Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina
9 dic
María Margarita Arecha es una de esas excelentes personas que este blog me dió la grata oportunidad de conocer. Especialmente porque hace tiempo escribí sobre este excelente médico argentino llamado Ramón Pascual Muñoz Soler, y entonces al tiempo descubrí el sitio oficial, y así conocí a quien el Dr. Muñoz dejó a cargo de la difusión de su obra, Brigite Hohenauer. Todo esto a partir de por “casualidad” un paciente de mi mamá le regalara “Antropología de Síntesis” del Dr. Muñoz y me impactara la claridad, profundidad y sencilléz con que hablaba de temas esenciales para la búsqueda que vengo realizando desde muchos ángulos desde hace años. Así entonces cuando María comentó en este blog y dijo haberlo conocido, me despertó la curiosidad de que pudiera describirlo desde esa posición más cercana que tuvo, y así le pedí que escribiera su testimonio. Espero les guste tanto como a mi. Gracias Maria!.
Los dejo entonces con este testimonio descriptivo sobre el Doctor Ramón Pascual Muñoz Soler:

Como médico y terapeuta poseía el don de la intuición, esto sumado a su gran capacidad de conocimiento y experiencia de vida hacía que uno sintiera que estaba en presencia de alguien que captaba a la persona de manera abarcativa y completa. A partir de ello comenzaba su tarea de ayuda que significaba tomar lo que el paciente traía por origen y circunstancias de vida, sus angustias, sus sufrimientos, sus problemas, fuesen éstos de características mentales y/o físicas y acompañar en el reconocimiento y aceptación de los mismos; es decir ser parte activa en ese trabajo tan sutil de hacer que el otro se junte con su verdad, transitando este proceso con absoluta comprensión; esta comprensión permitía y favorecía la unión en un todo de cuerpo, mente y espíritu. A esto se le sumaba una energía de completa libertad, esa libertad que se necesita para “ser” y para poder “saltar” desde allí (como desde un trampolín) a una dimensión superior, la del alma, que lleva a una nueva conciencia,” la del hombre nuevo” como él decía.En su presencia se sentía que uno era reconocido profundamente y que tomaba a su cargo lo que la persona que tenía ante él llevaba, para luego guiar en su revelación, aceptación y significación. Uno podía darse cuenta que no estaba solo, y que si bien había alguien que “cargaba” con nuestra humanidad, también le ofrecía la llave para poder transmutar dicha verdad. Tenía esa cualidad del que sabe con humildad, que le es posible y deseable bajar al nivel del otro con la paz de su corazón. Este camino estaba expresado con su propia vida, ese “laboratorio” como él dice en su libro “Revelación – Re-velada” donde se llevaba a cabo el proceso de transformación. Como consecuencia natural de ello se ponía en marcha la propuesta que conduce a la liberación a través de la acción (la puesta en marcha del motorcito) la cual aceptando y reconociendo las limitaciones está en mejores condiciones de encontrar aquello que le otorga sentido a nuestro destino.
Puedo decir que de sus sesiones salía con un sentimiento de alivio y mucha paz.
Muñoz Soler hablaba de “síntesis” para referirse al proceso de la vida, su propia vida era una síntesis entre el ser humano y el médico-terapeuta. Podía reunir en unos instantes todo aquello de su conocimiento profundo, de filósofos, antropólogos, hombres de ciencia, sabios y profetas, con lo que la persona traía a la sesión y darle un nivel de entendimiento y significado que permitía buscar “otra vía” en sus propias palabras, para trascender la angustia.
Si tuviera que definir en pocas palabras a Muñoz Soler diría que era “energía radiante del hombre nuevo”, como un espejo en el que el alma podía reflejarse y acceder por resonancia a otra dimensión a partir de su vida y su obra. Hoy están sus libros que son un bálsamo para el espíritu y si bien nada sencillos por el nivel de profundidad que poseen, reúnen en sus páginas un mensaje de libertad para el ser humano de hoy tan alienado.
Mejor imposible, gracias de nuevo María!
11 abr
Leyendo a mi autor más leido del momento, Ramón P. Muñóz Soler, encontré el término que estaba buscando hace tiempo “Economía del Deseo”. ¿Pero qué cosa es eso?
Pues se trata del punto de inflexión en el futuro evolutivo del hombre sobre la tierra.
