a la inteligencia de los pueblos, aún cuando en simultaneo sea el pueblo que sea reciba salud, educación, cultura, y todo lo que un pueblo y toda persona merece tener. Si mientras se da eso al mismo tiempo se compran armas, para mi que quiero un mundo sin guerras y sin violencia, no hay proceso (sea o no llamado revolucionario, bolivariano, o como sea) que merezca mi sincero y profundo aplauso -insisto en el “mi”-, no quiero imponer nada con esto, es mi visión personal. Tampoco la presento como “mi visión humanista” porque no me siento represtante del humanismo ni sería justo hacerlo, es mi visión como ser humano sensible a un futuro cercano o lejano donde no quiero más gente muerta por conflictos armados.
Apoyarse en que porque existe un “enemigo” armado con intención y capacidad de usar armas es el justificativo para que el siguiente pensamiento sea “compremos armas para contrarrestarlo” no me parece ni parecerá un pensamiento coherente con el nuevo humanismo universalista que intento seguir y promover desde mi humilde lugar. Aplaudo las reivindicaciones que los pueblos latinoamericanos han logrado en estos ultimos tiempos, pero no puedo aplaudir a los líderes que compran armas, porque eso significa que NO se está intencionando en superar una etapa muerta en la que creemos que las armas detendrán y solucionarán la embestida de los poderosos, porque hacerlo es desestimar y degradar el poder que los pueblos tienen cuando están educados, concientizados, organizados y conectados detrás de la bandera la de no-violencia activa, tal como ya lo vimos en la India de Gandhi.
Me pone absolutamente contento que centenares de miles de personas y niños de latinoamerica hoy tengan acceso a la educación, la salud, la vivienda y las mejoras en atención e infraestructura que merecen. Pero si los gobiernos no avanzan ahora mismo en la urgente necesidad de educar en la no-violencia activa, en la solidaridad, en los valores humanistas, creo que un simple cambio de los vientos puede hacer que este fantástico proceso se caiga por la rápida adopción de la violencia como solución para la defensa del proceso mismo.
Así que el día que la “Revolución Bolivariana” o cualquier revolución o proceso incluya en su título la palabra “no-violenta” y se actúe en consecuencia, me pondré de pié y aplaudiré no solo a esos pueblos, sino también a sus valientes e inteligentes líderes.
Mientras tanto, entiendo querido Jorge los argumentos, pero no los comparto en ese punto.
Te envío un fuerte abrazo.
Y la siguiente:
Estimado Jorge
Está claro que no solo tenemos algunas diferencias de puntos de vista, sino también de edad. Mientras vos vivías lo que viviste en chile yo estaba naciendo y aprendiendo a caminar. Lo cual no complica demasiado la charla porque igualmente tengo recuerdos y estudios sobre las dictaduras militares que se impusieron y sostuvieron en la lucha contra el cuco llamado “Comunismo”, que luchaba contra el cuco llamado “Imperialismo” (acuerdo más, acuerdo menos, eran los dos grandes bandos, aunque por supuesto terminaron considerando comunista a cualquier persona u organizacion que fuera librepensadora o a veces ni tan siquiera).
Hay una realidad. Las guerras, antes que conflictos políticos, son conflictos económicos, y luego se transforman en hechos económicos rentables para cantidades de gobiernos, empresas e individuos. Antes de casi toda potencial guerra hay un conflicto o interés económico. Claro está que la derecha es en general un puñado de empresarios y títeres jugando en política con fuertes relaciones con el establishment local, y los gobiernos y empresas extranjeras interesadas en los recursos y mercados de su país o región. Si les tocás sus intereses reaccionan como saben hacerlo y como ya lo vivieron en Bolivia, en Venezuela y en tantos otros países, utilizando tácticas diversas de sembrado de caos, desinformación, miedo, corridas de precios, desocupación, violencia armada con la policía, mercenarios, ejércitos privados, militares, etc., etc..
Estos métodos tienen más o menos éxito en tanto y en cuanto haya en esa sociedad métodos y organizaciones que articulan a las personas. Así si existe un sindicalismo fuerte como en Bolivia, o agrupaciones de base muy fuertes, donde ya hay líderes y donde hay una concientización para mantenerse unidos y organizarse de muy diversas formas, ahí es muy dificil que todas estas tácticas funcionen, aún mejor si detrás de estas organizaciones hay un gobierno apoyándolos. Que es la situación que se ve en Bolivia y Venezuela. Y que son situaciones diametralmente opuestas a las dictaduras de los 70. Con esto quiero decir, que donde hay una sociedad organizada con un gobierno apoyando es realmente dificil hacer que el caos desestabilizador prospere. Va a molestar, pero no va a prosperar. No hubo que armar guerra de guerrillas ni en Bolivia ni en Venezuela para sostener lo que hasta hoy se sostiene porque además la visión era no-violenta, como bien destacas respecto de la visión de revolución bolivariana, y de la visión indigenista de la madre tierra de Bolivia.
