Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina
31 Oct
Hace un tiempo vengo junto con Carina hablando y armando las ideas de un mundo sin dinero.
Espero se hayan percatado que la historia del hombre es de apenas unos miles de años y la evolución de millones, por lo que en escala nuestra historia es ínfima y la evolución a generado cambios radicales no solo en lo físico, sino también en lo tecnológico, y desde ya en la forma en que la economía se ha ido organizando. Lamentablemente la palabra economía se la relaciona automáticamente con dinero, y sin embargo no tiene necesariamente que ver con eso, sino con -entre otras cosas- la administración de los recursos.
Qué dice la Wikipedia sobre el término “Economía”:
Economía (administración de una casa o familia, de οiκος (casa, en el sentido de patrimonio)’ y νέμεωιν (administrar) es la ciencia social que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad. Otras doctrinas ayudan a avanzar en este estudio: la psicología y la filosofía intentan explicar cómo se determinan los objetivos, la historia registra el cambio de objetivos en el tiempo, la sociología interpreta el comportamiento humano en un contexto social y la ciencia política explica las relaciones de poder que intervienen en los procesos económicos.
Destaco la parte de “satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad” porque está más que claro que la economía actual no cumple con este enunciado a ojos vista de la enorme pobreza, la mala distribución de los recursos, y la enorme violencia actual, no le tengo fe en que este estado de las cosas pueda decantar en una sociedad donde el progreso sea de todos y para todos. Mientras el progreso no sea de todos y para todos no podremos decir que entramos en una verdadera historia humana. Entonces hace falta tanto un cambio interno como externo, una humanización de todos y todo, y un cambio de paradigma económico.
Uno de los grandes problemas que nos tienen donde estamos, es la concepción transaccional que tenemos grabada a fuego. En esa concepción transaccional yo tengo que recibir algo a cambio de lo que doy. Y para hacerlo hay que asignarle valor a los elementos intercambiados. En el proceso de asignación de valor se involucra otro proceso. El proceso de especulación del cual somos reenes. Dentro de este sistema tengo que lograr una especulación a mi favor que me permita ganar dinero. Cuanto más ambicioso, más violento, y cuanto más violento mayor es la especulación acaparadora (más favorable para mi, y más desfavorable para el comprador). Así unos cientos de personas en el mundo tienen tanto como la gran mayoría de las personas en este planeta. Y sin ir tan lejos en cualquier ciudad hay unos pocos que tienen muchísimo, mientras otros apenas tienen para comer. Y la brecha se agranda a pasos agigantados. En este estado de las cosas el recibir es mejor que el dar. En este estado de las cosas la solidaridad es lo eventual y no lo usual (no quiero usar la frase “es la excepción y no la regla” porque la solidaridad no se reglamenta).
La solución no pasa por meramente un cambio de sistema económico, sino también por una necesidad de humanizarnos y en simultaneo humanizar las relaciones humanas, convirtiendo a la solidaridad en lo usual.
En este mundo conocido, desde los orígenes hasta el día de hoy, nadie que nace en este mundo tiene su futuro asegurado. Muy por el contrario depende mucho de la suerte de donde haya nacido y de las oportunidades que haya tenido y haya sabido aprovechar para poder avanzar, y conseguir vivir en condiciones mínimas, o buenas. Pero puntualmente, a cada paso hay que ganarse el futuro. Ningún ser humano por el hecho de nacer humano tiene aseguradas las condiciones elementales para vivir y desarrollarse.
Entonces una economía solidaria donde el dar es más importante que el recibir, y donde el dinero no existe porque todos los recursos tecnológicos y humanos permiten el desarrollo de todos los elementos necesarios siendo que ya la máquina no expulsa al hombre sino que realiza la producción en escala, y porque no hay límites especulativos por los cuales el desarrollo y la solidaridad se frenan, en ese mundo, todo ser humano nacido en una comunidad y una economía solidaria tiene su futuro asegurado por la propia comunidad.
