Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina
31 Oct
Hace un tiempo vengo junto con Carina hablando y armando las ideas de un mundo sin dinero.
Espero se hayan percatado que la historia del hombre es de apenas unos miles de años y la evolución de millones, por lo que en escala nuestra historia es ínfima y la evolución a generado cambios radicales no solo en lo físico, sino también en lo tecnológico, y desde ya en la forma en que la economía se ha ido organizando. Lamentablemente la palabra economía se la relaciona automáticamente con dinero, y sin embargo no tiene necesariamente que ver con eso, sino con -entre otras cosas- la administración de los recursos.
Qué dice la Wikipedia sobre el término “Economía”:
Economía (administración de una casa o familia, de οiκος (casa, en el sentido de patrimonio)’ y νέμεωιν (administrar) es la ciencia social que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad. Otras doctrinas ayudan a avanzar en este estudio: la psicología y la filosofía intentan explicar cómo se determinan los objetivos, la historia registra el cambio de objetivos en el tiempo, la sociología interpreta el comportamiento humano en un contexto social y la ciencia política explica las relaciones de poder que intervienen en los procesos económicos.
Destaco la parte de “satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad” porque está más que claro que la economía actual no cumple con este enunciado a ojos vista de la enorme pobreza, la mala distribución de los recursos, y la enorme violencia actual, no le tengo fe en que este estado de las cosas pueda decantar en una sociedad donde el progreso sea de todos y para todos. Mientras el progreso no sea de todos y para todos no podremos decir que entramos en una verdadera historia humana. Entonces hace falta tanto un cambio interno como externo, una humanización de todos y todo, y un cambio de paradigma económico.
Uno de los grandes problemas que nos tienen donde estamos, es la concepción transaccional que tenemos grabada a fuego. En esa concepción transaccional yo tengo que recibir algo a cambio de lo que doy. Y para hacerlo hay que asignarle valor a los elementos intercambiados. En el proceso de asignación de valor se involucra otro proceso. El proceso de especulación del cual somos reenes. Dentro de este sistema tengo que lograr una especulación a mi favor que me permita ganar dinero. Cuanto más ambicioso, más violento, y cuanto más violento mayor es la especulación acaparadora (más favorable para mi, y más desfavorable para el comprador). Así unos cientos de personas en el mundo tienen tanto como la gran mayoría de las personas en este planeta. Y sin ir tan lejos en cualquier ciudad hay unos pocos que tienen muchísimo, mientras otros apenas tienen para comer. Y la brecha se agranda a pasos agigantados. En este estado de las cosas el recibir es mejor que el dar. En este estado de las cosas la solidaridad es lo eventual y no lo usual (no quiero usar la frase “es la excepción y no la regla” porque la solidaridad no se reglamenta).
La solución no pasa por meramente un cambio de sistema económico, sino también por una necesidad de humanizarnos y en simultaneo humanizar las relaciones humanas, convirtiendo a la solidaridad en lo usual.
En este mundo conocido, desde los orígenes hasta el día de hoy, nadie que nace en este mundo tiene su futuro asegurado. Muy por el contrario depende mucho de la suerte de donde haya nacido y de las oportunidades que haya tenido y haya sabido aprovechar para poder avanzar, y conseguir vivir en condiciones mínimas, o buenas. Pero puntualmente, a cada paso hay que ganarse el futuro. Ningún ser humano por el hecho de nacer humano tiene aseguradas las condiciones elementales para vivir y desarrollarse.
Entonces una economía solidaria donde el dar es más importante que el recibir, y donde el dinero no existe porque todos los recursos tecnológicos y humanos permiten el desarrollo de todos los elementos necesarios siendo que ya la máquina no expulsa al hombre sino que realiza la producción en escala, y porque no hay límites especulativos por los cuales el desarrollo y la solidaridad se frenan, en ese mundo, todo ser humano nacido en una comunidad y una economía solidaria tiene su futuro asegurado por la propia comunidad.