Creo con todo esto que no hay punto de comparación entre los conflictos de los 70 y estos conflictos, SALVO, en que siguen habiendo dos “cucos”, dos bandos marcados, y detrás de los dos “cucos” siguen estando los mismos países que en los 70 apoyaban movimientos enfrentados: Estados Unidos y Rusia, y los dos mismos modelos… el capitalista (libremercadista -enmascarado como democrático-) de Estados Unidos, y el socialista (intervencionista) bolivariano, anteriormente comunista ruso (ahora también encarnado por China que esta armando un eje del sur).
Así que 40 años después los actores cambiaron de lugar (ahora la tecnica de guerrilla desestabilizante es de Estados Unidos), pero los dos modelos siguen en una versión renovada de la misma lucha.
Pero ahora miremos el contexto latinoamericano. Hay muchísima más unidad y solidaridad entre países, y se está gestando esa misma articulación interna, pero esta vez a nivel regional.Pero eso está sucediendo sólo entre gobiernos, y no necesariamente está sucediendo entre pueblos. Las movilizaciones en apoyo a Evo o Chavez en el exterior no llegan a ser más que de la izquierda tradicional, colectividades y algunas organizaciones y no puede decirse que sean masivas.
Para mi invertir en esta educación y articulación entre pueblos y no en armas, es la diferencia crucial y definitiva para consolidar una región que se posicione como no-violenta y moralmente más elevada, que intentar frenar la ofensiva interna y externa comprando armas “convencionales” que pueden desatar un desastre en la primera de cambio. Porque no nos mintamos, alguien cree que Venezuela le podría ganar una guerra a Estados Unidos o que por tener unas bombas y tanques puede evitar una ofensiva? O qué, que Rusia entraría en apoyo a Venezuela en caso de un conflicto? Es todo extremadamente ingenuo. Tanto como lo fué la guerra de Malvinas que fue una guerra perdida de antemano, que nos costó 10 mil millones de dólares por 73 días de guerra absolutamente inútiles bajo todo punto de vista pero fue casi todo un país que se volcó a la calle en apoyo de la guerra y de un gobierno militar que al mismo tiempo estaba matando y torturando. Si eso no es falta de educación y en especial de educación en la no-violencia no se que es… Por otra parte si se compran armas, se tiene que entrenar mucha gente para usarlas, y si se entrena gente para usarlas, se está educando en la violencia, y NO en la no-violencia activa, y se está dando un mensaje beligerante a toda una población. Así que lo de revolución bolivariana no-violenta no lo pongo en duda pero el pensar, sentir y actuar no parecen muy alineados. En el juego de “quien la tiene más grande” toda latinoamerica lleva todas las de perder, y sin embargo ahí estamos… gastando más de 30.000 millones de dolares en armas (rusos y europeos agradecidos!)…
Si un parque de reflexión cuesta unos 250.000 dólares… eso nos daría para poner unos 120.000 parques de estudio y reflexión en toda latinoamérica. O para repartir 3 mil millones de libros de educacion en la no-violencia (alcanzan para latinoamerica, no?), o para producir no se cuantos cientos de miles de canales y horas de TV, publicidad estática por millones, centros de comunicación, trabajar full time con sueldo cientos de miles de instructores, o para hacer miles y miles de intercambios estudiantiles entre países latinoamericanos, o para comunicar la riqueza del trabajo, la creatividad y la cultura latinoamericana al planeta entero, o para montar redes de comunicación e internet de bajo costo en toda la región…. y así siguiendo…
Y sin embargo… SE GASTA EN ARMAS… por el potencial peligro del “cuco” que nos viene a invadir
Y sin embargo… seguimos defendiendo tamaño error que nos mantiene en la prehistoria humana.
Y sin embargo… seguimos haciendo rodar la rueda de las fabricas de armas y los ejércitos con militares deseosos de “acción”
Y sin embargo… le seguimos haciendo el juego a los que lucran con las guerras y la inseguridad, y las promueven para seguir lucrandoRealmente no logro ver cómo desperdiciar 30.000 millones de dólares en armas me va a beneficiar, o te va a beneficiar a vos. Ni logro ver cómo hay armas buenas y armas malas, para mi son toda armas pensadas para matar a los de un bando o a los del otro, pero siempre para matar.
Es como la lógica de la inseguridad en la ciudad. En vez de pensar cómo desarmar la calle, aumentar la solidaridad, y mejorar la red ciudadana para cuidarnos entre todos, se piensa en poner más policias armados, y comprar más armas como solución. Tiene alguna lógica? ni la más mínima! cada vez muere más gente en manos de locos violentos, policías, chicos quemados por las drogas, y accidentes con armas… solo espero realmente que detrás este nuevo armamentismo latinoamericano no veamos el comienzo del fin de lo que de momento es una excelente oportunidad.
Te mando un abrazo
20 Abr
Una sola cosa que decir. Este Sistema en el que vivimos es tan inutil que recien a los 47 años de esta mujer el mundo la descubre.
Bueno, y otra cosa, la fe mueve montañas, y la fe que esta mujer se tuvo para ir a ese programa y exponerse ante millones de personas y hacer lo que hizo realmente es para aprender.
http://www.youtube.com/watch?v=dSFP4XfE8jI
Que la disfruten.