Lo que sigue es mi explicación, no la del Dr. Muñóz Soler:
Allí donde el dinero deje de ser el valor central porque todo el mito y el sistema económico actual haya colapsado y haya sido reemplazado por un nuevo mito epocal evolucionado, surgirá la Economía del Deseo (quizás con algun paso intermedio). No, no tengo una bola de cristal, es un paso vital del ser humano, ir de afuera -economía externa del dinero- hacia adentro -economía interna del deseo-. Lo puntual es que evolutivamente somos siempre un péndulo… o bien podría decir como una cinta de moebius, se va a hacia afuera y al mismo tiempo hacia adentro… la etapa de las externalidades tienen un límite, se nota en nosotros, en nuestro vacío existencial, en nuestra sed de sentido fundamentalmente… eso es un indicador de una etapa muerta, es un indicador de que estamos viviendo un mundo que ya murió e internamente estamos fundando el mundo que viene, mundo que ya nació en el interior de cientos de miles de personas y que poco a poco se está externalizando y plasmando en el mundo -este blog y este texto es de por sí otro indicador de esto-. Cuanto tiempo tomará es un pequeño gran misterio pero los cambios se están acelerando tanto como el cambio climático…
Lo puntual entonces, y volviendo al tema del título, progresivamente lo más importante será economizar nuestros deseos, administrarlos de forma tal que los recursos sean suficientes para todos y no exista un 10% de la población mundial que con sus groseros desos acapara el 90% de la riqueza del planeta. En una Economía del Deseo, uso estríctamente lo que necesito, libero lo que ya no uso, deseo lo mejor para mi y toda la civilización planetaria, no tomo más de lo que necesito, y lo que necesito para aquello que deseo lo economizo porque elevo, purifico y sintetizo mis deseos en sintonía con los deseos más elevados del conjunto.
Ya seguiré con el tema próximamente.
Un abrazo
Juan E. Drault
17 feb
Les cuento que ya existe un sitio con cantidad de información, escritos, conferencias y libros de este querido argentino de avanzada que plantó la semilla del futuro ya en los años 60 y 70 hasta fines de los 90 que falleció. Hoy afortunadamente Brigitte Hohenauer con quien tengo la suerte de estar en contacto está a cargo de difundir su mensaje a través del siguiente sitio web:
http://www.ramonpmunozsoler.com.ar
Les copio los títulos de los materiales más importantes que se publican:
Les encomiendo visitarlo y leer alguno de sus escritos y conferencias, es de una claridad inigualable.
Un abrazo!
3 dic
Hola, aquí les transcribo otra parte del libro Antropología de Síntesis, de Ramón Pascual Muñóz Soler. El capítulo es “Hacia una ciencia del hombre futuro”:
El acceso de la inteligencia al poder -o el poder de la inteligencia- contituye hoy uno de los factores de mayor peso en el desarrollo del mundo moderno, pero también uno de sus mayores peligros, sobre todo cuando la fuerza de la inteligencia se pone al servicio de intereses materiales. Sólo las avanzadas de la inteligencia joven y no comprometida con las élites del poder pueden poner en tela de juicio los resultados de la ciencia y reformular un mensaje crítico a la cultura de nuestro tiempo. Esta revolución cultural de la juventud forma parte del proceso de transformación de la ciencia. Pero para que la crítica tenga real significado al servicio del mensaje del futuro, hay que mantenerla pura como instrumento, y no confundir el medio con el fin. De lo contrario, la crítica se transforma en un poder autónomo que trabaja para sus propios fines y se vuelve una fuerza devoradora que destruye también los gérmenes y brotes aún tiernos que anuncian el futuro. La crítica sistemática lo abarca todo, a los amigos y a los enemigos, siempre hay algo que cuestionar y discutir, y esa “revolución permanente” que algunas escuelas filosóficas y políticas han hecho método para el esclarecimiento de la verdad se vuelve destructora en el campo de la vida.
Un ejemplo de lo que decimos suele darse en los movimientos juveniles de protesta universitaria, que corren el riesgo de ahogarse en su propia violencia y de ser instrumentados por las fuerzas regresivas del sistema. Si los elementos humanos de mayor avanzada dentro del proceso revolucionario de la juventud – y al decir de mayor avanzada no quiere decir de mayor violencia sino de mayor conciencia- no aciertan a convertirse ellos mismos, en gérmenes vivientes de futuro que puedan encauzar las aspiraciones potenciales de millones de jóvenes en todo el mundo hacia un nuevo estado de conciencia, habrán perdido la oportunidad que les brinda este momento histórico de ser punta de lanza espiritual para abrir el camino a la nueva civilización del tercer milenio. Los jóvenes intelectuales deben aprender a desenmascarar aquella crítica que obstruye la operatividad del mensaje. Mucha de la crítica que hoy se da, tanto en la ciencia como en la cultura en general, es negativa, e inspirada -la mayoría de las veces- por ideologías que tienen la pretensión de cambiar el mundo sin transformar al hombre. Bajo las apariencias más diversas, bajo el disfráz político, social o religioso, tras la máscara del orden y el pacifismo, se encubren hoy las estructuras del viejo mundo y se oculta el rostro de un hombre viejo que no quiere morir.