En esa sociedad el dar en beneficio del conjunto es lo usual (solidaridad).
En esa sociedad el ser humano es el valor y la preocupación central.
En esa sociedad el desarrollo es sustentable y ecológicamente responsable.
En esa sociedad la acaparación violenta no tiene sentido, no hay ganadores y perdedores.
En esa sociedad la diversidad y la creatividad, así como el desarrollo vocacional es generilizado.
En esa sociedad no existe la especulación negativa, el conocimiento y la experiencia circulan con total libertad.
En esa sociedad no hay excluidos, no hay quienes tengan su futuro cerrado, no hay por ende violencia relacionada a la precariedad o la falta de futuro.
En esa sociedad la no-violencia es materia de estudio y de aplicación en todos los ámbitos.
En esa sociedad se vive como una gran Nación Humana Universal, donde la unión de la diversidad es la unión de todos los seres humanos en pos de de un progreso de todos y para todos.
Esto no solo es posible, es necesario
Próximamente más…
24 Dic
Este último mes donde “la crisis” es el tema en casi todos los países y a partir de la cual una enorme cantidad de personas morirán de hambre, una enorme cantidad de familias se convertirán en pobres, una enorme cantidad de personas no harán más que registrar una realidad negra y verán un futuro más negro aún…. en este mes he leído todo tipo de artículos relacionados a esta crísis, y como siempre pasa, siempre se habla de lo secundario, miles y miles de renglones, cientos de miles de minutos de TV, miles de artículos en blogs… todos hablando de lo secundario. Todos hablando de: cómo ajustar las economías, como revitalizar el consumo, cómo evitar la pérdida de puestos de trabajo, cómo reaccionan los mercados a la baja de las tasas de interés, cómo se cae o mejora tal o cual moneda, qué tan mal será el 2009 (nada bueno es posible esperar del año próximo según los medios!), y un larguísimo etcétera. Todos temas secundarios y el debate central totalmente fuera de la atención. No es casualidad.
El tema central que nos trae esta crísis es el Sistema mismo.
¿Es este sistema de economía de mercado un sistema que satisface las necesidades del hombre de hoy y las necesidades del hombre del futuro? ¿Qué reemplazaría, que superaría este Sistema? ¿Qué esquema sería capaz de cumplir con el enunciado de “hay verdadero progreso humano si ese progreso es de todos y para todos”? ¿Cómo eliminar la aceptación de que el mundo es así y no puede cambiar para mejor? ¿Cómo salirnos del espejismo y el hipnotismo de este Sistema de valores y creencias donde el Dios Dinero y la especulación son el motor que regula y condiciona la actividad humana?
La crísis económica actual no es más que un indicador más de una etapa que se agota. Y como tal tras la crísis viene la etapa de síntesis donde se produce un proceso de tamíz por el cual lo malo queda atrás y lo mejor avanza. Pero hay que animarse a potenciar lo mejor, algo que en gran medida se está dando con la Marcha Mundial, (de la cual soy promotor y responsable del sitio oficial). Es de vital importancia que el tema primario entre en discusión, o de lo contrario la etapa nos podría pasar por arriba sin gestarse mejores propuestas, y corremos el riesgo de que se impongan nuevas formas violentas de administración de los recursos, del trabajo y de la creatividad humana en su conjunto. Los Foros Humanistas son justamente espacios para la discusión, intercambio y difusión de propuestas y acciones inspiradoras y superadoras. Este año se celebraron en todo el mundo cobrando una relevancia aún mayor, aunque falta que logren mayor difusión y más fácil participación.
Volviendo al tema del Sistema en sí mismo.