9 Abr
Viendo la propaganda que la empresa distribuidora de Kinder Sorpresa en Argentina puso al aire para las pascuas, me chocó muchísimo su mensaje de “oh, si no es Kinder, qué decepción”. Razón por la cual envié a esta empresa el siguiente mensaje:
“Estimados
Quería comentarles que la publicidad de pascuas que actualmente televisan en canales de cable tiene un componente de violencia que realmente me disgusta. Tras esa aparente candidez diciendo “Si no es Kinder que decepción” se esta diciendo a un chico cuya madre apenas pudo comprarle algun otro tipo de huevo con sorpresa que el regalo que su madre con toda su buena voluntad le hace es ni mas ni menos que “una decepción”.
Entiendo que como empresa el dinero y la comptencia es más importante que salvaguardar las mejores intenciones de una madre o padre entregando lo que este a su alcance a su hijo, yo realmente lo encuentro inaceptable, razón por la cual mi blog difunde esta informacion y por supuesto no comprare Kinder bajo ningun aspecto.
La proxima vez que decidan competir de esta forma tan deshonesta para el corazon de un niño y las mejores intenciones de una madre o padre deberían pensarlo mejor.
Atentamente
Juan E. Drault
Coordinador de Desactivala.com
18 Mar
Hola
Ultimamente hemos tenido varias situaciones de violencia en Mar del Plata, al igual que muchas partes del país, y en definitiva del mundo… pero bueno, está claro que la cosa se está complicando en todos lados, y aún en una supuesta “segura” ciudad de Alemania donde todo parece ser ideal, también te entra un chico armado y mata a 14 personas en un rato, o un asesino serial en USA puede matar a más de 40 personas en pocos tiempo. Así que, si es por dar ejemplos de inseguridad los hay de todos los tipos y colores.
Lo que me molesta es que la discusión del tema quede en la secundariedad de “precisamos más policía”, “que los maten a todos”, “que los metan a la carcel y no salgan por 10 años, y aunque no mejoren al menos por 10 años no matan a nadie”… todos son argumentos que escuché y leí… y entiendo la desesperación de algunos que han vivido muy en carne propia la posibilidad de ser asesinados sin más por simplemente no tener tanto efectivo como el que roba esperaba encontrar, pero todo apunta a que alguien se haga cargo de alejar el problema (léase encerrarlos o matarlos), y nada a mirar el problema de fondo… el problema de valores y las distintas formas de violencia que también ejercimos contra aquellos que hoy roban y matan, por la cual no somos meramente hoy “victimas” sino también fuimos y somos “victimarios”.
Ese chico que sale a robar y matar no es otra cosa que producto de un Sistema del cual somos parte! no podemos ahora mirar para el costado, porque la pobreza, la injusticia, la marginalidad la generó el mismo sistema en el cual nos desarrollamos y por tanto no podemos ahora pensar en “sacar la basura” en un acto de deshumanización gigantezco. Esa persona llega a hacer lo que hace por una larga cadena de arbitrariedades, injusticias, falta de oportunidades, violencia familiar, economica, racial, cultural, y sobre todo por haber recibido años y años violencia moral, aquella que ejercemos cada minuto todos por estar sólo ocupados en el bienestar personal, y si hay pobres y chicos muriendo de enfermedades curables y hambre, que se ocupe el Estado. El Estado ya demostró su total incapacidad para resolver este problema, y aún así le seguimos pidiendo peras al olmo.
Vivimos en algo que llamamos Democracia, que en su más básica interpretación, la que nos enseñaron (porque tuvimos la suerte de poder ir a una escuela con todos los elementos y la panza llena, no como mucho de los que hoy están en la calle robando), significa “el gobierno del pueblo”. Sin embargo el único compromiso que la mayoría asume es el de ir a votar (a veces incluso con desgano) una vez cada 4 años. Luego de eso nuestro “deber civil” se termina y que del resto se ocupen bien o mal los políticos. Y que no me llamen para ser presidente de mesa! estar 8 hs ahí participando en un acto de civilidad democrática, que horror!, déjenme en casa comiendo el asado, el mate, y mirando los resultados por la tele (hablamos de 8 hs una vez en la vida en muchos casos pero aún así es dificilísimo conseguir autoridades de mesa).
Vivir en democracia significa que el gobierno tenemos que tenerlo y mantenerlo nosotros para así cumplir con lo de “el gobierno del pueblo”, y no meter un papel volver a casa, quejarnos 4 años y esperar a la siguiente eleccion para poner el “voto castigo” para votar al “menos peor”.
Y vivir por lo tanto en democracia significa involucrarnos en la vida social y política, y en la acción social en favor del conjunto para que el progreso sea de todos Y PARA TODOS, y no solo velar por el bienestar de mi casa/familia/cuadra/vereda/barrio.