Dentro de la dinámica del mensaje del futuro las avanzadas de la crítica deben llegar hacia cierto límite y, a partir de allí, replegarse para dar paso a las fuerzas creadoras. Si los intérpretes de la crítica están al servicio del mensaje sabrán revertir su impulso en el momento adecuado y reconocerán entonces a las almas similares, es decir, a aquellos que les son afines en lo esencial, pero que expresan el mensaje en una forma diferente. Si no se produce este reconocimento por similitud y la crítica sigue avanzando en forma arrolladora, se produce una lucha estéril, se ataca a los hermanos, se divide el movimiento de convergencia hacia el futuro, se sigue la vieja polémica ideológica y escolástica, y todo ello con un único resultado: frenar el mensaje del futuro e impedir la reunión de los seres humanos en el cuerpo planetario. Ésta es la barrera que hay que superar en los límites de la crítica.
5 nov
Del libro “Antropología de síntesis” de Ramón Pascual Muñóz Soler. Largo pero vale la pena:
La humanidad entera abandona la ‘tierra de Egipto’ del antiguo mundo y penetra en el desierto en busca de su liberación. Es un desierto existencial en el el cual han desaparecido las huellas que marcaban el camino.
La tecnología moderna ha hecho desaparecer la imagen del mundo tradicional, las viejas instituciones están en crisis, y los líderes que conocimos son como luces que han quedado encendidas en una ciudad muerta: siguen dando las señales del pasado, señales que se refieren a un mundo que ya no existe. Ésta es la soledad del hombre actual, una soledad de significados.
¿Qué ha ocurrido?
Se han borrado las huellas materiales del camino. Mejor dicho, las referencias y recuerdos del pasado ya no me sirven de guía en la búsqueda de mi propia vida. Para comprender el mundo en que vivo ya no me sirven ni la imagen de mi ciudad, ni la del colegio en que me eduqué, ni las imágenes de mis padres o de mis maestros (en cuanto imágenes detenidas en el tiempo). Tampoco me sirven las huellas del pensamiento sistemático conformado en teorías científicas, sistemas filosóficos o doctrinas sociales y políticas -es decir, un pensamiento hecho forma, imagen, sistema-. No me sirven las creencias religiosas traducidas en fórmulas que no entiendo, no puedo orientarme por la idea de un Dios absoluto que esté fuera de la humanidad de la cual formo parte, no puedo convivir con un Dios impersonal ni tampoco con otro demasiado personal. No puedo orientarme por las galaxias lejanas ni por las estrellas cercanas. Del espacio cósmico recién abierto nos llegan señales luminosas, eléctricas, químicas y electrónicas, pero esas señales no me sirven par descubrir el significado de mi vida individual en el universo. No me puedo orientar tampoco por la idea de una conciencia cósmica abstracta -por alguna especie de ‘océano’ de conciencia cósmica que tan maravillosamente ha descrito la tradición espiritual de Oriente como símbolo de una conciencia que trasciende al hombre-, y no me puedo orientar por esas aguas porque el océano cósmico es como el océano de la tierra, hermoso como espectáculo pero voraz como abismo.Todas estas huellas que hemos mencionado y que durante siglos guiaron los pasos de los peregrinos de la Tierra se han perdido en una civilización de acero, de asfalto y de redes electrónicas, cuyas estructuras apuntan a utilidades prácticas pero no a significados existenciales.
Sin embargo, a medida que las antiguas señales se van borrando de la superficie del mundo material, sus modelos arquetípicos vuelven a encontrarse en otra parte, ya no en signos grabados en las piedras sino en rasgos impresos en el hombre.
Son los hombres nuevos los dadores de significado, los hijos del futuro que empiezan a poblar la tierra y a habitar el cosmos. En el alma de esos seres tendremos que aprender a descifrar el misterio del universo; ya no en el calendario azteca, en las catedrales góticas, en las pirámides de Egipto, en la Divina Comedia o en la Doctrina Secreta, sino en las almas similares. Me oriento en la vida y en el mundo cuando encuentro otra alma orientada, me ordeno por dentro cuando encuentro otra alma ordenada. No solamente las computadoras ordenan el mundo de datos, sino que hay ‘organizadores humanos’ que ordenan el mundo de significados. ¡Éstos son los guías en el desierto de la civilización moderna!
No se a ustedes. A mi este médico rosarino, que escribió este libro en los 70 me parece muy iluminado. Hay que saber leerlo con un mente abierta, ya que escribe con una prosa poética que permite transmitir conceptos y sensaciones muy pero muy interesantes. Les voy a ir publicando otras tantas partes de este libro que no tiene desperdicio agrupados en el tema Muñoz Soler.
Abrazos
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