El sitio de Juan E. Drault

Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina

Archive for the ‘Actualidad’ Category

11S y 11M: un mundo con guerras y con violencia

Las Torres Gemelas atacadas en New YorkNadie merece morir por la violencia de otros seres humanos, no importa de dónde venga esa violencia. Nadie merece vivir esquivando el bombardeo diário de la violencia.

Sin embargo la violencia en este mundo actual, en este estado de la civilización y le volución, y en el marco de la estructura económica capitalista, la violencia es un gran negocio que muchos defenderán con toda la violencia necesaria.

Civiles muertos en AfganistanAsí entonces, la violencia generadora de más violencia y de más venganza es el gran círculo que buscan alimentar mañana, tarde y noche. Muchas veces intencionalmente, muchas veces la propia mecánica y falta de superación y evolución se encarga de que esa rueda siga girando.

El impacto efectista del 11S, 11M y otros tantos que ocurren todas las semanas muchisimas veces tiene una orquestación y una intención clara de alimentar la rueda, de liberar recursos para las guerras, de justificar presupuestos militares que se caerían en tiempos de paz, de generar la encesidad de contratar enormes ejércitos privados, y así siguiendo.

Si esa pequeña porción del mundo que tiene tanto poder de destrucción y que de una forma u otra controla el gran ojo mundial que son los medios de comunicación masiva, si esa pequeñísima porción de personas lo desea (como hoy lo hace) puede mantenernos en esta prehistoria violenta. Porque no sólo lo logra por ataques de gran impacto mundial, también lo hace desde el ocio y el entretenimiento, lo hace desde el control de gobiernos desde un para-Estado, lo hace desde la educación (o la falta de ella).

Y por sobre todas las cosas, las mismas mega corporaciones que tienen intereses en miles de rubros muchas veces aparentemente antagónicos (salud y ejércitos privados por ejemplo), son las mismas que asaltan los presupuestos militares, las que ponen de rodillas a países y regiones, las que encienden la mecha ahí donde necesitan un conflicto para seguir creciendo.

Y en el medio, o abajo, estamos nosotros. Ciudadanos de a pié que muchas veces ante la violencia del entorno, esa violencia propiciada por un Sistema inhumano en muchos aspectos, nos obliga a andar con “cascos” mentales, tensos y alertas, esperando la próxima “bomba” de violencia que puede caer en nuestra casa o en la del vecino, o que puede agarrar desprevenido a uno de nuestros seres más queridos.

Y este mismo Sistema nos enseña a odiar y matar a lo desconocido, y por supuesto el mismo Sistema se encarga de que los desconozcamos, de que pensemos que son TODOS malos (musulmanes, pobres, negros…), y que esta bien si se encargan de ir y matarlos en un acto de supuesta justicia divina, donde algunos somos mejores seres humanos y otros peores, que uno es de mayor valor que otro ser humano, y en ese neo-clasismo, en ese neo-racismo, la violencia se encarna y la rueda sigue girando una y otra vez.

Por supuesto que en tanto y en cuanto la rueda de la violencia gire y gire no habrá solución posible, porque no haremos más que observar “más de lo mismo”, pero esa rueda irá haciendose más y más grande mientras a su camino aplasta vidas humanas, aplasta incluso a la naturaleza a la cual también se violenta.

Entonces las preguntas que todos podemos hacernos podrían ser:

Cómo puedo yo impedir en mí que esa rueda de la violencia no avance?
Cómo puedo colaborar para que en mi entorno esa rueda no gire?
Cómo puedo despertar la solidaridad y la compasión para combatir las grandes injusticias?
Cómo puedo hacer esa diferencia positiva en mi y en los que me rodean para romper con la violencia y con toda respuesta mecánica?
Como puedo exigir a gobiernos, corporaciones y organizaciones la desactivación de toda práctica violenta?

Y recordemos que el terror no esta afuera, el terror esta adentro, es terror por lo desconocido, es terror inducido que produce violencia por las tres vías del sufrimiento: imaginación (futuro), percepción (presente) y memoria (pasado). Cuando estas tres vías se ven teñidas y condicionadas por el terror, las consecuencias se externalizan llevando el terror y la violencia a todos los órdenes de la vida y en todas las clases sociales, culturas o países. Nadie queda afuera.

ACTUALIZACION: un buen ejemplo que encuentro hoy (21/9) sobre el uso de la violencia para perpetrar la violencia es el asesinato del ex presidente Afgano que dirigía las negociaciones de Paz con los Taliban. Ver Nota

Los nuevos incorruptibles

Los nuevos incorruptiblesCierto que cuando pensamos en gente incorruptible se nos viene a la mente gente con grandes valores, fuertes principios y una intachable reputación? lo que se definiría como “gente de bien”?.

Pero para ser incorruptible hay que ser muy coherente. Se debe pensar, sentir y actuar en una sola dirección. Esa dirección está marcada por principios, valores y aspiraciones.

En caso de lograrlo se habrá podido salvaguardar los pricipios y valores que se defienden sostenidamente. Digo sostenidamente porque también me viene a la mente la lúdica frase de Groucho Marx que decía “Estos son mis principios, si no les gustan, tengo otros!”.

Pero entonces… por simple lógica, para que la corrupción avance en una persona deben haber principios, valores y aspiraciones para corromper.

Pero tengo otro “pero” que dispara una pregunta más que válida… ¿pero qué pasa con quien no tiene valores, principios ni mayores aspiraciones que el beneficio propio?

El mundo de los negocios, de la política, está cada vez más llena de este perfil de personas. Los que yo llamo los nuevos incorruptibles.

Y son literalmente incorruptibles porque no tienen NADA para corromper. Se mueven por ahí sin principios, sin valores, sin ningún tipo de responsabilidad social, sin otra aspiración que la de sacar la más grande tajada de negocios de cualquier tipo aún a costa de la muerte y el empobrecimiento de los demás.

Estos nuevos incorruptibles son además gente que muchas veces goza de gran exposición pública, generando a su vez una referencia para grandes cantidades de personas que los ven como los nuevos ganadores, que han logrado encumbrarse en la cúspide social gracias a esa incorruptibilidad, a ese “hacer lo que se les de la gana”.