Entonces, si verdaderamente nos gusta vivir en democracia y no queremos militares armados reemplazando a los excluidos que hoy roban y matan, que decidan quien vive o muere, no queda más que hacernos cargo de lo que nos toca, no es posible ir a pedir más y más policía, poniendo más y más armas, hasta que en definitva muramos por quedar en medio de los tiroteos entre policías (que también son humanos y se juegan la vida a diario) y los chicos que hoy toman la calle y roban y matan a diario. Porque esos tiroteos ya están en las calles, y la gente y los chicos ya están muriendo por esos tiroteos, y sinó miren los diarios, o lean las noticias en la web. Es acaso esa una solución? en vez de morir el almacenero murió la nena que estaba jugando en la vereda, que bueno tener más policía y más tiroteos.
No, un enfoque violento de la violencia no va a resolver hoy ni nunca el problema.
Tenemos que recuperar la compasión y recuperar la mirada humanizante, ver detrás incluso del agresor a un ser humano desesperado, que tiene una familia, que tiene una madre que ya no sabe que hacer. Una madre que no tiene a donde llevar a su hijo por ayuda, que vive en una situación de ausencia total de ayuda y contensión para ella, tratando de sobrevivir y alimentar a su familia. Esas realidad de pobreza extrema, de violencia familiar, de falta de educación, salud y vivienda digna, Y SOBRE TODO!: esa realidad de falta de futuro, es la que genera año tras año a más y más seres humanos violentos que no tienen más nada que perder, que no esperan ya más nada de la vida, que están cansados de la discriminación, y que no tienen nada mejor que hacer que dejarse llevar y sentirse parte al menos de un grupo de chicos que de no ser nada más que una sombra, pasan a tener el poder de dar o quitar vida, como dioses que con su arma ven como la pobre víctima se desarma en llantos pidiendo piedad arrodillado. Esta claro en las noticias: no hay nada peor ni más peligroso que jóvenes sin futuro. ¿Y ese futuro creemos que se lo va a dar el Estado? porque detrás de estos, aún cuando los encierren, vienen más, ¿seguiremos haciendo cárceles, poniendo más policías y armándonos, o vamos a buscar una solución no-violenta, humanista, y solidaria?
Soy tan “víctima potencial” como cualquier otro en mi ciudad y el mundo en que vivimos. Incluso soy víctima potencial de otras formas peores de violencia como las guerras, o las armas nucleares. Soy de los pocos que hoy están afiliados a un partido político como el Partido Humanista, en el cual participé activamente muchos años, y hoy mi participación pasa por la organización Mundo Sin Guerras en donde desarrollo el sitio oficial mundosinguerras.org como mi aporte a mi ciudad y al mundo. Se perfectamente que hay una forma no-violenta de solucionar esta situación, pero no pasa por mirar la televisión o ir a una marcha cada tanto. Hay que involucrarse muchísimo más si queremos que el futuro sea un futuro de paz, de no-violencia, de progreso de todos y para todos. Sí, incluso de progreso para esos chicos de la calle que no son perros para el matadero.
Te espero, escribime.
Un abrazo
4 Nov
(Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, parece una visión de Nostradamus).
Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
7 Dic
Hagamos el repaso del año de masacres realizadas por jóvenes que decidieron tomar armas y disparar contra cualquier persona por el solo hecho de llamar la atención, algo que ya había predicho que iba a seguir sucediendo como un gran efecto en cadena.
Como se estarán dando cuenta no son aislados, y unos toman de ejemplo al anterior. En un mundo que no le tiende la mano a los jóvenes y no les da reales oportunidades, ni los atiende como corresponde, esta claro que vamos a seguir viendo más de esto, y luego que harán, los declararán terroristas también y Bush realizará una “guerra preventiva” contra todos los jóvenes por si acaso sean los próximos terroristas?
En todos los casos se repite casi lo mismo, jóvenes realmente con problemas, muchos problemas, que consiguen tener acceso a armas, y que deciden “morir con estilo” como dijo el chico de esta última masacre, llamando la atención del mundo, cosa que logran perfectamente como esta claro, de hecho casi inmediatamente entran en la Wikipedia y en la historia mundial. Cuantos más de estos tiroteos, matanzas y suicidios (que incluso ya tuvimos en Buenos Aires) tendremos que ver para darnos cuenta que es urgente hacer algo con la violencia?
En todos estos casos son jóvenes que ellos mismos declaran estar llenos de odio y “aman” eso, y en casi todos los casos relacionan todo con ser Dioses o ser crucificados. Aquí pueden ver un video que es casi un tributo como positivo de estas matanzas:
Si ahora miramos los hechos de Francia que estan bastante bien tapados en comparación, donde cientos de jóvenes se revelan en una revolución violenta en contra de la policía, y ahora ya comenzaron a hacerlo con armas, en forma de guerrillas… esta claro que estan copiando de pronto algunas cosas de juegos de video que juegan por horas, pero caer en la secundariedad de que esa es la causa de semejante masacre ya es de un nivel de idiotez que escandaliza (disculpen el termino y la ofensa pero me enoja que ahora quieran desorientar a la opinión pública hacia eso en vez de hablar de lo que hay que hablar… de los jóvenes, su presente, futuro y sus oportunidades).