En esa sociedad el dar en beneficio del conjunto es lo usual (solidaridad).
En esa sociedad el ser humano es el valor y la preocupación central.
En esa sociedad el desarrollo es sustentable y ecológicamente responsable.
En esa sociedad la acaparación violenta no tiene sentido, no hay ganadores y perdedores.
En esa sociedad la diversidad y la creatividad, así como el desarrollo vocacional es generilizado.
En esa sociedad no existe la especulación negativa, el conocimiento y la experiencia circulan con total libertad.
En esa sociedad no hay excluidos, no hay quienes tengan su futuro cerrado, no hay por ende violencia relacionada a la precariedad o la falta de futuro.
En esa sociedad la no-violencia es materia de estudio y de aplicación en todos los ámbitos.
En esa sociedad se vive como una gran Nación Humana Universal, donde la unión de la diversidad es la unión de todos los seres humanos en pos de de un progreso de todos y para todos.
Esto no solo es posible, es necesario
Próximamente más…
2 Sep

5 Ene
Lo publico porque es inspirador, al menos para mi lo fue, ya que alguien con una buena idea, entusiasmo y una vocación enorme, se lanza a hacer algo y contrariamente a lo que muchos harían, lo soltó… dejó que fuera un soft abierto, utilizable y modificable por todos, bueno, en realidad lo convencen de hacerlo asi, pero digamos, en definitiva accedió y así surgió linux como sistema operativo GNU. Muy recomendable verlo!
Son 5 partes, aqui esta todas juntas
3 Dic
Hola, aquí les transcribo otra parte del libro Antropología de Síntesis, de Ramón Pascual Muñóz Soler. El capítulo es “Hacia una ciencia del hombre futuro”:
El acceso de la inteligencia al poder -o el poder de la inteligencia- contituye hoy uno de los factores de mayor peso en el desarrollo del mundo moderno, pero también uno de sus mayores peligros, sobre todo cuando la fuerza de la inteligencia se pone al servicio de intereses materiales. Sólo las avanzadas de la inteligencia joven y no comprometida con las élites del poder pueden poner en tela de juicio los resultados de la ciencia y reformular un mensaje crítico a la cultura de nuestro tiempo. Esta revolución cultural de la juventud forma parte del proceso de transformación de la ciencia. Pero para que la crítica tenga real significado al servicio del mensaje del futuro, hay que mantenerla pura como instrumento, y no confundir el medio con el fin. De lo contrario, la crítica se transforma en un poder autónomo que trabaja para sus propios fines y se vuelve una fuerza devoradora que destruye también los gérmenes y brotes aún tiernos que anuncian el futuro. La crítica sistemática lo abarca todo, a los amigos y a los enemigos, siempre hay algo que cuestionar y discutir, y esa “revolución permanente” que algunas escuelas filosóficas y políticas han hecho método para el esclarecimiento de la verdad se vuelve destructora en el campo de la vida.
Un ejemplo de lo que decimos suele darse en los movimientos juveniles de protesta universitaria, que corren el riesgo de ahogarse en su propia violencia y de ser instrumentados por las fuerzas regresivas del sistema. Si los elementos humanos de mayor avanzada dentro del proceso revolucionario de la juventud – y al decir de mayor avanzada no quiere decir de mayor violencia sino de mayor conciencia- no aciertan a convertirse ellos mismos, en gérmenes vivientes de futuro que puedan encauzar las aspiraciones potenciales de millones de jóvenes en todo el mundo hacia un nuevo estado de conciencia, habrán perdido la oportunidad que les brinda este momento histórico de ser punta de lanza espiritual para abrir el camino a la nueva civilización del tercer milenio. Los jóvenes intelectuales deben aprender a desenmascarar aquella crítica que obstruye la operatividad del mensaje. Mucha de la crítica que hoy se da, tanto en la ciencia como en la cultura en general, es negativa, e inspirada -la mayoría de las veces- por ideologías que tienen la pretensión de cambiar el mundo sin transformar al hombre. Bajo las apariencias más diversas, bajo el disfráz político, social o religioso, tras la máscara del orden y el pacifismo, se encubren hoy las estructuras del viejo mundo y se oculta el rostro de un hombre viejo que no quiere morir.