Y entonces la corrosión interna comienza en muchos. La duda aparece como una pequeña mancha de óxido interno. El desgaste psicológico producto de un sistema económico que violenta mañana, tarde y noche, extiende esa mancha. Y la fragmentación y desestructuración del mundo impacta como una ola rompiendo las últimas barreras que cuidan la playa de la coherencia. De ahí en más solo resta que la temible agua salada corrompa las 24 horas lo que quede. La nueva incorruptibilidad se vive casi como una liberación, la contradicción interna desaparece, el diálogo entre el bien y el mal se acalla, y como en una parodia del tema de Juan Manuel Serrat, se podría decir “malaventurados los que están en el fondo del pozo (interno), porque de allí en adelante solo resta ir empeorando”. Y todo el potencial se concentran en una nueva forma de coherencia. Coherencia del mal. Donde se piensa, siente y hace contra la corriente de lo que nace en forma pura y bien intencionada. Así quien toma esta corriente disfrutará la adrenalina de los rápidos, los paisajes del camino, pero un ruido interno le recordará constantemente que ese río no lleva a nada bueno. El tiempo pasará y el ruido se va a ir incrementando, y no se entenderá bien por qué, pero se lo intentará silenciar con pastillas, drogas y distracciones… pero ese ruido es el más inevitable de los ruidos, es el ruido del abismo, es la catarata al final del camino. La fuerza es tremenda, y muy pocos tendrán la energía y claridad suficiente para saltar e intentar nadar hacia la orilla buscando una nueva oportunidad de volver río arriba y elegir mejor, reparando los daños donde se pueda.

Los nuevos incorruptibles son al mismo tiempo los nuevos inadaptados. Aún cuando parezca que están enormemente adaptados al nuevo mundo del capitalismo salvaje, lo cierto es que están enormemente inadaptados para sentir a los demás, para sentir lo que nace, para sentir dónde están las más valiosas oportunidades de crecimiento interno. Son así como una especie en extinsión que cual dinosaurios feroces matarán y producirán sufrimiento pero están condenados a desaparecer por sus incapacidades de adaptación a un mundo nuevo y superador, a menos que en una profunda crisis logren reunir fuerzas para tomar el camino más largo y dificultoso que al menos les permita volver al punto de partida y de allí comenzar una nueva construcción de bases internas más sólidas.

En un mundo que se desestructura es realmente dificil mantener la estructura interna intacta. Sin duda a diario nos encontramos con pruebas donde ganamos y perdemos. Pero lo realmente importante es no perder la intención y la aspiración movilizadora. Hay principios y valores que se van a ver comprometidos, o entrarán en crisis ante acontecimientos y accidentes. Pero la intención y la aspiración son como esas dos estrellas que una vez despejadas las nubes seguirán ahí para orientarnos y darnos energía, reencontrando el camino.

No hay que tener miedo a ponerlos a prueba, porque la utilidad, fortaleza, o validez de esos principios y valores sólo pueden medirse cuando se los compromete en la práctica.

Tampoco hay que tener miedo a acercarse a los nuevos incorruptibles, porque también son personas que merecen nuestra empatía para intentar transmitirles mejores opciones que hoy no son capaces de ver. Quienes trabajamos para mantener nuestra coherencia interna para el bien, para la mejor evolución, funcionaremos siempre como decía el amigo Ramón Pascual Soler, como ordenadores humanos. En un mundo que se desordena, hay quienes tenemos una determinada capacidad de ordenar lo externo porque estamos ordenados internamente. Trabajamos por años en ese orden interno para luego llevarlo al mundo. Allí es donde ese gran trabajo cobra su mayor y mejor sentido.

Llamar a la reflexión es un ejercicio de agitación interna de quienes están en un letargo de desconexión con lo más esencial de la vida.

Llamar a la unión, al trabajo mancomunado, al trabajo solidario, es la cohesión que requiere todo cuerpo viviente para reconstruir sus tejidos, para sanar sus heridas. Es la cohesión que como ordenadores también debemos lograr.

Agitar/ despertar, cohesionar / unir, ordenar.

Pero uno de los más grandes desafíos es lograr despertar el liderazgo sobre la propia vida en cada uno, para que logremos avanzar y crecer sin dependencias de un liderazgo externo. Sí con personas amadas, sí con personas de confianza, sí con personas de las cuales tomar experiencias y aprendizajes. Pero no con personas que se nos hacen indispensables y sin las cuales no podríamos avanzar. Porque si eso hiciéramos sólo estaríamos atrapando, enlenteciendo e impidiendo su tarea, mientras nos condicionamos y generamos una nueva excusa para no avanzar.

Robótica + Capitalismo = Anti-Humanismo

Robots vs PersonasLeyendo un artículo publicado hoy en diario Clarín donde se hace una reseña de algunos desarrollos argentinos en materia de robótica aplicada realizados por varias univerdades, termina la nota con esta frase:

Y aunque aún falta mucho, teme “por la sustitución de mano de obra por parte de estos aparatos inteligentes que trabajan sin horario y no discuten salarios”.

En este Sistema económico que llamamos Capitalismo, el valor central no es el ser humano, o sea, no es humanista. Los valores centrales son el dinero, el poder, la especulación para beneficio propio, la producción, y un largo etcétera de valores contrarios al ser humano que queda en un segundo plano. Desde ahí la válida preocupación de este investigador que teme por lo que las máquinas producirían a la hora de expulsar personas del proceso productivo, y por tanto quitándole ese sustento que precisa ya que su futuro no está asegurado bajo ningún concepto porque aún vivimos en esta pre-historia humana donde cada cual individualmente debe conseguirse los recursos para su subsistencia.

Para poder hacer que las máquinas funcionen en beneficio de la humanidad hace falta cambiar de paradigma, hacia un paradigma como el que propongo de una Economía Solidaria Humanista, un paradigma donde no existe el dinero, y donde el ser humano no es una variable de ajuste. En este paradigma las máquinas se hacen cargo de las tareas monótonas, repetitivas, peligrosas, etc., dejando a los seres humanos desarrollar su máximo potencial y aportando desde su vocación sin rebajar su potencial a una tarea monótona como encastrar unas piesas con otras en una linea de producción.

En este nuevo paradigma las máquinas son capaces de producir todo tipo de elementos en beneficio de la sociedad toda porque la economía es netamente solidaria, y el objetivo es un progreso de todos y para todos, sin excluidos, sin seres humanos por debajo de otros.