Un abrazo
27 Sep
FORO ARGENTINA NO VIOLENTA 2007
PANEL DE SOCIEDAD. ARTE Y CULTURA-PONENCIA GUILLERMO SULLINGS
Hace poco más de un mes, en ocasión del aniversario de los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki, en un acto organizado por nuestra Fundación “Mundo sin Guerras”, comentábamos entre otras cosas, la influencia que tenían los medios de difusión masiva, en particular el cine y la TV, a la hora de condicionar a la opinión pública, respecto a quienes son los “malos” y quienes son los “buenos”. Y este condicionamiento, como efecto de esa propaganda, genera violencia, discriminación y también insensibiliza a la gente respecto de las masacres cuyas víctimas pertenezcan al bando de los “malos”. Decíamos que por efecto de esa propaganda, la opinión pública mayoritaria recordaba tales bombardeos, no como el genocidio que significaron, sino como acciones militares “necesarias para terminar con el conflicto”. Estos “señores malos”, contra los cuales pareciera justificarse todo tipo de violencia y genocidios, a veces fueron japoneses y alemanes, otras veces soviéticos y vietnamitas, y más recientemente musulmanes. Por acción de este formidable aparato propagandístico-cultural, mucha gente “digiere aceptablemente” las masacres llevadas adelante por los ejércitos invasores, por ser “acciones bélicas legales” de ejércitos regulares; y por el contrario, rechaza las acciones del “bando malo” por su manifiesta crueldad y cobardía terrorista.
Pero no son solamente las guerras, los hechos de violencia bendecidos por la cultura mediática. El incentivo al consumismo irracional, la competencia feroz, el individualismo, la sociedad de ganadores y perdedores, y a todos los valores funcionales al desarrollo del sistema imperante, también tienen su correlato de violencia de todo tipo, a través del resentimiento social, la fragmentación, la marginación y la discriminación. Cabe preguntarse entonces, como es posible que un sistema de propaganda tan burdo y grotesco, siga surtiendo efecto sobre la subjetividad de las personas, habida cuenta de sus nocivos efectos. Evidentemente, hay una predisposición cultural a aceptar pasivamente tal influencia, sin la menor crítica o auto-crítica. Y en ese sentido está claro, que el nivel cultural (y no estamos hablando de nivel educativo), es de una gran pobreza; basta observar cuales son los programas televisivos de mayor raiting en nuestro país, para darse una idea. Y uno podría responsabilizar de ello a quienes producen esos programas, que en definitiva son empresarios que ganan dinero con lo que la gente consume. Porque siendo sinceros, hay mucha gente que aún teniendo otras opciones, elige permanentemente lo burdo, en una suerte de “abandono cultural”.
Sin embargo, este fenómeno no es nuevo; siempre ha habido “pan y circo” para distraer a la gente. Pero en otras épocas, además del circo, también había sectores de la población que tenían otras inquietudes, y poco a poco se constituían en vanguardia, contagiaban sus aspiraciones de una sociedad mejor a muchos otros, y se ponía en marcha una dinámica que terminaba haciendo avanzar a las sociedades. No importa si algunas veces esas vanguardias eran los intelectuales, o eran los jóvenes, o los trabajadores, o los artistas; lo claro es que tales vanguardias dinamizaban la evolución social. La pregunta sería entonces ¿dónde están hoy esas vanguardias?, y si las hay ¿dónde está su capacidad de contagiar a otros, para llegar a una masa crítica que genere cambios culturales? En la década del 60, hubo una gran dinámica social merced a la acción de estas vanguardias. Hubo en el mundo un mayo francés y en Argentina un Cordobazo, donde estudiantes y trabajadores produjeron grandes movilizaciones en busca de cambios profundos. No eran solamente reclamos puntuales, se proclamaba “la imaginación al poder”. Por su parte el Movimiento Hippie, se rebelaba contra la sociedad burguesa y sobre todo contra la guerra y la violencia. La utopía del Flower Power, la búsqueda de la sociedad del amor y la paz, también produjo mucha movilidad entre los jóvenes. También hubo mucha dinámica en lo político, y aunque muchos hayan creído equivocadamente que utilizando las armas se podría resolver la violencia en el mundo, en el fondo se aspiraba a un cambio total. Desde luego que hubo liderazgos, en lo político, en lo estudiantil, en lo filosófico, en el arte y en la música. Pero esos liderazgos pudieron manifestarse porque había conjuntos humanos que estaban convencidos que podría lograrse un gran cambio, y estaban dispuestos a movilizarse colectivamente detrás de ese sueño. No estamos discutiendo éxitos y fracasos, estamos rescatando ese factor de movilización social, esas imágenes conjuntas de una transformación social. Y hoy eso parece estar ausente, o al menos ha estado ausente en los 80 y los 90, y si bien ahora aparecen algunos indicadores de que mucha gente siente la necesidad de un cambio, no aparecen a la vista imágenes que movilicen a grandes conjuntos, salvo en coyunturas efímeras.
