Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina
21 feb
Podemos hablar de la falta de calidad de los autos, desatenciones, problemas de infraestrctura, de señalizaciones, de iluminación, imprudencias, falta de educación, corrupción, y un sinfín de razones y causas por las que se producen los accidentes que matan gente todos los días y dejan a otros tantos muertos en vida tras perder a sus hijos, padres, amigos… todas son ciertas y válidas, pero nadie habla de lo que realmente vale la pena hablar y que está detrás de todo esto:
la falta de conexión con en los demás, la falta de valorización de la propia vida y de la de los demás, el creernos inmortales cuando cláramente podemos morir en cualquier instante mientras estamos en la calle con tan solo distraerse unos segundos con el celular.
Cuando alguien va a 180 por una ruta y pasa a un auto en una curva, cuando un motoquero cruza una esquina a 60 km/h de noche sin frenar ni mirar y sin luces, cuando ves manejando a un señor de 70 años que ya debería haberse bajado hace rato y dejado de manejar, cuando una pareja va discutiendo mientras maneja uno de ellos, cuando hay niebla en una ruta y nadie hace nada para frenar el tránsito, cuando un colectivero cruza a 50 una calle sin siquiera tocar el freno, cuando alguien hace maniobras sin siquiera informar a nadie poniendo al menos el guiño, cuando alguien va manejando mal y distraido porque está sosteniendo el celular con una mano y manejando y pasando cambios con la otra, cuando alguien sale a la ruta dormido y maneja 12 hs seguidas con su familia, cuando alguien se toma varias cervezas sabiendo que tiene que manejar… qué hay detrás de todo eso? falta de valorización de la vida propia y de los demás, es la ingenuidad de creerse todopoderosos. Es la externalización de la violencia en todas sus formas, desde la violencia económica cuya especulación nos impide tener autos con todas las seguridades, ni nos permite tener todos autos en perfecto estado, pasando por un Estado que no nos provee rutas, calles, luminarias, y un sinfin de elementos básicos para manejar o transitar seguros, hasta la violencia psicológica y el stress que nos pone en situaciones y en estados donde manejar es una locura y una imprudencia.
Todo esto nos convierte en armas de un Sistema donde el valor y preocupación central NO es el ser humano, sino ni más ni menos que el dinero, y desde ahí todos estamos expuestos a estas cosas que menciono, y desde ahí todos somos repetidores y creadores de violencias, sea por acción como por inacción. Sí, incluso el no hacer nada por los demás porque a vos no te pasó nada es también violencia moral.
Entonces, el cambio por supuesto muchísimo más de fondo, y esa misma falta de conexión, es la misma que no nos permite entender que no debemos esperar estas soluciones sino que hay que crearlas, o sea, más que dedicarse a cuidar la propia “quintita” hay que preocuparse por todos, conectar con la humanidad en su conjunto y ver qué puede hacer uno como aporte para marcar una diferencia que impacte positivamente. Con unos pocos bien organizados el impacto es grande y muchas vidas comienzan a salvarse, muchas empiezan a cambiar, y con muchos empiezan a despertar. Imaginate que pasa si somos muchos.
Hoy más que nunca hace falta despertarnos y despertar a otros, para eso hay que ser agitador y cohesor. Agitar almas para despetarlas, cohesionar voluntades para aumentar su potencial en la acción.
SIN DUDAS, es más facil quedarse en casa haciendo zapping y decirse “que se jodan, que se las arreglen, a mi no me pasó”, pero lamentablemente esta es la más deshumanizante de las opciones, y así de deshumanizado esta hoy el mundo. Recién cuando el accidente pasa, cuando el hijo muere, recién ahí las cosas se vuelven claras y arman asociaciones, hacen reuniones, prensa, y sólo porque perdieron a ese ser querido se lanzan en una acción decidida hacia el mundo “para que no les pase a otros”. Pero podría uno preguntarse alguna vez? es realmente necesario esperar a la tragedia para esto, si no tengo tragedia entonces esta bien hacer “mi vida” y que los demás no me importen?
Yo no tuve accidentes de tránsito desde hace años que manejo, nunca produje ningún accidente, ningún familiar murió en uno, tengo tres hijos y una esposa vivos y sanos, y perfectamente podría simplemente “hacer zapping”. Pero entre hacer zapping y marcar una diferencia informando gente, estudiando el tema, agitando y cohesionando… me quedo toda la vida (lo que me quede) con esto, porque es mil veces más coherente pensar que hacen falta cambios, sentir que son posibles, y…. HACERLOS.