Guste o no, parezca demasiado utópico o no, es la única salida posible para que el desarrollo y la evolución multiplicadora que conlleva la robótica pueda ser desarrollada en todo su potencial para beneficio del ser humano y no para su condena.

En tanto y en cuanto la robótica desplace personas y las perjudique significará que aún estamos en la pre-historia humana, en la historia y el proceso del anti-humanismo.

El día en que todo ser humano tenga su futuro asegurado, por el sólo hecho de haber nacido humano, habremos comenzado el camino de la verdadera historia de la solidaridad y mejor evolución humana. En ese camino las máquinas serán nuestro más grande aliado, y no nuestra más grande condena.

Visiten www.mundosindinero.org y economia.delnuevohumanismo.org

Qué es el “vive el momento”, el “dejate llevar”, que tanto se usa sino una demostración de las crisis personales y sociales que vive el mundo?

La razón es simple, el registro de la realidad, del presente, no es bueno, las imágenes de futuro son pocas y cada vez más cortas con muy poca proyección, y el pasado arrastra contradicciones y situaciones de violencia de las que se quiere despegar y olvidar “automágicamente”. La solución, obligarse a entrar en una suerte de trance donde no hace falta pensar ni en el futuro, ni el pasado, ni la familia, sólo cuenta lo que se está haciendo en ese preciso momento y dejarse llevar bajando la barrera de la crítica o las inhibiciones. Esto se logra con drogas legales o ilegales, con alcohol, o incluso por medios más sanos como recetas filosóficas que promueven esta práctica.

Lamentablemente detrás de este escape está el no hacerse cargo, ni de la propia vida, ni de la vida de los que nos rodean, mucho menos de la sociedad en su conjunto. Todo esto genera un desapego que rompe los últimos eslabones de una sociedad ya de por sí rota, y genera todo tipo de violencias, internas (personales) y externas (inter-personales), o en el mejor de los casos un letargo que pospone el enfrentar las grandes decisiones para que estallen cuando sea, perdiendo todo control de la realidad y la propia vida.

Esta cultura del “vive el momento” tiene aspectos positivos, y el principal aspecto positivo es la ruptura de formas preconcebidas, de roles, permitiendo que la persona se anime a salirse y experimente nuevas cosas, algo que desde mi óptica es excelente. Pero hacer esto estando desconectado del futuro porque sólo se vive el momento, hace que las decisiones se tomen por una cuestión de estados de ánimo y del grupo con el que se encuentre uno en ese momento, y las decisiones pierden peso, el dejarse llevar termina jugándonos en contra muchas veces al, por ejemplo, tomar enormes dosis de alcohol, o dejarse llevar por el ofrecimiento de drogas, o por dejarse llevar y acostarse 3 días seguidos a las 5 de la mañana para ir a trabajar dormidos y vivir a base de café, drogas y todo tipo cosas que juegan luego en contra al cuerpo. La desconexión del futuro hace en defintiiva que lo que se haga en el presente pierda perspectiva e importancia, entonces da igual, si disfruto 3 meses pero con eso me rompo el cuerpo y muero jóven por una enfermedad o un accidente. Incluso quienes hoy roban con armas sabiendo que no tienen futuro porque creen tener una enorme posibilidad de morir algun día en un tiroteo, hacen hasta las cosas más aberrantes en el presente porque todo les da igual. No hay nada peor que una persona sin futuro, porque pierde toda perspectiva y su vida entra en una corriente contraria a la de los demás que sí tienen una perspectiva de futuro, por tanto entra en contradicción social y familiar, encontrando solamente resguardo en aquellos que como él o ella hacen culto del Carpe Diem generando una sinergia de sin-sentido.

El Carpe Diem es también un culto al placer, que en muchas oportunidades es un encadenamiento al sufrimiento por la propia persecución sistémica de ese placer, y creyendo que ese placer es felicidad, pero sabiendo que tras esos momentos de placer vuelve al vacío de antes, porque su vida en defintiva no tiene dirección, no tiene sentido mayor, no tiene un futuro que lo succione porque no tiene imágenes de futuro con brillo, ni ve oportunidades de crecimiento. Solo una vida muchas veces signada por la rutina de un trabajo monótono o de un estudio que no le satisface, y su único momento de “vitalidad” aparecen los días en que puede dejarse llevar para vivir el momento. Esos momentos pasan a ser “la vida” y lo demás, la vida diaria, quedan en un plano con el que no se tiene mayor encaje, o ninguno, la vida se transforma en un pasillo de espera desde el lunes al viernes o sábado. Pero qué pasa cuando ya tan siquiera se tienen recursos para las salidas que cuestan bastante plata? con suerte se buscan alternativas en grupo, a veces la salida es salir a tomar alcohol barato, o incluso las drogas chatarra, baratas, ya entraron en las clases media por esta misma razón.

Entonces, está mal saber aprovechar un momento y vivirlo a pleno? no, para nada, lo que esta mal es que al hacerlo desconectando del pasado y el futuro, se pierde perspectiva, se toman malas decisiones, se ataca al cuerpo, y el resultado que podría ser bueno termina siendo malo, y hacer de esto una filosofía de vida.

Por supuesto, con muy justa razón cualquiera puede decir que puede hacer con su vida lo que le plazca, pero en ese Carpe Diem se termina afectando al entorno, porque uno no es un ser aislado de una familia, amigos y de una sociedad. En ese Carpe Diem se toma alcohol, se pisa el acelerador del auto para disfrutar del momento y se mata a una persona que inocentemente cruzaba una calle, y esto pasa a diario producto, de nuevo, de esa cultura del “vive el momento” que aca describo que lleva a un sin sentido de vida que pone en peligro en todo momento la propia vida y la de los demás.

Detrás del Carpe Diem hay una violencia oculta, la violencia psicológica producto de la falta de futuro y la falta de dirección/sentido. A esto se suma el sufrimiento que vuelve como violencia producto de hechos del pasado que no se los sabe resolver ni enfrentar. Y finalmente un registro y visión del presente que esta teñido por todos los problemas e inseguridades de la realidad actual y que nuevamente no se saben manejar y enfrentar. Todo este cóctel produce una violencia contenida que genera tensiones que deben ser descargadas por vías muchas veces catárticas y muchas veces violentas, como salir a tomar y en la previa al boliche matarse a palos con otros grupos de otros colegios, como hoy es tan común y hasta muy valorado en el ámbito y lo comentan tanto como una gran cosa, y sino ver el último día del estudiante que terminó en Palermo con unas luchas nunca antes vistas con un nivel de violencia que nunca se vió hasta hoy en estos festejos.