Hace ya 10 años exactamente, en 1998, un humanista chileno llamado Jerome Smith, se inspiró y conectó con un futuro en el cual la economía de mercado ya no existía. En ese texto remacarcaba algo que hoy me choca por demás… -no es textual la cita-…”más del 60% del esfuerzo humano está aplicado a la administración del dinero y a la administración del papeleo, así como al marketing (promoción y venta) de productos que en una gran mayoría son necesarios para todos”. Pensémoslo por unos instantes… miremos alrededor, es esfuerzo humano totalmente desperdiciado, carente de sentido trascendental, y vacío de sentido. Esfuerzo sin alma, sin sentido. Cargar datos en sistemas, imprimir facturas, gestionar la cobranzas, administrar el dinero, hacer marketing, estudios de mercado, vender… nada de esto humaniza el mundo, todo es parte de un Sistema que es violento desde sus principios fundamentales. Entonces es un Sistema que no sirve y hay que descartarlo. No es perfectible! fué creado y fundado por especuladores al servicio de los centros de poder para tener más poder y no con el ser humano como valor y preocupación central. Así que no hay mucho que discutir respecto del futuro de la economía de mercado salvo el cómo salir, cómo hacer una transción ordenada, cómo lograr efectos demostración de alternativas superadoras, qué debemos aprender de lo que nos trajo hasta aquí.
Si hasta personajes nefastos como George W. Bush han tenido que reconocer estos días que han tenido que dejar de lado todo los principios de su Neoliberalismo para salir a rescatar a sus organismos, y a sus ciudadanos. Esto no da para más. El 2009 y el comienzo del 2010 serán años en que estoy seguro veremos un renacer. Pero no todo será color de rosa. La pobreza podría ser caldo de cultivo para todo tipo desbordes, y de ahí que la Marcha Mundial debe lograr máxima difusión ya que propone un mundo sin guerras y sin violencia, pero sobre todo un mundo sin armas atómicas, dado que las grandes potencias ya están planeando ataques dirigidos, y hay bombas perdidas que podrían complicar todo en cuestion de horas. Por supuesto los violentos que lucran con las guerras y los desbordes no han desaparecido. Los fundamentalistas también dirigidos por los violentos de siempre tampoco. Por eso un acto masivo mundial de rechazo a las guerras, al armamento nuclear, y a todas las formas de violencia, sería el único acto moral capaz de detener ese proceso, abriendo la puerta a una etapa de credibilidad de un mundo mejor, de brillantes imágenes de futuro de complementación, de diversidad, de solidaridad, de creatividad, de paz mundial, de una gran nacion humana universal.
Solo hay que animarse a creerlo posible, y ponerse en acción por esa paz, por esa no-violencia activa, por esa humanización del mundo.
Un abrazo
18 Nov
De “CARTAS DEL FUTURO”
por Juan E. Drault
Querido amigo
Hoy vi este discurso y me acordé inmediatamente de ti. Ya descubrirás al leerlo por qué lo hice. Espero lo disfrutes, a mi me emocionó mucho y me puso muy en presencia de ti y de tu causa.
Te dejo un fuerte abrazo
Discurso del Coordinador en funciones de la Asamblea de Regiones y Culturas durante las festividades por el aniversario del fin de la economía de mercado
Queridas amigas y amigos del mundo:
El ser humano y la naturaleza han dejado de ser un negocio en el mundo actual !
Y por esto tenemos que todos agradecernos y felicitarnos, pero sobre todo, tenemos que homenajear a nuestros amigos y amigas de tiempos pasados que hoy se encuentran en otro tiempo y en otro espacio, pero presentes aquí en nosotros como continuadores de su enorme tarea de humanizar esta tierra, este universo, y este cosmos con el que hoy conectamos a diario desde nuestra espiritualidad.
Aún cuando muchos de ustedes conocen hoy la palabra “negocio” porque la han leído en enciclopedias, por la memoria colectiva, o por humoristas que hoy hacen muy buenas representaciones lúdicas de una época ya pasada, quisiera por unos minutos mirar la parte no tan grata de lo que significó y generó la palabra “negocio” en gran parte de la historia reciente del ser humano. Y la idea de esto no es la de angustiarnos al revivir esos momentos, sino la de lograr sintetizar una experiencia de la humanidad que lanzada al futuro nos sirva como guía de aquello que hemos logrado superar ámpliamente y homenajear a quienes tuvieron que vivir y trabajar en la superación de un mundo deshumanizado.