Si elegís la misma opción es porque estás en el camino de tu humanización, en el camino de darle sentido mayor a tu vida, en el de marcar la diferencia positiva y cortar la cadena de violencias. En este mismo camino es mucho más probable que mejores y salves tu vida y la de los demás, ya no sólo en el tránsito, sino en todos los ámbitos.
Juan E. Drault
20 abr
Una sola cosa que decir. Este Sistema en el que vivimos es tan inutil que recien a los 47 años de esta mujer el mundo la descubre.
Bueno, y otra cosa, la fe mueve montañas, y la fe que esta mujer se tuvo para ir a ese programa y exponerse ante millones de personas y hacer lo que hizo realmente es para aprender.
http://www.youtube.com/watch?v=dSFP4XfE8jI
Que la disfruten.
8 nov
por Mario Benedetti
Que pasaria si despertamos dándonos cuenta de que somos mayoría?
¿Qué pasaría si de pronto una injusticia, sólo una, es repudiada por todos, todos que somos todos, no unos, no algunos, sino todos?
¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos nos multiplicamos, nos sumamos y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso?
¿Qué pasaría si nos organizáramos y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas, en silencio, en multitudes, en millones de miradas la cara de los opresores, sin vivas, sin aplausos, sin sonrisas, sin palmadas en los hombros, sin cánticos partidistas, sin cánticos?
¿Qué pasaría si yo pidiese por vos que estás tan lejos, y vos por mí que estoy tan lejos, y ambos por los otros que están muy lejos y los otros por nosotros aunque estemos lejos?
¿Qué pasaría si el grito de un continente fuese el grito de todos los continentes?
¿Qué pasaría si pusiésemos el cuerpo en vez de lamentarnos?
¿Qué pasaría si rompemos las fronteras y avanzamos, y avanzamos, y avanzamos y avanzamos?
¿Qué pasaría si quemamos todas las banderas para tener solo una, la nuestra la de todos, o mejor ninguna porque no la necesitamos?
¿Qué pasaría si de pronto dejamos de ser patriotas para ser humanos?
¿No sé… me pregunto yo, qué pasaría?
Mario Benedetti
16 jun
Ima Sanchez. Publicado en ‘La Contra’, diario La Vanguardia
La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.
Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’
(más…)
29 feb
(Por Julio Andrés Pagano)
Estás en lo cierto. Tu intuición no se equivoca. El cansancio que acusa tu cuerpo no es casual. El agotamiento es propio de las instancias finales. La tensión y el malestar que nos aprisionan son también una clara señal de la proximidad de un nuevo despertar. Nada debe amarrarte. Continuá sirviendo. Otras almas necesitan asistencia. Inspirá para que florezcan más corazones y se abran a la luz. Se acerca la hora.
Los aliento porque sé que es necesario. No me ves, pero sentís mi vibración a través de este mensaje. Sabés que caminamos juntos. Somos eternos compañeros de ruta. A veces te preguntás qué estás haciendo. Sabés que otros observan tus huellas y te preocupa orientarlos hacia una senda equivocada. No temas. Quienes vienen detrás no son ovejas. Son almas peregrinas que siguen, al igual que nosotros, el curso cristalino de la frecuencia del amor.
La fe no es un invento. Sirve para atravesar esta dura etapa de fatiga y desconcierto. Lo mismo sucede con la perseverancia y la osadía, son herramientas que nos fueron brindadas para no desistir. Cada paso que damos reafirma nuestra elección interna y nos eleva. Iluminemos sin cesar. Otros sentirán el calor de nuestros espíritus y sabrán que no están solos. Se animarán a continuar.
No hay nadie a quien convencer. No hay nada que demostrar. Nos movemos siendo leales a nuestra intención interna. Nos guía un intenso sentir, que no se deja pisotear por la frialdad de lógica. Somos locos desde la perspectiva de la razón, pero cuerdos y coherentes a los ojos del corazón. Elegimos volar. Anhelamos procrear una sociedad consciente. Encarnamos la esperanza de un hombre más humano, que viva celebrando.
Es un hecho. No los dudes. Los cambios se están produciendo. Sólo falta que se revelen, en este plano más denso, con toda su grandeza. Somos canales por donde fluyen energías sutiles. Mantenete firme en la luz. Traje a este encuentro la voz de mi corazón, para que me sientas a tu lado. Te abrazo en mi alma a través de estas palabras. Seguí. Confiá. Se acerca la hora.
25 feb
¿Somos poco y nos creemos mucho? ¿O quizás somos mucho pero no valoramos lo que somos?
Este video sirve para reflexionar sobre estos puntos. Que lo disfruten!