Como síntesis, la felicidad es un registro creciente que aumenta con el tiempo, el placer es un acto pasajero que no esta mal en sí mismo pero si se torna en una droga, una persecución, genera un encadenamiento que finalmente es negativo. Confundir placer con felicidad es algo muy común porque en ningún ámbito se discute qué es la felicidad. El vivir el momento como filosofía de vida no hace más que desconectar a la persona de dos de sus tres tiempos, pasado y futuro, y dejarlo estancado en el presente sin mirar más allá de su nariz temporal. Algo que sostenido en el tiempo es altamente perjudicial tanto individual como socialmente.

Hoy día se habla del igualitarismo en la búsqueda de una sociedad de bienestar para todos. Lo cual es mi más profundo deseo. Pero el solo hecho de vivir en un mundo donde existen “leyes de mercado” y peor aún, donde hay “mercados”, a los cuales se subordina la actividad comercial y especulativa de todos los países del mundo, hace que crea por completo en la incompatibilidad de igualitarismo y capitalismo. En este sentido, coincido plenamente con las posturas de presidentes como Evo Morales, que hacen un llamamiento a combatir el capitalismo, pero con una diferencia, quizás la palabra “combatir” sea un llamador que funciona, pero construir desde una postura de “combatir” no es de mi mayor agrado, porque esa palabra presupone aplicar energía contra lo establecido, y creo que más que gastar energía en combatir hay que aplicarla por completo en construir nuevas opciones y nuevas realidades haciendo vació a lo establecido para que progresivamente nuevas generaciones se formen y crezcan dentro de nuevas opciones que demuestren ser mejores, más humanistas, más igualitarias.

Desde esta posición es que hoy participo en el Centro de Estudios Humanistas marplatense desde el cual estaré en octubre presentando en Buenos Aires, durante el Simposio Fundamentos de la Nueva Civilización, mi visión sobre la Economía Solidaria Humanista, y el libro “Cartas del Futuro”.

Mientras vivamos en una sociedad transaccional donde para recibir hay que dar, y para dar primero alguien nos tiene que dar algo, generando que la solidaridad sea la excepción y no la “regla”, es que resulta creo muy difícil superar el individualismo y el egoísmo para alcanzar el igualitarismo.

Igualitarismo de oportunidades. Oportunidades para vivir como merecemos, desarrollar nuestro intelecto, nuestras emociones y nuestro cuerpo, para permitirnos pensar, sentir y actuar como seres solidarios y conscientes de ser parte de un todo, donde no podemos desatender a ningún sector, y donde el fracaso de algunos es el fracaso de todos, así como el éxito de algunos debe ser en beneficio de todos.

El Capitalismo reinante, basado en intercambio de bienes y servicios por una moneda, exige que todos y cada uno especulemos en beneficio propio, convirtiendo al otro en una herramienta económica para mi provecho, y exigiendo involucrar una subjetividad que pone valor al objeto o servicio dentro de un “mercado que regula o desregula” según la conveniencia de los poderosos y políticos de turno. En esa acción se cosifica en mayor o menor medida al otro para poder tomar del otro un recurso que preciso, y donde el “ganador” (desde la óptica Capitalista) será quien sepa acumular mayor riqueza a costa de otros que dejarán de tenerla, en un juego muchas veces violento de ambiciones, poder, prestigio y finalmente explotación de personas y recursos. El ser humano promedio se contentará con ser empleado de alguien para ganar lo necesario para su subsistencia y la de su familia, y los menos (en proporción) desarrollarán profesiones o serán emprendedores. Enormes multitudes ven sus vidas comprometidas al punto de poner en peligro su subsistencia, precarizando su presente y viendo cerrado su futuro. En este escenario dantesco pensar que los excluídos podrán salir adelante sin el apoyo de las capas medias ocupadas en intentar mantenerse o escalar, o que las capas altas decidirán socializar sus recursos, o que el Estado falto de participación podrá distribuir recursos eficientemente sin ser vampirizado por los corruptos y “vivos” de turno, es creer en el mejor de los casos en espejitos de colores.

El igualitarismo es una aspiración muy noble y elevada, que ojalá muchos, y cada vez más compartamos, pero para lograrla tenemos que poner a prueba nuestra capacidad de repensar y cambiar paradigmas, de cambiar visiones, valores, sensibilidades, y re-educarnos, rompiendo barreras, reconectándonos desde otro lugar más sincero, más humano, ausente de la especulación negativa cosificante, viendo y destacando las virtudes que todos tenemos como individuos y sociedades.

El igualitarismo se logrará cuando eliminemos el concepto arcáico y desgastado del dinero, dejando atrás la Era Transaccional, y entrando en una nueva Era Solidaria de la nueva civilización planetaria.

Cuando se habla de que las “instituciones están en crisis” no se termina de entender bien qué significa, uno cree que no tienen plata, o hay alguna crisis organizativa. Pero lo cierto es que la palabra “institución” es tan abarcativa como el matrimonio, la familia, y también el Estado o la Democracia. Esto es así porque la palabra “institución” hace referencia a lo siguiente (según Wikipedia):

Las instituciones son mecanismos de orden social y cooperación que procuran normalizar el comportamiento de un grupo de individuos (que puede ser reducido o coincidir con una sociedad entera). Las instituciones en dicho sentido trascienden las voluntades individuales al identificarse con la imposición de un propósito en teoría considerado como un bien social, es decir: normal para ése grupo. Su mecanismo de funcionamiento varía ampliamente en cada caso, aunque se destaca la elaboración de numerosas reglas o normas que suelen ser poco flexibles.