Pues bien, no siempre un negocio fué algo decididamente malo, siendo que en sus comienzos, vecinos cambiaban con tratos justos alimentos por animales, o unos elementos por otros. Pero ese tipo de negocio era realizado entre vecinos que se conocían, entre familias, entre amigos. Esas transacciones podría decirse que tenían alma, tenían un propósito común, y en esas transacciones ambos se veían beneficiados, o incluso la solidaridad y el bien común primaban para que aún una aparente transacción desigual no saliera de ese contexto de desear el bien común, querer que el vecino y su familia pueda progresar, pueda vivir decentemente, que sus hijos puedan criarse y jugar juntos en comunidad.
Lamentablemente la violencia generó la aparición de deseos descontrolados por apropiarse de más de lo necesario con muy diversos fines que serían largos de enumerar, pero que en todos los casos llevaban la semilla de la violencia interna que se expresaba en el mundo convirtiendo al paisaje humano y a la naturaleza en meros objetos de apropiación y en meras extensiones de la intencionalidad del violento, que así veía como ganaba poder sobre objetos y personas. Esta claro que esto fermentaba en sociedades que aún veían a estas formas de violencia como prácticas aceptables, y así otras violencias se sumaban a otras y la secuencia de lo que ocurria después ya todos las conocemos.
En esos contextos ya los negocios eran símbolo de especulaciónes donde la ecuación era recibir lo más posible dando lo menos posible a cambio. Epocas donde el sentido común indicaba que recibir era mejor que dar. Epocas donde la salvación personal era más importante que el progreso de todos y para todos.
Así el negocio fué alejándose progresivamente de esa relación de vecinos y amigos, y comenzó de la mano de las comunicaciones y los medios de transporte a convertirse en algo cada vez más lejano. Y en ese contexto incluso el violento llegó a pensar “¿por qué negociar cuando podemos conquistar?”. En ese proceso de conquista la violencia llegaba a límites muy dificiles de imaginar por nosotros hoy día, y los métodos y vías de conquista fueron mutando en el tiempo pero siempre estuvieron presentes, de la mano de técnicos y especialistas que al servicio del violento ideaban más y mejores formas de conquistación y especulación para desarrollar “mejores negocios”. Incluso las guerras eran formas de generar negocios!. Para los fabricantes de armas, para los ejércitos privados, para diversas empresas de servicios, para las empresas que reconstruían lo destruído. Así incluso justificaban las guerras ya no solo por la dinámica que le daban a las economías, sino también por una supuesta forma de control poblacional, y lamentablemente incluso por lo bajo, muchas personas en el mundo lo creían.
¿Cierto que es dificil imaginar esa realidad tan distante?
Pues en ese mundo nuestras amigas y amigos de ese tiempo y espacio intentaron superar esa deshumanización. Una nueva sensibilidad comenzó a surgir en el interior de los seres humanos como una respuesta evolutiva de esa gran intencionalidad que hoy percibimos en todas las cosas, y en todo el universo. En esas épocas, las justificaciones fueron diversas, pero lo cierto fue que la crisis personal y social fué tal que nuestros amigos y amigas comenzaron a buscar superar las condiciones existentes de dolor y sufrimiento con mucho ánimo. Lo hicieron en principio en pequeños grupos, pero esos grupos luego crecieron, y la unión de ideas y acciones en un momento en que el rechazo de esa realidad inhumana fue cada vez más masiva generó como consecuencia un salto evolutivo.
Así pues podemos recordar la primer Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia que se realizó a principios del siglo XXI y que marcó la historia del hombre por sus masivas movilizaciones y la sensibilización generada que permitió el comienzo de una nueva etapa de cambios, y el fin de la etapa de guerras y violencia en todas sus formas.
