Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina
18 nov
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Considera este hecho: si solo existiera un color, digamos el azul, y el mundo con todo lo que contiene fuera azul, entoces no habría color azul. Es necesario que haya algo que no sea azul para poder reconocer el color azul; de otro modo no “destacaría”, no existiría.
Asimismo, ¿no hace falta que haya algo no pasajero ni impermanente para poder reconocer la evanescencia de todas las cosas? En otras palabras: si todo, incluyéndote a ti mismo, fuera impermanente, ¿llegarías a darte cuenta de ello? El hecho de que seas consciente y puedas testificar la naturaleza pasajera de todas las formas, incluyendo la tuya, ¿no implica que hay algo en ti que no está sometido a la muerte?Eckhart Tolle
EL SILENCIO HABLA
16 nov
Este es un pequeño post para que entren a ver esta foto que tomó un satélite desde la luna mostrando a nuestro planeta con alta definición ahí en medio de la nada. Algo que debería hacernos reflexionar sobre lo pequeños que somos y esta pequeña nave donde vamos todos juntos. Algo con que los astronautas suelen conectar cuando van al espacio y dan vueltas a la tierra una y otra vez, mirando la inmensidad del espacio y el pequeño planeta que nos toca habitar.
Para ver la foto hacer click aquí.
Un abrazo
16 nov
Si uno naciera con una deformidad en la cadera que le impidiera mantenerse parado sin la ayuda de unas muletas, y dijera “Quiero bailar, quiero andar en skate…” ¿qué pensarían? Seguro que o le dicen a uno que no, o bien le dicen condescencientemente “bueno, ya veremos”, o algo en esa línea. Pues bien, muchas veces hay que abrirse camino, aún saltando sobre las propias limitaciones físicas y muchas veces sin apoyo (aunque esto ultimo es lo que queremos que no pase). Una imágen valen más que mil palabras. Véanlo ustedes mismos:
3 nov
Me llegó esto que quiero compartirlo con ustedes:
Para demostrar lo insostenible de la tesis racista, voy a transcribir una parábola de Mohammad Yunus, premio Nobel de la Paz, llamado el ‘banquero de los pobres’, quien ha dedicado su vida a la lucha efectiva contra la pobreza en Bangladesh, dice:
“Si tomamos la semilla del árbol más alto del bosque y la ponemos en un macetero, va a crecer un árbol de medio metro, que llamamos bonsái. ¿Cuál es el problema? ¿Hay algo malo con la semilla o con el árbol? No, para nada. Es el mismo árbol y la misma semilla. El problema es que la pusimos en un macetero. Con los más pobres pasa lo mismo. Son personas igual que nosotros, con los mismos talentos y habilidades, pero están en un macetero. En este caso el macetero es la sociedad, que no les da oportunidades. Y por eso se desarrollan como ‘personas bonsái’. Si tuvieran las mismas oportunidades que nosotros estarían entre los árboles más altos del bosque.”
Gracias Surco Platas por compartir este texto!
27 sep
FORO ARGENTINA NO VIOLENTA 2007
PANEL DE SOCIEDAD. ARTE Y CULTURA-PONENCIA GUILLERMO SULLINGS
Hace poco más de un mes, en ocasión del aniversario de los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki, en un acto organizado por nuestra Fundación “Mundo sin Guerras”, comentábamos entre otras cosas, la influencia que tenían los medios de difusión masiva, en particular el cine y la TV, a la hora de condicionar a la opinión pública, respecto a quienes son los “malos” y quienes son los “buenos”. Y este condicionamiento, como efecto de esa propaganda, genera violencia, discriminación y también insensibiliza a la gente respecto de las masacres cuyas víctimas pertenezcan al bando de los “malos”. Decíamos que por efecto de esa propaganda, la opinión pública mayoritaria recordaba tales bombardeos, no como el genocidio que significaron, sino como acciones militares “necesarias para terminar con el conflicto”. Estos “señores malos”, contra los cuales pareciera justificarse todo tipo de violencia y genocidios, a veces fueron japoneses y alemanes, otras veces soviéticos y vietnamitas, y más recientemente musulmanes. Por acción de este formidable aparato propagandístico-cultural, mucha gente “digiere aceptablemente” las masacres llevadas adelante por los ejércitos invasores, por ser “acciones bélicas legales” de ejércitos regulares; y por el contrario, rechaza las acciones del “bando malo” por su manifiesta crueldad y cobardía terrorista.