Así entonces la institución “Estado” y la institución “Democracia” en relación directa con otras tantas instituciones que hoy están en crisis, se han ido vaciando de sentido, y el descrédito y la falta de participación es cada vez mayor. La razón de que esto ocurra en muchos casos ha sido planeada por organizaciones políticas de los países del Norte que de apoyar grandes dictaduras que se les iban de las manos, prefirieron pasar a apoyar grandes democracias (formales) con un cúmulo de políticos corruptos, los cuales eran más manejables. Por suerte para nosotros, la impericia y la ingenuidad en temas de política exterior en países latinoamericanos nos permitió que muchos gobiernos ultra capitalistas (neo liberales) fracasaran y nuevos gobiernos de izquierda tomaran su lugar, y así hoy Latinoamérica vive una etapa muy distinta. Pero llegamos el punto crítico que inspira mi artículo. Aún cuando las democracias actuales son en gran medida formales porque el pueblo realmente no tiene mayor poder de decisión salvo en una elección cada unos años, ni los pueblos tienen mayor interés en involucrarse en los temas de la política, lo cierto es que aún cuando tuvieran, y tienen porque canales hay, es que la pregunta que me surge es “y si el pueblo no quiere gobernar?”. La realidad muestra que siempre y cuando cada cual pueda tener plata suficiente para sus necesidades básicas, su esparcimiento, viajes, etc., difícilmente se interese -o pueda/quiera- involucrarse en temas de política. La realidad nos muestra que la educación cívica que se enseña en la escuela nada dice de cómo es que cada ciudadano tiene un deber dentro de la sociedad que lo ampara, y cómo ejerce su poder desde su lugar como ser-que-decide. Y también vemos cómo la política ha sido demonizada, y sumado a que los políticos llamados “profesionales” actúan de una forma tal que genera rechazo en todos nosotros, lo cual produce un cóctel que altamente nocivo. La institución “Democracia” entra en un vacío de participación que deja aún más abierto el juego para los ladrones, corruptos y especuladores. Así entonces mientras por un lado se le pide a un gobierno (al que se deja “solo”) que solucione las problemas, por otro lado no se participa, no se ayuda, no se audita, no se controla, no se presiona, ni se organiza la gente para ejercer su poder de opinión y decisión, y en ese sálvese cada cual como pueda nuevamente el “divide y vencerás” definitivamente vence.

Está claro que decidir y ver que las decisiones producen acciones positivas es algo que todos queremos. Para eso hay que cambiar leyes y organizaciones, pero al margen de cambiar leyes, hay que querer y poder participar. Ahí entra en juego otra gran crisis, la crisis de un Sistema económico que mantiene a todos tan presionados y ocupados en su subsistencia que impide que aquellos que están económicamente activos puedan involucrarse, mientras que los desplazados o presionados al límite salen a las calles a protestar pero en una enorme dicotomía, las clases medias ven como enemigos a los desplazados. Mientras los desplazados crecen en número y los de las clases medias hacen malabares para no caerse de su posición social, los de las clases altas buscan la forma de reducir costos y ser más competitivos, pagando menos, reduciendo personal, importando, moviendo sus fábricas a paraísos fiscales o países donde pueden utilizar mano de obra del neo esclavismo.

Las consultoras dicen que en los sondeos la democracia como forma de gobierno en países como Estados Unidos nunca antes tuvo una imagen negativa tan grande. La falta de educación en la solidaridad y la no-violencia produce nuevas tendencias hacia las derechas, derechas que resuelven los problemas con la expulsión, la discriminación, los recortes, la imposición, y todo tipo de violencias que profundizan los problemas.

Esta institución “Democracia” necesita ser revisada, lo mismo el rol del Estado, que ante la necesidad de dar mayor cobertura y solución a los problemas que este Sistema produce se vuelve más grande y más productor de impuestos y retenciones, mientras las clases medias y altas se vuelven cada vez más insensibles profundizando la visión de “vagos” e “inservibles” hacia todos aquellos seres humanos que son excluidos y expulsados del Sistema ya desde el momento en que nacen.

Pero sobre todo, el interés de tomar el futuro en las propias manos, y la necesidad de gobernar nuestro futuro, nos exige que de una forma u otra participemos solidariamente en las decisiones buscando el beneficio del conjunto. Porque de otra forma, no importa que tan lejos se nos pueda ocurrir irnos a vivir, la crisis nos afectará de todas formas, y mirar para otro lado, y dejar que “las cosas las arreglen otros”, no hará más que agravar el problema y que sea cada vez más difícil de solucionar cuando estalle.

Las siguientes son un par de respuestas que como logré de alguna forma sintentizar mi punto de vista sobre varias cosas me pareció interesante dejarlas acá guardadas en el blog. El inicio de la conversación se refería a cual era la opción humanista sobre el armamentismo venezolano que está comprando armas por unos 5 mil millones de dólares, y la demonización que se esta haciendo de Chavez para justificar un posible futuro ataque a este país. Así que acá van estos mensajes que resumen algunas visiones personales:

Estimado Jorge

Agradezco tu mensaje tan extenso. Conozco lo que es la derecha en sus diversos matices y su violencia, y a esa derecha se ha ido enfrentando y enfrenta gran parte de los gobiernos latinoamericanos, incluso el mío, que espero antes de que se puedan ver afectados, se logre una consolidación como región que permita aún más extender esta nueva visión latinoamericana de la que Chavez es parte.

Mi preocupación incluso va más allá de Venezuela, ya que el gasto militar se ha incrementado en toda la región. Así como se habla de 2 a 5 mil millones de dolares (entre dinero y prestamos rusos) en gasto en armamento por parte de Venezuela, se habla de unos 12 mil millones de la operación de Brasil a Francia, ahora Rusia también le prestará plata a Bolivia para comprar armas y otro avion presidencial, y Chile le compra a Estados Unidos, al igual que Colombia que ni comprar precisa, directamente se lo sirven en bandeja… entre otros países que también están adquiriendo armas. Cualquiera sea el país y cualquiera sea el gobernante, la compra de armas con fines defensivos es un doble juego de palabras tal como lo denunciamos en República Checa. El solo hecho de poseerlas significa estar preparados y dispuestos a usarlas. Si la solución militar a un conflicto aún se presenta como una de las opciones para defender cualquier proceso a como sea, es porque aún creemos en la guerra como tal, la creemos como solución porque nos han educado de muy diversas formas que la guerra soluciona conflictos, y creo como humanistas sabemos que ninguna guerra lo hace, ni lo hará. Por tanto tener armas para usarlas como opción de defensa de un proceso desde mi optica -insisto en “desde mi optica”- no tiene ni pies ni cabeza (y no hablo por Venezuela, hablo por cualquier pais de la región o del mundo). La unión hace la fuerza, y la concientización y educación en la no-violencia activa como política de estado regional sería -nuevamente desde mi optica- la verdadera salida de la prehistoria humana. Gastar 2000 millones de dolares en armas, en vez de en educación por la no-violencia activa, y en educación en general, y así sea 1 millón, me parece y seguirá pareciendo por siempre un insulto a mi inteligencia, y a la inteligencia de los pueblos, aún cuando en simultaneo sea el pueblo que sea reciba salud, educación, cultura, y todo lo que un pueblo y toda persona merece tener. Si mientras se da eso al mismo tiempo se compran armas, para mi que quiero un mundo sin guerras y sin violencia, no hay proceso (sea o no llamado revolucionario, bolivariano, o como sea) que merezca mi sincero y profundo aplauso -insisto en el “mi”-, no quiero imponer nada con esto, es mi visión personal. Tampoco la presento como “mi visión humanista” porque no me siento represtante del humanismo ni sería justo hacerlo, es mi visión como ser humano sensible a un futuro cercano o lejano donde no quiero más gente muerta por conflictos armados.