Pareciera ser que algunos de los fracasos en las aspiraciones de la cultura de los 60, nos hubieran dejado en el pantano de la cultura de la Postmodernidad. Y digo pantano, porque por lo general se habla de “corrientes culturales”, pero las corrientes dan la imagen de un torrente que avanza, venciendo resistencias y sumando afluentes. En cambio la Postmodernidad, se parece más a las aguas estancadas. Las aguas estancadas del individualismo, del escepticismo, el relativismo, y sobre todo la negación de toda posibilidad de cambios profundos. Tal como dice Lipovetzky, la Postmodernidad es la “segunda revolución del individualismo”. Pero ya no se trata solamente de aquel individualismo materialista fomentado por el viejo liberalismo, funcional al sistema económico, que desde luego sigue existiendo. Ahora también quienes dicen buscar alternativas, quienes intentan definirse como la “contra cultura”, lo hacen de modo individualista y fragmentado. Para los postmodernos pareciera ser un mérito renegar de la posibilidad de toda cosmovisión, desconfiar de los grandes relatos, resistirse a ser parte de algo en lo que se sientan etiquetados. Está bien visto ser nihilista, incrédulo, vivir el presente, y jugar a desentenderse de todo. Está bien todo lo que sea subjetivo y relativista, y cualquier convicción es confundida con absolutismo. Estamos ante una cultura narcisista en la que cada cual cree utilizar al máximo sus libertades individuales, mientras que el sistema restringe cada vez más su campo de acción. Es como una gran prisión con celdas individuales, donde cada uno cree ser libre porque en su celda hace lo que quiere, con su cuerpo, con sus pertenencias y con su miserable vida, aunque jamás pueda ver el sol.
Y desde luego que en una sociedad de individuos aislados y apáticos, la maquinaria del sistema sigue avanzando, y nos aproxima a lo que Beck denomina la “Sociedad del riesgo”, porque cada vez es más probable una catástrofe social, o ecológica, o nuclear, sin que nadie pueda impedirla, porque la sociedad no tiene mecanismos para prevenir y frenar su propio suicidio colectivo. Y en esta era del desencanto y del alma desilusionada, parece difícil salir del círculo vicioso. Está difícil proponer ideales, a quienes creen que han muerto las ideologías; o proponer pensar en el futuro a quienes creen que solamente importa el presente; proponer grandes cambios a quien desconfía de toda propuesta. Está difícil comunicar un proyecto de transformación, porque todas las palabras antes cargadas de sentido, ahora se nos aparecen como consignas gastadas, y todos los proyectos imaginables, se parecen a viejos intentos ya fracasados, al menos desde la pesimista visión de la cultura postmoderna.
Estamos en un problema, porque aún los que sienten la necesidad de salir de este pantano, no encuentran una nueva imagen que los motive, y mucho menos que les sirva para motivar a otros. Y es que toda imagen con la que se quiera dibujar una utopía, necesariamente tendrá elementos ya conocidos. El propio Tomás Moro, quien acuño el término utopía en su significado actual, cuando se imaginaba esa sociedad ideal, se la imaginaba con siervos y esclavos, cosa que hoy nos parece una gravísima contradicción. Pero así veía la sociedad ideal un inglés de hace 500 años. ¿Cómo debería verse hoy para movilizarse tras ella?- No me hablen de palabras gastadas, dirán algunos-. -Háblenme de algo nuevo, pedirán otros-. Como si se tratara de comprar un nuevo modelo de automóvil.
Pues yo creo que quizá, no tengamos que esperar movilizarnos por algo novedoso. Tal vez lo que nos pueda movilizar y sacar de este pantano, sea lo más antiguo. Tal vez sea aquello que alguna vez sintió el primer simio, el primer primate que se puso de pie para poder mirar al cielo y así transformarse en humano. Y luego se puso de pie otro, y diez más y cien más, y finalmente todos. Tal vez eso aún esté vivo dentro de nosotros y hoy nos ayude a salir de este pantano y poder dar un nuevo salto. Claro que tal vez, es algo que no se ve, que no es sencillo transmitir con las palabras, y mucho menos se puede apresar.
Y hablando de cosas que no pueden apresarse, me resultó curioso que, leyendo algunas cuestiones acerca de esta cultura de la Postmodernidad, encontré que algunos postmodernos hacen suyo uno de los principios de la física cuántica. El principio de incertidumbre cuántica de Heisemberg. Este principio dice algo así como que no es posible medir la posición y velocidad de las partículas más elementales, porque para poder observarlas hay que iluminarlas, y al hacerlo los fotones colisionan con las partículas y las desvían. Supongo que algunos postmodernos consideran que esto abona la teoría de que si todo es incierto y no son posibles las respuestas integrales, entonces lo más sensato es el escepticismo. Claro, uno de física no sabe nada, pero de pronto me preguntaba, si esto de definir a este principio como “principio de incertidumbre”, no tendrá que ver con el hecho de que algunos consideran que para poder tener certidumbres o certezas, es imprescindible poder medir y cuantificar todo. ¿Y que tal si hubiera otro modo de tener certezas?, ¿Y que tal si para movilizarse tras una utopía, no es necesario tener los planos y la maqueta de la ciudad ideal del futuro?… Otras cosas se me ocurrían con este interesante principio, una fue casi una alegoría; porque si las partículas más elementales no pueden medirse porque la luz modifica su trayectoria al observarlas, eso significa que la denominada “realidad concreta”, se moverá según como la iluminemos. Y diferente será nuestra realidad presente, si la seguimos mirando bajo la penumbra de la resignación y el nihilismo, que si la iluminamos con una utopía lanzada al futuro.