24 dic
Primero que nada quiero desearles a todos los lectores, amigos, compañeros y conocidos, una muy pero muy feliz navidad. No voy a desearles aun un feliz año nuevo porque eso va en otro post aparte donde quiero evaluar el año que se fue y el que viene, aunque… por las dudas no vuelvas a pasar claro esta Feliz Año Nuevo!
Ahora bien, la pregunta del título no es para abrir un enorme debate ni para herir ningun tipo de susceptibilidades ni creencias.
Yo soy creyente a medias, mi esposa es creyente, mi familia en general no es creyente, o sea, hay una variedad que me parece excelente que esté allí. Pero, ¿por qué digo que soy creyente a medias? porque ser creyente se toma automáticamente como creyente en Dios, el único Dios existente, creador de todas las cosas. Pues ese intento de monopolizar el termino Dios en el Dios cristiano y obrar en su nombre mató a millones de personas en todo el planeta, y me cuesta y seguirá constando mucho aceptar semejante cosa. Si me represento a un Dios justo, me lo represento a años luz de distancia de alguien que viene a imponer nada a nadie, sino que deja justamente el libre albedrío incluso en la decisión de creer o no en el.
Por otro lado, hay otro monopolio que se ha creado y se asume peligrosamente, y es que la religiosidad, o el sentimiento de religiosidad, es algo que únicamente pueden proveer las religiones oficiales. Algo nuevamente con lo que no estoy de acuerdo. El sentimiento de religiosidad es un sentimiento que se puede tener y llevar aún no comulgando con ninguna religión existente. Ese sentimiento de religiosidad esta ligando a un sentimiento de fe y de conexión con todo lo existente, incluso con un sentimiento de conexión cósmica que, como digo, no requiere de pertenecer o seguir a ninguna religión en particular. Entonces se puede no creer con absoluta certeza de que existe UN Dios, y aún así vivir con espiritualidad, con religiosidad, con fe. Erroneamente se asume que quien no cree en Dios no tiene fe. Pues desde mi propia experiencia, esto no es así.
Ahora bien, esto de que existe o no Dios… realmente es un terreno de creencias y de experiencia. Pero hablando con Carina hace unos días hablabamos de esta cuestión de cómo se da la evolución en la tierra, y cómo funciona esa creencia de que hay un Dios disponible para todos que vela constantemente por todos y cada uno de los seres humanos. A lo cual por supuesto surgen enormes contradicciones y sufrimientos internos desde esa creencia a la hora de tener que asumir la muerte de un ser querido en una situación que por supuesto siempre resulta injusta. Pero lo primero que quisiera marcar es que la evolución de la vida en la tierra, se la mire por donde se la mire, está marcada en forma constante por una intención, una planta no sabe -en teoría- cómo tiene que evolucionar para poder adaptarse a su entorno y a los cambios, y sin embargo tras cientos, miles o millones de años, toda su fisonomía puede adaptarse. ¿Cómo esa planta, generación tras generación, puede ir transmitiendo la necesidad de un cambio, y cómo puede ser *consciente* de los cambios que se van sucediendo a su alrededor? ¿su adaptación es un accidente? viendo el resultado final de adaptación incluso a la complementación con insectos del lugar, todo parecería indicar que no es accidental, es intencional, pero… ¿dónde está esa intención? ¿en la planta o en algo superior? (nota al margen, nos sentimos muy avanzados, incluso superiores a las plantas, sin embargo el ser humano no puede sobrevivir en la tierra si todas las plantas del mundo mueren, entonces, ¿quién es más importante?), por otra parte, varios árboles desarrollaron frutos voladores con muy distintas formas, incluso hélices perfectas con un diseño balanceado que logran literalmente volar, entonces, tenemos que entender que ¡los árboles llegaron primero y que aprendieron a volar antes que el ser humano!! claro, el árbol no vuela, ¡pero sí logró tecnología para que lo hagan sus frutos!. La vida en la tierra se sustenta gracias al mundo vegetal que genera oxígeno y alimento, nuestra materia prima para nuestra vida, esto no significa que hay que pensar en que el ser humano infecta el planeta, no por favor, esa visión fanática no la comparto. Pero sí que, si reflexionamos, deberíamos darnos cuenta de que hay condiciones que estan dadas para que vivamos, y para que hagamos algo bueno con esa vida que nos es dada, o sea, como seres humanos que somos, nuestra misión en la tierra es y será humanizarla.