Dentro de la dinámica del mensaje del futuro las avanzadas de la crítica deben llegar hacia cierto límite y, a partir de allí, replegarse para dar paso a las fuerzas creadoras. Si los intérpretes de la crítica están al servicio del mensaje sabrán revertir su impulso en el momento adecuado y reconocerán entonces a las almas similares, es decir, a aquellos que les son afines en lo esencial, pero que expresan el mensaje en una forma diferente. Si no se produce este reconocimento por similitud y la crítica sigue avanzando en forma arrolladora, se produce una lucha estéril, se ataca a los hermanos, se divide el movimiento de convergencia hacia el futuro, se sigue la vieja polémica ideológica y escolástica, y todo ello con un único resultado: frenar el mensaje del futuro e impedir la reunión de los seres humanos en el cuerpo planetario. Ésta es la barrera que hay que superar en los límites de la crítica.
3 Dic
Hoy recibí una nota escrita en la revista Noticias en su edición del 30 aniversario. De esta nota, escrita por Albino Gómez, periodista, escritor y diplomático, rescato este párrafo con el que me identifico mucho, más aun cuando veo la forma en que a los filósofos de profesión les cuesta tanto salirse del “simón dice” haciendo gala de su memoria y de sus múltiples lecturas e interpretaciones, pero tantas veces incapaces de formular sabiduría para vivir mejor, simple, y entendible para cualquier persona que la necesita para resolver sus problemas cotidianos para entender su mundo interno, sus problemas, y su sufrimiento.
Los nuevos filósofos
Se ha dicho con razón que aunque la filosofía nació en medio de la discusión pública, se fue recluyendo en los claustros académicos, distanciándose del hombre común, cuyas preocupaciones le dieron origen. También se ha señalado que el vertiginoso desarrollo de la ciencia amenazó con convertir en obsoletas las interpretaciones filosóficas tradicionales. Pero finalmente, esa situación fue revirtiéndose debido al debilitamiento de las ideologías políticas y de las instituciones religiosas. Tampoco los progresos científicos han podido responder hasta hoy a las preguntas últimas sobre el sentido de la vida y del universo, cuando lo que se reclama es precisamente una sabiduría para vivir mejor. Frente a ello, son los nuevos filósofos quienes hablan de esas cuestiones tan importantes para la gente, a través de una filosofía práctica basada en una larga tradición de cuestionamiento, reflexión y debate, que concibe a esa disciplina como una forma de trabajo sobre uno mismo y no como acumulación de conocimientos. Y esto lo hemos visto también aquí, en nuestra propia ciudad, en varios cafés filosóficos, donde se busca reconciliar las palabras con la realidad, una forma de renacimiento de una facultad esencialmente humana: la de hacernos preguntas motivadas por el deseo de encontrar un sentido a la vida y al mundo.
11 Nov
Según Cicerón (Cuestiones Tusculanas V, III, 8 ), preguntaron en cierta ocasión a Pitágoras quiénes eran los filósofos y éste respondió que la vida le parecía a él semejante a los juegos en los festivales olímpicos: algunos hombres buscaban gloria, otros buscaban comprar o vender durante los eventos; pero había quienes ni acudían por el negocio ni por el aplauso, sino sólo por el espectáculo y para entender qué y cómo ocurrían ahí las cosas. Del mismo modo, en la vida hay quienes son esclavos de la ambición o del dinero, pero otros están interesados en entender la vida misma. Éstos se dan el nombre de filósofos (amantes de la sabiduría), y valoran la contemplación y el descubrimiento de la naturaleza más que cualquier otra empresa.
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