Pero no son solamente las guerras, los hechos de violencia bendecidos por la cultura mediática. El incentivo al consumismo irracional, la competencia feroz, el individualismo, la sociedad de ganadores y perdedores, y a todos los valores funcionales al desarrollo del sistema imperante, también tienen su correlato de violencia de todo tipo, a través del resentimiento social, la fragmentación, la marginación y la discriminación. Cabe preguntarse entonces, como es posible que un sistema de propaganda tan burdo y grotesco, siga surtiendo efecto sobre la subjetividad de las personas, habida cuenta de sus nocivos efectos. Evidentemente, hay una predisposición cultural a aceptar pasivamente tal influencia, sin la menor crítica o auto-crítica. Y en ese sentido está claro, que el nivel cultural (y no estamos hablando de nivel educativo), es de una gran pobreza; basta observar cuales son los programas televisivos de mayor raiting en nuestro país, para darse una idea. Y uno podría responsabilizar de ello a quienes producen esos programas, que en definitiva son empresarios que ganan dinero con lo que la gente consume. Porque siendo sinceros, hay mucha gente que aún teniendo otras opciones, elige permanentemente lo burdo, en una suerte de “abandono cultural”.
Sin embargo, este fenómeno no es nuevo; siempre ha habido “pan y circo” para distraer a la gente. Pero en otras épocas, además del circo, también había sectores de la población que tenían otras inquietudes, y poco a poco se constituían en vanguardia, contagiaban sus aspiraciones de una sociedad mejor a muchos otros, y se ponía en marcha una dinámica que terminaba haciendo avanzar a las sociedades. No importa si algunas veces esas vanguardias eran los intelectuales, o eran los jóvenes, o los trabajadores, o los artistas; lo claro es que tales vanguardias dinamizaban la evolución social. La pregunta sería entonces ¿dónde están hoy esas vanguardias?, y si las hay ¿dónde está su capacidad de contagiar a otros, para llegar a una masa crítica que genere cambios culturales? En la década del 60, hubo una gran dinámica social merced a la acción de estas vanguardias. Hubo en el mundo un mayo francés y en Argentina un Cordobazo, donde estudiantes y trabajadores produjeron grandes movilizaciones en busca de cambios profundos. No eran solamente reclamos puntuales, se proclamaba “la imaginación al poder”. Por su parte el Movimiento Hippie, se rebelaba contra la sociedad burguesa y sobre todo contra la guerra y la violencia. La utopía del Flower Power, la búsqueda de la sociedad del amor y la paz, también produjo mucha movilidad entre los jóvenes. También hubo mucha dinámica en lo político, y aunque muchos hayan creído equivocadamente que utilizando las armas se podría resolver la violencia en el mundo, en el fondo se aspiraba a un cambio total. Desde luego que hubo liderazgos, en lo político, en lo estudiantil, en lo filosófico, en el arte y en la música. Pero esos liderazgos pudieron manifestarse porque había conjuntos humanos que estaban convencidos que podría lograrse un gran cambio, y estaban dispuestos a movilizarse colectivamente detrás de ese sueño. No estamos discutiendo éxitos y fracasos, estamos rescatando ese factor de movilización social, esas imágenes conjuntas de una transformación social. Y hoy eso parece estar ausente, o al menos ha estado ausente en los 80 y los 90, y si bien ahora aparecen algunos indicadores de que mucha gente siente la necesidad de un cambio, no aparecen a la vista imágenes que movilicen a grandes conjuntos, salvo en coyunturas efímeras.