En todo caso, creo que será interesante que, en todos los ámbitos de la sociedad, el arte y la cultura, quienes sientan la necesidad de un cambio, la necesidad de crear una nueva cultura que nos saque del sin sentido y de la violencia, que confíen en ese ancestral clamor interno, se pongan de pie y caminen hacia lo que sienten verdadero. Y que no tengan pudor en aspirar a cosas grandes, porque son las cosas grandes las que valen la pena. La trascendencia, vale la pena. Vivir con sentido, vale la pena. Borrar el sufrimiento de la faz de la tierra, es un proyecto que vale la pena. Lo demás, son pequeñeces. Y está claro que sentir convicción interna, y ponerse de pie con resolución, no implica imponer las propias verdades a otros. Pero también está claro, que para ponerse de pie detrás de un sueño, no es necesario andar pidiéndole permiso a cada escéptico que se nos cruce en el camino.
Finalmente, quisiera terminar esta ponencia, citando el texto de un graffiti que apareció a fines del milenio pasado en algún lugar de Latinoamérica, tal vez escrito por alguien que se había hartado del pantano postmoderno:
“¡Basta de realidades, queremos utopías!”
Guillermo Sullings
22/09/2007
30 Ago
Si el resultado de la masacre de “reivindicación” o “venganza” en Virginia Tech por parte de Cho Seung-Hui demostraba que personas e instituciones no habían hecho nada por él en años, ahora se confirma aún más.
Leyendo un artículo del diario La Tercera de Chile, del día 30/8/2007, mencionan varios puntos que lo demuestran:
Ahora bien, el en su último escrito dice que responsabiliza a la sociedad estadounidense por hacer lo que hizo, que -hablando de los niños ricos- “sus mercedes no les alcanzaban, consentidos”… a lo cual traigo a colación un texto de mi amigo Guillermo Sullings:
Es como si hubiera una guerra civil no declarada. Y en las guerras se trastocan los valores: no hay amor, no hay compasión, no hay respeto, no hay códigos de convivencia, y todo se justifica en la lucha contra el enemigo. Enemigo es el que tiene más que yo, porque lo culpo de lo que no tengo. Enemigo es el que tiene menos que yo, porque siento que me asecha. Enemigo es el que tiene igual que yo, porque estamos compitiendo y no permitiré que me saque ventaja. Y con el enemigo vale todo, vale la traición, vale el despojo, el robo, el crimen, la explotación, y la indiferencia ante su sufrimiento.
Así las cosas, el delincuente no se siente delincuente, se considera un justiciero que toma lo que la sociedad le niega. El que odia a los que más tienen, no se reconoce como un resentido, siente que con su odio hace justicia. El que desprecia a los perdedores, está convencido de que son inferiores y tienen lo que merecen. Cada cual conforma su escala de valores de acuerdo a su propia violencia interna, y en función de ella proyecta su violencia afuera.
Esta violencia, en la medida que las personas logran mantenerse dentro del sistema, suele analizarse dentro de los “carriles legales”, y se ejerce la violencia bajo el amparo de la ley. Pero en la medida que más gente va siendo marginada del sistema, aumenta la violencia considerada
ilegal, creciendo los desbordes y la consecuente represión, que realimenta el círculo vicioso de la violencia.”
Lo peor es que atrás de estos hechos les puedo asegurar que la pregunta que queda flotando en los pasillos de la universidad es “Pero qué le hicimos nosotros para que nos haga esto!?”. Es la misma pregunta que muchos buenos ciudadanos ingenuos, desinformados y con su subjetividad totalmente maniatada se pregunta de los pueblos árabes “Qué les hicimos para que nos ataquen!?”.