Ahora bien, también si reflexionamos un poco, podemos llegar a una conclusión. El rol del ser humano en la tierra ha llegado al punto de que es capaz tanto de crear la vida como de quitarla. Y con esto quiero decir, que así como puede dar y facilitar la vida en el planeta, la misma capacidad y poder tiene para eliminar casi toda la vida en la tierra. Tiene tanto un poder como el otro. Entonces, ¿no es esto un poder similar al que atribuimos a Dios? Mientras una persona o un equipo de personas puede generar proveer vida a través de la ciencia, la medicina, la filosofía o la fe, entre otras formas, otros pueden destruirlo todo si presionando unos botones comienzan una guerra atómica. Todo ser humano tiene poder para potencialmente dar vida o quitarla, para humanizar o deshumanizar, ¿será entonces que somos pequeños Dioses en miniatura, y de ahí el haber sido creados “a imagen y semejanza”?. Quien domina un arte marcial, y sabe que con sus manos y su técnica puede fácilmente matar, toma consciencia de su poder sobre la vida, y si fué bien enseñado, habrá sido educado en el arte de la no-violencia, y en el rechazar la confrontación. Pero lamentablemente no somos educados para entender el gran poder que tenemos como Dioses en miniatura, y mucho menos para rechazar la violencia a toda costa, y muchísimo menos para descubrir y fortalecer nuestro sentido de vida mayor.
Creo entonces que más alá del nombre o la imagen que se le ponga a esa gran intención mayor que mueve la evolución de la vida en la tierra y en el universo, importa sí saber que como seres humanos fuimos beneficiados con mayor poder, y que ese poder lo debemos asumir responsablemente, y debemos ponerlo a disposición y en acción para superar el dolor y el sufrimiento, para aprender sin límites, para humanizar la tierra, que es nuestro sentido mayor en este mundo que nos tocó en suerte.
Y destaco esta frase “que nos tocó en suerte”, si bien otra vez por obra de una intencionalidad mayor, pero que en vistas de la enorme dificultad que existe para encontrar un lugar apto para la vida, nuestro planeta -salvando las implicancias y creencias sobre la palabra “suerte”- siento que es una suerte que nos haya tocado y que estemos ahora comunicándonos y decidiendo en que mundo queremos vivir.
Si conectamos con ese gran guía interno que puede tener distintas formas, imágenes y virtudes, y al que en común lo identificamos como Dios, o Dioses, o Alá, lo importante es definir la propia vida para ser pequeños dioses del bien, que con amor y fe en el ser humano y en la evolución, aportemos nuestro grano de arena a la evolución.
Me despido con un escrito que hice hace ya unos años y que sintetiza de alguna manera todo esto:
TRASCENDENTE
Hay veces que sobran las palabras
Hay veces que el aire se disfruta más.
Hay veces que el sol es éxtasis dentro de uno.
Hay veces que la comunión con todo es una impactante realidad.Hay momentos en que flotar parece algo realizable.
Hay momentos en que el pecho se expande sin fronteras.
Hay momentos en que agradecer esa presencia resulta insuficiente.
Hay momentos en que un futuro cierto es venturosa sensación.Instantes éstos en que aquel oscuro y profundo abismo
es un gracioso registro de miedo absurdo superado.Instante en que la comprensión nos eleva
mostrándonos ese infinito futuro de acciones positivas continuadas.Y el cuerpo se crispa en irreverente confrontación frente a la muerte.
Y el aire se bebe y se absorbe pero ni el mayor esfuerzo resulta
suficiente.Y la comprensión inunda cada célula que vibra entonando los sonidos de
la vida.Y la quietud, la paz y el compromiso son bienvenidos moradores que
saturan nuestra esencia.“Nombrador de mil nombres,
hacedor de sentido,
transformador del mundo…tus padres y los padres de tus padres,
se continúan en ti.No eres un bólido que cae,
sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos.Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, iluminas la
tierra.Cuando pierdes tu sentido, la tierra se oscurece y el abismo se abre”.
(Silo)Querida Amiga/o:
Aquellas acciones positivas que pongas en marcha en vida involucrando tus mejores virtudes y bañando con tu ser las costas del hermoso paisaje humano que te rodea será una exponencial e imparable energía que no se detendrá ni aun cuando el cálido sol reseque tu mar, porque tu vida habrá empujado lo mejor de la evolución humana hacia la tierra y ya no importara que tu cuerpo se evapore, porque tu humedad refrescará a aquellos que continúen tu tarea, y tus gotas llenarán otros mares de este hermoso mundo que habrás humanizado.
3 de Agosto de 1999
Juan Emilio
24 dic
Muy bueno, para reflexionar en estas navidades. Un abrazo!