Apoyarse en que porque existe un “enemigo” armado con intención y capacidad de usar armas es el justificativo para que el siguiente pensamiento sea “compremos armas para contrarrestarlo” no me parece ni parecerá un pensamiento coherente con el nuevo humanismo universalista que intento seguir y promover desde mi humilde lugar. Aplaudo las reivindicaciones que los pueblos latinoamericanos han logrado en estos ultimos tiempos, pero no puedo aplaudir a los líderes que compran armas, porque eso significa que NO se está intencionando en superar una etapa muerta en la que creemos que las armas detendrán y solucionarán la embestida de los poderosos, porque hacerlo es desestimar y degradar el poder que los pueblos tienen cuando están educados, concientizados, organizados y conectados detrás de la bandera la de no-violencia activa, tal como ya lo vimos en la India de Gandhi.

Me pone absolutamente contento que centenares de miles de personas y niños de latinoamerica hoy tengan acceso a la educación, la salud, la vivienda y las mejoras en atención e infraestructura que merecen. Pero si los gobiernos no avanzan ahora mismo en la urgente necesidad de educar en la no-violencia activa, en la solidaridad, en los valores humanistas, creo que un simple cambio de los vientos puede hacer que este fantástico proceso se caiga por la rápida adopción de la violencia como solución para la defensa del proceso mismo.

Así que el día que la “Revolución Bolivariana” o cualquier revolución o proceso incluya en su título la palabra “no-violenta” y se actúe en consecuencia, me pondré de pié y aplaudiré no solo a esos pueblos, sino también a sus valientes e inteligentes líderes.

Mientras tanto, entiendo querido Jorge los argumentos, pero no los comparto en ese punto.

Te envío un fuerte abrazo.

Y la siguiente:

Estimado Jorge

Está claro que no solo tenemos algunas diferencias de puntos de vista, sino también de edad. Mientras vos vivías lo que viviste en chile yo estaba naciendo y aprendiendo a caminar. Lo cual no complica demasiado la charla porque igualmente tengo recuerdos y estudios sobre las dictaduras militares que se impusieron y sostuvieron en la lucha contra el cuco llamado “Comunismo”, que luchaba contra el cuco llamado “Imperialismo” (acuerdo más, acuerdo menos, eran los dos grandes bandos, aunque por supuesto terminaron considerando comunista a cualquier persona u organizacion que fuera librepensadora o a veces ni tan siquiera).

Hay una realidad. Las guerras, antes que conflictos políticos, son conflictos económicos, y luego se transforman en hechos económicos rentables para cantidades de gobiernos, empresas e individuos. Antes de casi toda potencial guerra hay un conflicto o interés económico. Claro está que la derecha es en general un puñado de empresarios y títeres jugando en política con fuertes relaciones con el establishment local, y los gobiernos y empresas extranjeras interesadas en los recursos y mercados de su país o región. Si les tocás sus intereses reaccionan como saben hacerlo y como ya lo vivieron en Bolivia, en Venezuela y en tantos otros países, utilizando tácticas diversas de sembrado de caos, desinformación, miedo, corridas de precios, desocupación, violencia armada con la policía, mercenarios, ejércitos privados, militares, etc., etc..

Estos métodos tienen más o menos éxito en tanto y en cuanto haya en esa sociedad métodos y organizaciones que articulan a las personas. Así si existe un sindicalismo fuerte como en Bolivia, o agrupaciones de base muy fuertes, donde ya hay líderes y donde hay una concientización para mantenerse unidos y organizarse de muy diversas formas, ahí es muy dificil que todas estas tácticas funcionen, aún mejor si detrás de estas organizaciones hay un gobierno apoyándolos. Que es la situación que se ve en Bolivia y Venezuela. Y que son situaciones diametralmente opuestas a las dictaduras de los 70. Con esto quiero decir, que donde hay una sociedad organizada con un gobierno apoyando es realmente dificil hacer que el caos desestabilizador prospere. Va a molestar, pero no va a prosperar. No hubo que armar guerra de guerrillas ni en Bolivia ni en Venezuela para sostener lo que hasta hoy se sostiene porque además la visión era no-violenta, como bien destacas respecto de la visión de revolución bolivariana, y de la visión indigenista de la madre tierra de Bolivia.

Creo con todo esto que no hay punto de comparación entre los conflictos de los 70 y estos conflictos, SALVO, en que siguen habiendo dos “cucos”, dos bandos marcados, y detrás de los dos “cucos” siguen estando los mismos países que en los 70 apoyaban movimientos enfrentados: Estados Unidos y Rusia, y los dos mismos modelos… el capitalista (libremercadista -enmascarado como democrático-) de Estados Unidos, y el socialista (intervencionista) bolivariano, anteriormente comunista ruso (ahora también encarnado por China que esta armando un eje del sur).

Así que 40 años después los actores cambiaron de lugar (ahora la tecnica de guerrilla desestabilizante es de Estados Unidos), pero los dos modelos siguen en una versión renovada de la misma lucha.

Pero ahora miremos el contexto latinoamericano. Hay muchísima más unidad y solidaridad entre países, y se está gestando esa misma articulación interna, pero esta vez a nivel regional.Pero eso está sucediendo sólo entre gobiernos, y no necesariamente está sucediendo entre pueblos. Las movilizaciones en apoyo a Evo o Chavez en el exterior no llegan a ser más que de la izquierda tradicional, colectividades y algunas organizaciones y no puede decirse que sean masivas.