En esa etapa anterior los negocios eran la base de la vida diaria de casi todos los seres humanos en este mundo. Desde que se levantaban hasta que se acostaban, su vida dependía de negocios. Debían negociar lo que percibían por su trabajo, y hacer buenos negocios para tratar de quedarse con lo suficiente para sobrevivir!. Los “ganadores” lograban hacer tan buenos negocios que tenían tanto como para múltiples vidas, y los “perdedores” -una inmensa mayoría- debían contentarse con poco o nada, y hasta morir en el intento.
El dinero como método de transacción de estos negocios dependía de un realismo mágico por el cual se creía que generaba felicidad, placer, y todo tipo de beneficios. Y en esa enorme distorción de valores y visiones, los negocios formaban parte del eje central de todo un sistema de creencias, seguida por la especulación. Especulación que funcionaba como el caballo de batalla, que condicionaba la forma de pensar, sentir y actuar de los seres humanos, enquistada así en la vida diaria en todas sus formas.
Recordemos nuevamente que en esas épocas aún se creía que recibir era mejor que dar, y que así en esa lucha permanente por la supervivencia individual y familiar, el sufrimiento se expresaba por la imaginación de un futuro incierto, por la percepción de una realidad deshumanizada y violenta, y por la memoria de una gran cantidad de hechos contradictorios que teñían y condicionaban la interioridad de muchos.
Así entonces tras esa enorme necesidad de evolucionar, la interioridad fué dando paso a la externalización de nuevas aspiraciones que se plasmaron en acciones que comenzaron a generar condiciones de cambio, y esas acciones a unir a las personas, que al romper su individualismo descubrieron que no podían esperar ya más salidas de los políticos o economístas tradicionales, sino que las soluciones pasaban por tomar el futuro en sus manos y construir el mundo que querían para ellos y las generaciones futuras.
A ellos debemos buena parte de esta realidad que hoy vivimos, y es a todos ellos a quienes debemos estar enórmemente agradecidos, llevándolos en presencia interna para que nuestra acción en el mundo tenga un sentido aún mayor de reivindicación de un mundo al que ellos aspiraron, pero que supieron darlo todo aún sabiendo que no iban a llegar a ver ni vivir lo que hoy ya es una realidad consumada: nuestra gran Nación Humana Huniversal. Pero hoy estan aquí con nosotros, somos continuadores de esos humanistas que supieron intentar e intentar hasta lograr romper las cadenas y los muros, superando el dolor y el sufrimiento hasta donde pudieron. Intentos y acciones que se continuaron hasta nuestros días.
Así entonces tras esa evolución los negocios dejaron de tener sentido, la especulación fué desapareciendo, y los recursos comenzaron a surgir sin miramientos para resolver los problemas urgentes. Las sociedades y las culturas aprendieron a convivir, tomando lo mejor de cada una, y elevando y purificando el deseo que ya excento de la violencia acaparadora de antaño, dió lugar entonces a una vida sin excesos donde todos comenzaron a tener oportunidades para desarrollar su más profunda vocación, por que se entendió que no podía haber un verdadero progreso humano si éste no era de todos y para todos, y que cada ser humano y su aporte al mundo era de enorme valor, sin que haya seres humanos por encima de otros. Algo que hoy vivimos como algo muy habital, pero que estuvo ausente de la vida humana por mucho tiempo.
Por todo esto amigas y amigos, tengo el placer de poder decir que hoy la palabra “negocio” no tiene ningún uso en este mundo, y que la única especulación existente es aquella que nos permite pensar un futuro aún mejor para todos.
Les envío un muy fraterno abrazo, y mis mayores deseos de paz, fuerza y alegría para todos.
Muchas Gracias
11 Abr
Leyendo a mi autor más leido del momento, Ramón P. Muñóz Soler, encontré el término que estaba buscando hace tiempo “Economía del Deseo”. ¿Pero qué cosa es eso?