Saludos
6 May
En esta última semana que no pude tomarme tiempo para escribir pasaron muchas cosas. Entre ellas “pasó” el invierno que al bajar la temperatura lo agarró a Leo, mi hijo de tan solo mes y medio, y terminó con bronquiolitis… esta ya bien por suerte, no fué grave ni dejó secuela alguna, por lo pronto solo le resta salir de “los mocos” jeje… pero bueno, además de esto que nos complicó bastante, pasó que estuve trabajando sobre el proyecto de Mundo sin Guerras y Sin Violencia. Y el proyecto apunta a desactivar las guerras, y el armamentismo con la urgencia puesta en las bombas atómicas, pero al mismo tiempo apunta a desactivar la bomba interna, la violencia contenida, la violencia interna que se expresa en el mundo. Y estuve estos días meditando sobre este punto, y pensaba que si hoy lográramos tan solo eliminar los armamentos y arsenales, las guerras no desaparecerían, porque la violencia es un hecho humano, cambiarían de forma, se expresaría esa violencia de otras tantas maneras. Las guerras existen porque dejamos que existan. Nuestro umbral lo permite, aceptamos la violencia y las guerras, creemos no tener poder para cambiar las cosas, creemos que eso que pasa lejos no nos afecta en este momento y podemos seguir alegremente yendo al cine y a pasear dejando que las guerras siga ahí, pero todo esto es falso, y el verdadero desafío es demostrarlo. Las guerras dependen de economías y políticos, los pueblos podemos tener el control de eso, y podemos no apoyar a ningún político, partido, o neo-fascista que incluya en su acción a las guerras o ejércitos para-policiales. Así como aquí en Argentina dijimos “basta” cuando la mala economía tocó el bolsillo en forma masiva a la clase media y media baja (porque lo cierto es que la movilización no fué un acto de sentido democrático sino de reacción a un problema económico), pues en esa situación si todo un pueblo se expresa en forma unida puede cambiar varias cosas, si lo hace unido, organizado y cualificado, puede cambiarlo todo. Entonces volviendo, las guerras existen porque hoy por hoy no creemos tener capacidad para frenarlas, pero si la tenemos, creemos que podemos vivir y dejar que pasen sin que nos afecten, pero una bomba atómica en la otra punta del planeta afecta al planeta entero, porque un terrorista con una valija atómica atacando cualquier capital del mundo tiene capacidad para complicar al planeta de una forma poco imaginable. Entonces para cambiar la dirección de los acontecimientos tenemos que detenernos, tenemos que reflexionar, y tenemos que convertirnos en lo siguiente: agitadores y cohesores. Por qué agitadores? porque estamos adormecidos, y hace falta “sarandear” para despertarnos de este letargo y hacer que uno y los otros descubramos nuestra capacidad y derechos, y cohesores porque tenemos que despertar a la gente con un propósito y una dirección demostrando que la fuerza de la unión puede hacer desaparecer las guerras, la violencia, el hambre, la injusticia, y mucho más. Pero hay que hacerlo mientras trabajamos con nuestra interioridad, cuando nos re-descubrimos como seres complejos, con una profundidad interna, con un sentido de vida y una mística que nos conecta con cosas mucho más elevadas y más trascendentes, que tenemos un futuro muy brillante y precisamos en conjunto tomar ese futuro en nuestras manos y permitir que nos “succione” esa imagen para encontrar en ese futuro brillante la energía que precisamos para modificar el presente mientras nos reconciliamos con nuestro pasado.
La bomba externa no pude ser desactivada sin desactivar la bomba interna.
Si te interesa sumarte a Mundo Sin Guerras y sin Violencia escribime a juan@comunidarios.org
Me despido con nuestro saludo humanista, que es el deseo de paz, fuerza y alegría.
Un abrazo
20 Abr
Cho tenía problemas para hablar cuando era chico, mal inglés y problemas de dicción luego de desarraigo de su país a Estados Unidos… las burlas, y las agresiones en el colegio eran rutinarias, sus padres no parecen haberlo ayudado, las instituciones tampoco. El testimonio de compañeros:
“Había algunas personas que eran realmente mezquinas con él, que lo empujaban y se burlaban de él”, dijo Roberts. “El no hablaba inglés realmente bien, y ellos se burlaban”. A su vez Chris Davids, quien estudió con Cho en el 2003, recordó que el joven casi nunca abría la boca e ignoraba intentos de otros para iniciar una conversación.
En una ocasión, en la clase de inglés el profesor hizo que los estudiantes leyeran en voz alta de algún texto literario, recordó Davids. Cuando le tocó el turno a Cho, éste se quedó silencioso. El profesor amenazó a Cho con una mala nota si no leía, y entonces el joven comenzó a leer con una voz profunda y extraña, que sonaba ”como si tuviera algo en la boca”.
“Tan pronto como comenzó a leer, toda la clase se largó a reír, a señalarlo, y a decir, ‘Vuélvete a Corea”’, señaló Davids. Por otra parte, un periódico de Seúl dijo el jueves que Cho preocupó a sus padres cuando era niño por sus dificultades para hablar. El homicida abandonó Corea del Sur con su familia en 1992, dijo el abuelo de Cho al periódico Dong-a Ilbo.
Esto es y será siempre el bulling del que tanto se habla… los colegios de Estados Unidos estan llenos de violencia de este tipo, y una cantidad enorme de chicos son violentados cada día. Habrá que esperar más violencia armada sin dudas en los próximos tiempos. Ya es un fenómeno del cual otros se copiarán al ver el nivel de difusión que pasan a tener quienes logran realizar estos actos de máxima violencia. Una venganza y despedida “perfecta” (a sus ojos) ante una realidad que no les satisface, un pasado lleno de violencia, frustración y odio, y un futuro muchas veces cerrado.
No digo que tan solo la violencia que recibió lo terminaron llevando a algo como esto, hay muchos otros factores, pero ya de chico se veía que tenía problemas, no pueden decir oh! como es que sucedió tal cosa, nuevamente fallan las instituciones, las familias, y el Sistema en general.
Ultimos comentarios