Para mi invertir en esta educación y articulación entre pueblos y no en armas, es la diferencia crucial y definitiva para consolidar una región que se posicione como no-violenta y moralmente más elevada, que intentar frenar la ofensiva interna y externa comprando armas “convencionales” que pueden desatar un desastre en la primera de cambio. Porque no nos mintamos, alguien cree que Venezuela le podría ganar una guerra a Estados Unidos o que por tener unas bombas y tanques puede evitar una ofensiva? O qué, que Rusia entraría en apoyo a Venezuela en caso de un conflicto? Es todo extremadamente ingenuo. Tanto como lo fué la guerra de Malvinas que fue una guerra perdida de antemano, que nos costó 10 mil millones de dólares por 73 días de guerra absolutamente inútiles bajo todo punto de vista pero fue casi todo un país que se volcó a la calle en apoyo de la guerra y de un gobierno militar que al mismo tiempo estaba matando y torturando. Si eso no es falta de educación y en especial de educación en la no-violencia no se que es… Por otra parte si se compran armas, se tiene que entrenar mucha gente para usarlas, y si se entrena gente para usarlas, se está educando en la violencia, y NO en la no-violencia activa, y se está dando un mensaje beligerante a toda una población. Así que lo de revolución bolivariana no-violenta no lo pongo en duda pero el pensar, sentir y actuar no parecen muy alineados. En el juego de “quien la tiene más grande” toda latinoamerica lleva todas las de perder, y sin embargo ahí estamos… gastando más de 30.000 millones de dolares en armas (rusos y europeos agradecidos!)…

Si un parque de reflexión cuesta unos 250.000 dólares… eso nos daría para poner unos 120.000 parques de estudio y reflexión en toda latinoamérica. O para repartir 3 mil millones de libros de educacion en la no-violencia (alcanzan para latinoamerica, no?), o para producir no se cuantos cientos de miles de canales y horas de TV, publicidad estática por millones, centros de comunicación, trabajar full time con sueldo cientos de miles de instructores, o para hacer miles y miles de intercambios estudiantiles entre países latinoamericanos, o para comunicar la riqueza del trabajo, la creatividad y la cultura latinoamericana al planeta entero, o para montar redes de comunicación e internet de bajo costo en toda la región…. y así siguiendo…

Y sin embargo… SE GASTA EN ARMAS… por el potencial peligro del “cuco” que nos viene a invadir
Y sin embargo… seguimos defendiendo tamaño error que nos mantiene en la prehistoria humana.
Y sin embargo… seguimos haciendo rodar la rueda de las fabricas de armas y los ejércitos con militares deseosos de “acción”
Y sin embargo… le seguimos haciendo el juego a los que lucran con las guerras y la inseguridad, y las promueven para seguir lucrando

Realmente no logro ver cómo desperdiciar 30.000 millones de dólares en armas me va a beneficiar, o te va a beneficiar a vos. Ni logro ver cómo hay armas buenas y armas malas, para mi son toda armas pensadas para matar a los de un bando o a los del otro, pero siempre para matar.

Es como la lógica de la inseguridad en la ciudad. En vez de pensar cómo desarmar la calle, aumentar la solidaridad, y mejorar la red ciudadana para cuidarnos entre todos, se piensa en poner más policias armados, y comprar más armas como solución. Tiene alguna lógica? ni la más mínima! cada vez muere más gente en manos de locos violentos, policías, chicos quemados por las drogas, y accidentes con armas… solo espero realmente que detrás este nuevo armamentismo latinoamericano no veamos el comienzo del fin de lo que de momento es una excelente oportunidad.

Te mando un abrazo

Ojo por ojo y el mundo se está quedando ciego

Esta frase conocida de Gandhi “Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego” ya es una realidad en curso… es creo la mejor síntesis del actual estado de las cosas, y la perversión de este sistema que no hace más que generar todas las violencias posibles: físicas, psicológicas, económicas, religiosas, morales y sexuales.

Ayer veía justo la excelente película española “Celda 211” en la que actúa Alberto Ammann (Juan en la película), hijo de mi amigo Luis Ammann. Y hoy leía una nota sobre Estados Unidos queriendo reinventar su sistema penitenciario

En Argentina empezamos a transitar un camino por el que Estados Unidos ya está de vuelta. El pedido de condenas largas por parte de la sociedad en vez de la búsqueda de la rehabilitación. Esto obliga a encerrar más y más personas y las cárceles se vuelven amplificadores de violencia y una suerte de alfombra gigante bajo la cual barrer personas (por un tiempo). No tiene sentido común pero es lo que se demanda, así que es lo que se ofrece. Poner más policía, apresar más gente, ponerlos en cárceles por la mayor cantidad de años posibles, y mirar para otro lado… hasta que esa realidad vuelve años después amplificada y convertida en un problema varias veces peor. En el camino la sociedad se vuelve más y más insensible con aquellos que padecen la exclusión y la pobreza, y la mirada se hace animalizante. Los violentos pasan a ser animales que nacieron violentos y deben ser sacrificados, así que si la víctima o la policía los mata sonríen contentos. Progresivamente la mirada, arrastrada por el miedo y la paranoia que los medios se encargan de amplificar y el público consume en grandes dósis, comienza a extenderse a la pobreza en su conjunto. Un pobre es alguien peligroso, y si se pudiera cercar la ciudad y dejar afuera a los pobres en una suerte de neo-feudalismo, muchos se meterían gustosos dentro de esas paredes y que los de afuera se las arreglen. Pero ya existe!. Algunos tienen suficiente como para vivier entre paredes y cercos de un barrio privado, pero la pobreza sigue ahí afuera acechando e incluso se cuela por los alambrados. Algunos entonces compran el arma, obscurecen los vidrios del auto, y se preparan para el tiroteo en caso de necesidad incluso arriesgando la vida de todos. Pero la pobreza sigue ahí, y aunque se se evite un robo hay aún cientos más de pobres. Entonces se piden refuerzos, más patrulleros, policías, más armas en la calle, en los comercios, en los autos. La policía siendo parte del mismo sistema está corrupta y las zonas se liberan, y algunos policías negocian con la inseguridad y con la impunidad de menores, o se convierten ellos mismos en ladrones y abusadores. Así el supuesto aliado también se convierte en enemigo por tanto hay que tener cuidado de los pobres, y ahora también de los policías. Y si la policía está “maniatada” por las leyes hechas para proteger derechos fundamentales, los policías del gatillo facil pasan pronto a ser los nuevos heroe a quienes se lo aplaude por haber matado a uno de esos animales. Con todo esto “los animales” se sienten cada vez más amenazados, más abandanodos, sin ningún valor como personas, y sin futuro mejor que la muerte o la carcel. Así entonces ya no preguntan ni respetan códigos, disparan primero y luego roban (o a veces ni tan siquiera). Nada importa, el futuro que tienen delante es claro. Morir en un tiroteo, en la carcel, o por drogas baratas (que ya les quemaron el cerebro en muchos casos). Mientras tanto la misma sociedad y la policía armada generan más violencia, y matan a nuestros chicos y a otras personas en arranques de locura, equivocaciones, disputas entre vecinos, discusiones en el tránsito, o bien explotando ante la más mínima incitación. Entonces mientras los bandos se dividen cada vez más, los excluídos son cada vez más excluídos, y los ricos son cada vez más ricos. Las víctimas y sus familiares piden penas ejemplares, y hacen del ojo por ojo su bandera insignia. Y mientras unos piden pena de muerte, otros piden más gente presa, y exigen seguridad para sí mismos aunque se libera la calle cerrando toda conexión con el mundo externo cada vez más temprano y así la seguridad de los demás no importa, ni tan siquiera la del vecino que vive a metros. En una suerte de “divide y vencerás” el individualismo deshumanizante va en aumento y el triunfo es de la violencia, de la corrupción, del negociado, de la ineptitud, que gana espacios gracias a la desarticulación de una sociedad que no sabe (o no quiere) organizarse, no sabe exigir por los canales correctos, ni por vías no-violentas. Así los espacios políticos son ocupados por personas al servicio del negociado, los jueces y el sistema judicial se perpetúan impartiendo injusticia, el comisario se hace aliado del crimen y los poderosos, los medios manipulan a gusto la opinión pública criminalizando aún más la pobreza y vendiendo puertas blindadas, alarmas monitoreadas, transporte de caudales, y seguridad privada de la cual son accionistas directos o indirectos.