Pues se trata del punto de inflexión en el futuro evolutivo del hombre sobre la tierra.
Lo que sigue es mi explicación, no la del Dr. Muñóz Soler:
Allí donde el dinero deje de ser el valor central porque todo el mito y el sistema económico actual haya colapsado y haya sido reemplazado por un nuevo mito epocal evolucionado, surgirá la Economía del Deseo (quizás con algun paso intermedio). No, no tengo una bola de cristal, es un paso vital del ser humano, ir de afuera -economía externa del dinero- hacia adentro -economía interna del deseo-. Lo puntual es que evolutivamente somos siempre un péndulo… o bien podría decir como una cinta de moebius, se va a hacia afuera y al mismo tiempo hacia adentro… la etapa de las externalidades tienen un límite, se nota en nosotros, en nuestro vacío existencial, en nuestra sed de sentido fundamentalmente… eso es un indicador de una etapa muerta, es un indicador de que estamos viviendo un mundo que ya murió e internamente estamos fundando el mundo que viene, mundo que ya nació en el interior de cientos de miles de personas y que poco a poco se está externalizando y plasmando en el mundo -este blog y este texto es de por sí otro indicador de esto-. Cuanto tiempo tomará es un pequeño gran misterio pero los cambios se están acelerando tanto como el cambio climático…
Lo puntual entonces, y volviendo al tema del título, progresivamente lo más importante será economizar nuestros deseos, administrarlos de forma tal que los recursos sean suficientes para todos y no exista un 10% de la población mundial que con sus groseros desos acapara el 90% de la riqueza del planeta. En una Economía del Deseo, uso estríctamente lo que necesito, libero lo que ya no uso, deseo lo mejor para mi y toda la civilización planetaria, no tomo más de lo que necesito, y lo que necesito para aquello que deseo lo economizo porque elevo, purifico y sintetizo mis deseos en sintonía con los deseos más elevados del conjunto.
Ya seguiré con el tema próximamente.
Un abrazo
Juan E. Drault
4 Mar
Cuando pienso en la humanización de la economía -tema que me tiene cautivado hace ya tiempo- hay que pensar en el futuro. Pero no es posible pensar o hablar simplemente de “La economía del futuro”, porque de hacerlo estaríamos quitando el eje evolutivo de ese futuro superador: el ser humano. Por lo tanto tenemos que hablar de “La economía del hombre futuro”. Esta nueva economía sólo puede ser posible ante una necesaria evolución del ser humano. Ya no alcanza con avanzar el método o la teoría económica. El único camino posible es la elevación de la consciencia, porque de esa elevación de la consciencia depende la superación de los principales males actuales. Hablo de la desconexión e incomunicación, del egoismo, del deseo desenfrenado, de la falta de sentido, de la especulación, de la competencia, de la violencia interna convertida en actos violentos de posesión, de cosificación de personas, de explotación, de expansionismos con deseos imperialistas, de dominación de unos sobre otros, de control de recursos y patentes, de violencia generada desde los centros políticos y económicos, y de la violencia que ante todo este espanto y toda esta desorientación se genera en el interior de todo ser humano de la mano de la contradicción, de pensar, sentir y actuar en direcciones no concordantes, no unitivas.