Pareciera ser que algunos de los fracasos en las aspiraciones de la cultura de los 60, nos hubieran dejado en el pantano de la cultura de la Postmodernidad. Y digo pantano, porque por lo general se habla de “corrientes culturales”, pero las corrientes dan la imagen de un torrente que avanza, venciendo resistencias y sumando afluentes. En cambio la Postmodernidad, se parece más a las aguas estancadas. Las aguas estancadas del individualismo, del escepticismo, el relativismo, y sobre todo la negación de toda posibilidad de cambios profundos. Tal como dice Lipovetzky, la Postmodernidad es la “segunda revolución del individualismo”. Pero ya no se trata solamente de aquel individualismo materialista fomentado por el viejo liberalismo, funcional al sistema económico, que desde luego sigue existiendo. Ahora también quienes dicen buscar alternativas, quienes intentan definirse como la “contra cultura”, lo hacen de modo individualista y fragmentado. Para los postmodernos pareciera ser un mérito renegar de la posibilidad de toda cosmovisión, desconfiar de los grandes relatos, resistirse a ser parte de algo en lo que se sientan etiquetados. Está bien visto ser nihilista, incrédulo, vivir el presente, y jugar a desentenderse de todo. Está bien todo lo que sea subjetivo y relativista, y cualquier convicción es confundida con absolutismo. Estamos ante una cultura narcisista en la que cada cual cree utilizar al máximo sus libertades individuales, mientras que el sistema restringe cada vez más su campo de acción. Es como una gran prisión con celdas individuales, donde cada uno cree ser libre porque en su celda hace lo que quiere, con su cuerpo, con sus pertenencias y con su miserable vida, aunque jamás pueda ver el sol.
Y desde luego que en una sociedad de individuos aislados y apáticos, la maquinaria del sistema sigue avanzando, y nos aproxima a lo que Beck denomina la “Sociedad del riesgo”, porque cada vez es más probable una catástrofe social, o ecológica, o nuclear, sin que nadie pueda impedirla, porque la sociedad no tiene mecanismos para prevenir y frenar su propio suicidio colectivo. Y en esta era del desencanto y del alma desilusionada, parece difícil salir del círculo vicioso. Está difícil proponer ideales, a quienes creen que han muerto las ideologías; o proponer pensar en el futuro a quienes creen que solamente importa el presente; proponer grandes cambios a quien desconfía de toda propuesta. Está difícil comunicar un proyecto de transformación, porque todas las palabras antes cargadas de sentido, ahora se nos aparecen como consignas gastadas, y todos los proyectos imaginables, se parecen a viejos intentos ya fracasados, al menos desde la pesimista visión de la cultura postmoderna.
Estamos en un problema, porque aún los que sienten la necesidad de salir de este pantano, no encuentran una nueva imagen que los motive, y mucho menos que les sirva para motivar a otros. Y es que toda imagen con la que se quiera dibujar una utopía, necesariamente tendrá elementos ya conocidos. El propio Tomás Moro, quien acuño el término utopía en su significado actual, cuando se imaginaba esa sociedad ideal, se la imaginaba con siervos y esclavos, cosa que hoy nos parece una gravísima contradicción. Pero así veía la sociedad ideal un inglés de hace 500 años. ¿Cómo debería verse hoy para movilizarse tras ella?- No me hablen de palabras gastadas, dirán algunos-. -Háblenme de algo nuevo, pedirán otros-. Como si se tratara de comprar un nuevo modelo de automóvil.
Pues yo creo que quizá, no tengamos que esperar movilizarnos por algo novedoso. Tal vez lo que nos pueda movilizar y sacar de este pantano, sea lo más antiguo. Tal vez sea aquello que alguna vez sintió el primer simio, el primer primate que se puso de pie para poder mirar al cielo y así transformarse en humano. Y luego se puso de pie otro, y diez más y cien más, y finalmente todos. Tal vez eso aún esté vivo dentro de nosotros y hoy nos ayude a salir de este pantano y poder dar un nuevo salto. Claro que tal vez, es algo que no se ve, que no es sencillo transmitir con las palabras, y mucho menos se puede apresar.