24 dic

Un mundo con guerras, ése ha sido el mundo en los últimos siglos.
Guerras coloniales, guerras imperiales, guerras interimperialistas, guerras étnicas, guerras religiosas; la guerra dejó de ser un medio para constituirse en una forma de ser de varios países, como instrumento de conquista, de fortalecimiento de sus economías, de imposición de su hegemonía imperial.
Un mundo con guerras ha sido el mundo del dominio de la búsqueda ilimitada de ganancias, de la explotación desenfrenada de los recursos naturales, de la superexplotación de los trabajadores, del uso de la tecnología para acumular más riqueza y no para la conquista del bienestar de la humanidad.
El fin de la “guerra fría” y de la bipolaridad entre dos superpotencias no significó el advenimiento de la paz y de la resolución armoniosa de los conflictos. Al contrario, representó el recrudecimiento de las aventuras bélicas, en particular con las guerras del Golfo, de Yugoslavia y de Afganistán, en la realidad masacres de adversarios claramente inferiores y principalmente bombardeos de poblaciones civiles.
Los atentados terroristas del 11 de septiembre tuvieron como respuesta la instauración del terror como forma de relación entre los países, en sustitución del derecho internacional, hasta allí precariamente vigente. Estados Unidos de América -protagonistas principales, directos o indirectos, de prácticamente todos los conflictos bélicos existentes- pasó a imponer por la fuerza su voluntad, por el bombardeo, por las amenazas, por la asunción del papel de juez y policía del mundo.
Mientras tanto, un clima de nueva “guerra fría” fue instalado en el mundo. Palestina es devastada, la Operación Colombia se profundiza, las relaciones entre India y Pakistán se deterioran, varios gobiernos asumen la postura de militarización de los conflictos -como, entre otros, el mexicano en relación a Chiapas y el español en relación al País Vasco. Las Naciones Unidas son vaciadas, las otras potencias capitalistas y casi todos los otros gobiernos del mundo delegan en Estados Unidos la función de agentes del terror permanente o toleran la generalización de la arbitrariedad y de la violencia, que es como decir al mundo que la ley del más fuerte se impondrá siempre.
El aumento de la desigualdad en el mundo, la extensión del proceso de exclusión social y de miseria funcionan cada vez más como caldo de cultivo para que conflictos que podrían ser resueltos de forma pacífica desemboquen en conflictos violentos, reforzando el clima de guerra que tanto interesa a los que la promueven para lucrar con ella.
Y sin embargo, un mundo sin guerras es posible. Posible e indispensable, si la humanidad quiere tener futuro.
Un mundo sin guerras es posible, a condición de la existencia de un organismo internacional con poder y legitimidad para intermediar los conflictos con justicia y equidad, que represente la voluntad mayoritaria de la humanidad de forma democrática. Ese organismo puede ser la ONU, en caso de que sea democratizada, terminando con el poder de veto de potencias imperiales que arrogan el derecho de ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Un mundo sin guerras es posible, si se elimina la industria de armamentos y si sus millonarios recursos fueran transferidos para atender las necesidades básicas de la mayoría de la humanidad, hoy marginada del acceso a lo que el mundo tiene condiciones de producir.
Un mundo sin guerras es posible, si fueran abolidas las deudas externas ilegítimas y eliminados los “paraísos fiscales”, donde son lavadas las suculentas ganancias de la industria bélica -entre otras formas clandestinas-, y se destruyeran las redes de financiamiento de gran parte de los conflictos mundiales, abastecidos por el armamento producido por las mayores potencias económicas del mundo, las mismas que detentan el poder de veto en las Naciones Unidas.
Finalmente, un mundo sin guerras es posible, si el mundo es reconstruido sin potencias hegemónicas, atendiendo a la multiplicidad y diversidad de la humanidad, sin predominio de unas sobre las otras. Un mundo sin guerras será un mundo sin hegemonismos, será un mundo con un poder mundial democratizado, apoyado en procesos de integración regional, que exprese los intereses de la gran mayoría de la humanidad.
Un mundo sin guerras es posible y necesario para que los hombres y las mujeres vivan en paz, en armonía, en condiciones de justicia y de igualdad, para que la humanidad se apropie de su destino y construya un mundo en el cual quepan todos los mundos.
Porto Alegre, Rio Grande do Sul, Brasil, 3 de febrero de 2002
23 nov
Espero que puedas entender inglés escrito como para ver este video que creo es algo muy bien hecho y que además como ellos mencionan, fué el puntapié par comenzar centenares de conversaciones sobre el futuro de la educación en el siglo 21.
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