¿Cómo compatibilizar el pensar el futuro -¿lejano?- con el presente que desde su acuciante realidad nos arrastra a todos a situaciónes de presión, de cristalización de la vida, de grandes contradicciones y grandes injusticias y violencias asociadas? Al pensar la economía del hombre futuro, y al entender la gran necesidad de elevar nuestros niveles de conciencia y de comprensión del fenómeno humano, hablo entonces de la necesidad de tender un puente entre el hoy y el futuro, pero también desde el futuro hacia el hoy. Precisamos hoy ya con caracter de urgencia entender que precisamos mirarnos hacia adentro, que precisamos desperar el ojo de la auto-observación que nos permitirá estar atentos para tomar un camino diferente y dar respuestas diferentes a las mecanicidades y compulsiones actuales. Y precisamos viajar al futuro para desde allí entender que ese futuro de una Nación Humana Universal es la realidad a la que nuestros más profundos deseos aspiran, pero que no se animan a convertirla en algo vivencial ante tantas fuerzas de choque de la realidad actual (precisamos saltar a otro plano para creerla posible). Para “viajar” con nuestra mente y nuestros registros a ese futuro, y alcanzar a “palparlo”, a registrarlo, a sentirlo en nuestro corazón, precisamos recorrer un camino, un camino que no es más que una serie de experiencias, meditaciones y trabajos de reflexión que progresivamente, como si fueramos en una nave hacia el futuro, nos permita desprendernos de los preconceptos, visión y registro de la realidad actual que hoy nos limitan porque los sentimos en carne como la realidad más tangible descreyendo que esto pueda algún día desparecer (cosificandonos en el camino ya que coartamos la real y grandiosa capacidad del ser humano de evolucionar, evolución que es realmente imparable). Desde hoy podemos viajar al futuro, y posicionados, vivenciando ese futuro lejando desde aquí, podemos entonces pensar y sentir a ese nuevo ser humano, a esa nueva sociedad, a ese nuevo mundo.
Ese nuevo mundo y esa nueva economía humana del hombre futuro tiene dos puertas con una cerradura cada una.
La primer puerta exige para su apertura la elevación y purificación del deseo..
La segunda puerta exige para su apertura hacer carne el concepto de que no puede haber un verdadero progreso humano si ese progreso no es de todos y para todos..
No es posible tan siquiera pensar en encarar la primer puerta sin antes haber conseguido la elevación de nuestra conciencia individual, que luego redunda en la elevación de la conciencia social tras haber cada uno abierto estas dos puertas.
Estas llaves no son llaves que pueda un tercero entregarnos para entrar. Son llaves vírgenes que con paciencia y dedicación, mientras limamos internamente nuestros temas sin resolver, nuestros nudos biográficos, nuestros egoismos y violencias, iremos generando para poder abrir cada puerta.
Tampoco existe una sola combinación. Cada una de estas puertas será siempre a medida, y cada llave será lo que cada uno sea, lo que nuestros padres y los padres de nuestros padres hayan dejado o continuado en nosotros. Por esto hace falta mirar hacia atrás, reconocer aquello que somos en base a lo que han sido, y lo que hemos hecho con eso que nos dejaron. No hay lima sin purificación y unificación del pasado. No hay lima para tallar la llave sin una reconciliación interna, sin -en muchos casos- un reconocimento del fracaso.
Sí hay y habrá maestros ‘cerrajeros’ que puedan orientarnos en la creación de la herramienta, así como orientarnos en la ejecución de esa apertura y orientarnos con los cambios internos que se produce el pasar por cada una de estas puertas ya que ellos sí pueden hablarnos desde la experiencia, desde ese “más allá” al que han ya podido llegar, pero no no es ético ni funcional imponernos esa experiencia, ni ese camino, ni esa combinación que les permitió llegar allí. Por eso pueden solamente orientar y darnos herramientas primigeneas que nos permitan moldear la herramienta que se convertirá en lima, que formará una llave y abrirá esa puerta para pasar a otra instancia de la evolución humana.
La economía del hombre futuro puede ya hoy empezar a ejecutarse, porque ya hoy estamos recorriendo ese camino, intentando formar la herramienta, porque ya hoy existen los maestros, y ya hoy existe la necesidad de avanzar.
Hoy es posible subir a la ‘nave’ que nos transporte y nos permita visitar el futuro humanizado porque ya hoy podemos descreer del Sistema, los valores y los grandes mitos actuales (como por ejemplo el dinero).
Hoy es posible todo esto. Hay que desearlo, y hacerlo, elevando y purificando el deseo en el camino.
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