Y hablando de cosas que no pueden apresarse, me resultó curioso que, leyendo algunas cuestiones acerca de esta cultura de la Postmodernidad, encontré que algunos postmodernos hacen suyo uno de los principios de la física cuántica. El principio de incertidumbre cuántica de Heisemberg. Este principio dice algo así como que no es posible medir la posición y velocidad de las partículas más elementales, porque para poder observarlas hay que iluminarlas, y al hacerlo los fotones colisionan con las partículas y las desvían. Supongo que algunos postmodernos consideran que esto abona la teoría de que si todo es incierto y no son posibles las respuestas integrales, entonces lo más sensato es el escepticismo. Claro, uno de física no sabe nada, pero de pronto me preguntaba, si esto de definir a este principio como “principio de incertidumbre”, no tendrá que ver con el hecho de que algunos consideran que para poder tener certidumbres o certezas, es imprescindible poder medir y cuantificar todo. ¿Y que tal si hubiera otro modo de tener certezas?, ¿Y que tal si para movilizarse tras una utopía, no es necesario tener los planos y la maqueta de la ciudad ideal del futuro?… Otras cosas se me ocurrían con este interesante principio, una fue casi una alegoría; porque si las partículas más elementales no pueden medirse porque la luz modifica su trayectoria al observarlas, eso significa que la denominada “realidad concreta”, se moverá según como la iluminemos. Y diferente será nuestra realidad presente, si la seguimos mirando bajo la penumbra de la resignación y el nihilismo, que si la iluminamos con una utopía lanzada al futuro.
En todo caso, creo que será interesante que, en todos los ámbitos de la sociedad, el arte y la cultura, quienes sientan la necesidad de un cambio, la necesidad de crear una nueva cultura que nos saque del sin sentido y de la violencia, que confíen en ese ancestral clamor interno, se pongan de pie y caminen hacia lo que sienten verdadero. Y que no tengan pudor en aspirar a cosas grandes, porque son las cosas grandes las que valen la pena. La trascendencia, vale la pena. Vivir con sentido, vale la pena. Borrar el sufrimiento de la faz de la tierra, es un proyecto que vale la pena. Lo demás, son pequeñeces. Y está claro que sentir convicción interna, y ponerse de pie con resolución, no implica imponer las propias verdades a otros. Pero también está claro, que para ponerse de pie detrás de un sueño, no es necesario andar pidiéndole permiso a cada escéptico que se nos cruce en el camino.
Finalmente, quisiera terminar esta ponencia, citando el texto de un graffiti que apareció a fines del milenio pasado en algún lugar de Latinoamérica, tal vez escrito por alguien que se había hartado del pantano postmoderno:
“¡Basta de realidades, queremos utopías!”
Guillermo Sullings
22/09/2007
11 sep
Y claro está, para lograr esta no violencia y reconciliación, es muy importante este “presente” de Silo durante la inauguración del Parque La Reja en Buenos Aires:
Realmente este buen hombre, y amigo, ha intentado por mil y un medios (y lo sigue haciendo por suerte), hacernos llegar su mensaje… como ven en el video de hace 27 años, dice y amplía los mismos temas desde distintos ángulos, tonos, formas, y medios, en distintas oportunidades, ante distintos públicos, en distintos momentos históricos… espero, y esperamos todos los humanistas, que este momento histórico sea el que finalmente favorezca la difusión de este mensaje. Los acontecimientos van diciendo que sí… ojalá esta salida no violenta realmente cobre fuerza ante la salida violentista de los países armamentistas o fundamentalistas que ya conocemos porque los medios los difunden día y noche. Que círculo vicioso… ellos dicen poner lo que la gente consume, la gente consume lo que ellos ponen en pantalla sin tener mejores opciones… por suerte comienzan a surgir medios y programas alternativos humanistas y no violentos. Falta ver si logramos hacer que lleguen.
Un abrazo
11 sep
Y aquí, 27 años antes, Silo ya decía lo mismo, y lo seguirá diciendo, por supuesto!
Es la primera vez que veo este video, y si bien había leido este texto antes, que distinto es verlo a el diciéndolo con un tono más formal o algo asi como firme propio de él en esa epoca, y la nota de color la da ese buen señor que salta como resorte cuando el pide que se pongan de pie, muy bueno todo.
Un abrazo.
9 jun
Realmente en este tema de los derechos de autor y las patentes se nota el choque de dos mundos, el que ya está en gran parte muerto, y el que está naciendo.
En este nuevo mundo la gente quiere poder compartir, utilizar la información, el conocimiento y la experiencia sin barreras, sin la gran traba que significa la especulación. Si uno pudiera por unos instantes imaginarse un mundo sin la especulación, la competencia y las barreras actuales, donde la gente colaborara abiertamente para nutrir con su impronta, visión, sensibilidad, conocimiento y experiencia, distintos proyectos en cualquier parte del mundo, entonces la evolución del ser humano se multiplicaría -por decir un numero- por 10 quizás.
Un buen ejemplo, la investigación y desarrollo de las tecnologías informáticas no sale a la luz en tiempo y forma porque la economía de mercado obliga a que primero hay que agotar el stock de las tecnologías ya producidas, y por estrategias nuevamente de mercado hay que ir sacando la mayor ganancia de cada tecnología antes de inyectar las nuevas en el mercado. Si hoy no existiera esto, estaríamos utilizando computadoras varias veces más económicas y poderosas. La especulación de las “leyes de mercado” lo impiden.
Pero volviendo al punto que trata este artículo… si escribo y publico este artículo es porque detras mío hubo muchísimas personas que aplicaron tiempo y energía creadora para que en una secuencia y cadena evolutiva se haya logrado cada elemento que compone la computadora que uso, la electricidad que es producida y distribuida hasta mi casa y un largo etcétera que me permite llegar a ustedes. Soy parte de una cadena evolutiva y -lo que no sucede a menudo o casi nunca- debemos entender que somos un paso en el camino de la evolución, y por lo tanto el derecho de poner una “cabina de peaje” en ese camino, para que los que vengan detrás me paguen por pasar por aquí, si se lo mira bien, es un absurdo, un abuso, es injusto, es inmoral, es violento. Nadie puede crear nada, sin utilizar el “peldaño” de la evolución sobre el cual está parado, y al utilizar una patente, se está frenando la evolución ya que el uso de determinados inventos solo es posible por el pago de regalías, y quienes quieren crear algo excelente sobre tecnologías patentadas no pueden hacerlo sin pagar o hacer algo considerado ilegal en el esquema actual!.
Todo esto esta claro es una de las millones de distorciones y trabas que produce el sistema Capitalista pero es además la falta de evolución del ser humano que aún sentimos y vivimos esto como algo de lo más normal y lógico, cuando si se lo evalúa unos poco instantes, saltan rápidamente estos sinsentidos.
Pero también veamos el lado bueno, estas cosas hoy saltan porque en el interior de muchas personas empieza esto a generar un “ruido” un “malestar”. El copiado de libros, música, programas, películas, y muchas otras cosas ya no es sentido como algo ilegal, por más que eso digan las leyes, sino como un acto casi de “justicia”, casi como un derecho a poder tener iguales oportunidades en el acceso a la información y las oportunidades que esta informacion- programas – conocimiento… genera.
En este sentido aplaudo al proyecto Creative Commons (aunque aún no toca temas de fondo) y a todas las personas que hoy estas licencias, cuyo su máxima expresión es la Wikipedia y todo el grupo de cientos de miles de enciclopedistas que trabajan para que el conocimiento sea de acceso gratuito y público, aplaudamos esa visión y esa sensibilidad, aplaudamos esa evolución humana!
21 ene
En una lista de correo humanista (humanistasdelmundo@egrupos.net) surgió este tema… las actitudes que hacen a uno incompetente… pero como en el ying y el yang, si se logra un equilibro, se puede positivizar lo que se mira como negativo:
Vanidad: Menospreciar, a veces bordeando la arrogancia, creerse superior a los demás.
Uno que tiene vanidad, también tiene confianza. Sabe lo que quiere, y se siente con la capacidad de orientar, ayudar, cuidar a otros.
Egoísmo: Pensar sólo en ti mismo sin importar que tus actitudes o acciones pueden perjudicar a otros.
Uno que es egoísta se tiene en cuenta, cuida de sí mismo, no se olvida de sí mismo y se incluye en su mirada al mundo. Se da a sí mismo lo que pide a otros que le dén.
Egocentrismo: Creer que eres el centro o el ombligo del mundo. Llamar la atención con actitudes, acciones, vanidades enfrascadas, vender tu cuerpo o tu alma, sutilmente, etc.
Uno sabe cuando está ahí, que su vida, su existencia y lo que ella le aporte depende básicamente de él/ella, su existencia es valiosa por cuanto de ella depende lo que es y lo que aprende.
Si el egocéntrico eleva su nivel de conciencia puede comprender por ejemplo que su vida será lo que él construya y se incluirá en el proceso de cambio. Comprenderá que él tiene que hacer algo para que afuera las cosas cambien.
Egotismo: Creer que eres el creador del cielo y la tierra. Creer que todo lo que sucede a tu alrededor es debido a ti. Delirios de grandeza y megalomanía son sinónimos.
Creer que eres parte de Dios, de la creación. Confiar en tus posibilidades de cambiar tu entorno. Sentirte grande, capaz, valioso.
Soberbia: No aprender de los errores, ni de la historia, ni de las experiencias pasadas.
El soberbio tiene seguridad, valora sus logros, se siente capaz de llegar muy lejos, mira hacia delante, nada lo detiene…
Orgullo: Negarse a cambiar, adaptarse a nuevas circunstancias y evolucionar.
El orgulloso tiene dignidad y la salvaguarda. Se valora y se hace valorar. No deja que lo degraden. Es cuidador.
QUE UNO ESTÉ EN UN LADO O EN OTRO, ES DECIR, QUE UNO SE VUELVA IMCOMPENTENTE -INÚTIL PARA EL MUNDO Y PARA SÍ MISMO- O COMPETENTE = CONSTRUCTOR, SOLO DEPENDE DE UNO, DE LA ATENCIÓN QUE PONGA, DE SU INTENCIÓN DE CAMBIO.
Gracias Susan por este mail que reproduzco.
10 ene
¿Cuando tenés tiempo y un espacio para reflexionar y hablar sobre temas como la violencia, la contradicción, la coherencia, el sentido de la vida, la felicidad, las vías del sufrimiento, las virtuades, etc., y aplicar esto a tu propia vida para mejorarla, fortalecerla, resolver tus conflictos, ayudarte y ayudar con todo esto? Probablemente nunca.
¿Cuál es el problema que surge al no contar con estos tiempos y espacios? fundamentalmente que vamos por la vida dando respuesta a las cosas cotidianas, creciendo medio a los golpes, respondiendo a muchas cosas por compulsiones y automatismos (sean estos buenos o malos), y fundamentalmente sin darnos chances de replantearnos cosas, de adoptar nuevas herramientas para dar respuestas diferidas (no compulsivas ni automaticas), para manejar mejor las tensiones, para integrar nudos biográficos que pueden estar generándonos sufrimiento o condicionamientos, para analizar y hablar sobre temas clave en nuestras vidas como la violencia, la contradicción y unidad, la felicidad, la superación de los propios límites, las virtudes, y un larguísimo etcétera. Realmente estos temas deberían ser temas que se planteen ya en la escuela primaria y deberían estos ser ámbitos de existencia permanente, tanto en colegios, universidades, como en centros barriales. Pero lamentablemente en este momento esto no existe, hay que generarlo. Esta falta de espacios de intercambio y el ritmo cotidiano nos llevan a estar tan enfrascados en nuestra propia vida personal y familiar que no alcanzamos tanto a conectar con los demás y pensamos que nuestros problemas son problemas propios y únicos. Pensamos… “Siendo que los otros tiene ya de por sí sus problemas para qué caerle encima con los propios!” sin embargo los problemas son comunes, y en estos espacios uno se da cuenta, y en el intercambio nos sorprendemos al escuchar cosas similares, con distintos matices por supuesto, pero todas iguales, ya que todos estamos viviendo en situaciones similares, algunas mas difíciles, algunas menos, pero conectadas. Incluso no hace falta siquiera hablar de lo que a uno le pueda estar pasando ya que muchas veces cuesta hablar en grupo de lo que a uno le pasa, pero al escuchar puntos de vista distintos, y haciendo breves y fáciles trabajos de reflexión las cosas se van ordenando.
Estás invitado/a a particiar de estos intercambios de Comunidarios que coordino (no hay restricciones de edad). Hay dos, uno presencial en Mar del Plata que coordino, y otro a través de una lista de email. No hay comparación entre uno y otro, el presencial es miles de veces mas entretenido pero si se te complica no te quedes afuera. Escribime a juan@drault.com para sumarte.
Un abrazo
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