Mientras tanto quien ingresa a una cárcel se encuentra con ninguna opción de rehabilitación. Por el contrario debe hacerse más violento para sobrevivir, debe usar su gimnasio improvisado para hacerse más fuerte, y comparte el tiempo con otros presos reorganizándose y aprendiendo para cuando salga. Y si cuando sale quiere salir del círculo, su pasado lo condena, sus únicos amigos son violentos, y mientras ve cómo las puertas no se abren o se cierran las pocas que encuentra, se vuelve a reencontrar con el crimen como su única opción en un ciclo que sabe se seguirá repitiendo, lidiando con policías y una sociedad que lo condena, maltrata, y sigue excluyendo de toda posibilidad de una vida mejor. Así que hace del ojo por ojo su bandera insignia y arremete contra esta sociedad de la que somos parte y que nunca le dió mejores oportunidades, y que a ojos vista no le dará nunca nada mejor. Así que robar y matar es casi un acto de justicia, su justicia por mano propia, su posibilidad de ser un Dios vengativo que tiene en sus manos la vida o la muerte de quienes lo excluyeron.

Entonces lamentablemente ambos bandos flamean la bandera del “ojo por ojo”, y así como el amigo Gandhi dijo tan sabiamente, todos nos quedaremos ciegos, mejor dicho, todos nos estamos quedando ciegos.

Romper el círculo y la inercia de un sistema que deshumaniza y violenta es la única opción posible para salir de la ceguera y empezar a ver todo desde una perspectiva más elevada y superadora.

Depende de todos y cada uno tomar esta opción y ser agitadores y cohesores. Agitadores para despertar a esta nueva salida. Cohesores para re-articular esta sociedad desmembrada en dirección a una solución no-violenta y humanizante para lograr una sociedad que haga de la solidaridad, y no del ojo por ojo, su bandera insignia.

Podemos hablar de la falta de calidad de los autos, desatenciones, problemas de infraestrctura, de señalizaciones, de iluminación, imprudencias, falta de educación, corrupción, y un sinfín de razones y causas por las que se producen los accidentes que matan gente todos los días y dejan a otros tantos muertos en vida tras perder a sus hijos, padres, amigos… todas son ciertas y válidas, pero nadie habla de lo que realmente vale la pena hablar y que está detrás de todo esto:

la falta de conexión con en los demás, la falta de valorización de la propia vida y de la de los demás, el creernos inmortales cuando cláramente podemos morir en cualquier instante mientras estamos en la calle con tan solo distraerse unos segundos con el celular.

Cuando alguien va a 180 por una ruta y pasa a un auto en una curva, cuando un motoquero cruza una esquina a 60 km/h de noche sin frenar ni mirar y sin luces, cuando ves manejando a un señor de 70 años que ya debería haberse bajado hace rato y dejado de manejar, cuando una pareja va discutiendo mientras maneja uno de ellos, cuando hay niebla en una ruta y nadie hace nada para frenar el tránsito, cuando un colectivero cruza a 50 una calle sin siquiera tocar el freno, cuando alguien hace maniobras sin siquiera informar a nadie poniendo al menos el guiño, cuando alguien va manejando mal y distraido porque está sosteniendo el celular con una mano y manejando y pasando cambios con la otra, cuando alguien sale a la ruta dormido y maneja 12 hs seguidas con su familia, cuando alguien se toma varias cervezas sabiendo que tiene que manejar… qué hay detrás de todo eso? falta de valorización de la vida propia y de los demás, es la ingenuidad de creerse todopoderosos. Es la externalización de la violencia en todas sus formas, desde la violencia económica cuya especulación nos impide tener autos con todas las seguridades, ni nos permite tener todos autos en perfecto estado, pasando por un Estado que no nos provee rutas, calles, luminarias, y un sinfin de elementos básicos para manejar o transitar seguros, hasta la violencia psicológica y el stress que nos pone en situaciones y en estados donde manejar es una locura y una imprudencia.

Todo esto nos convierte en armas de un Sistema donde el valor y preocupación central NO es el ser humano, sino ni más ni menos que el dinero, y desde ahí todos estamos expuestos a estas cosas que menciono, y desde ahí todos somos repetidores y creadores de violencias, sea por acción como por inacción. Sí, incluso el no hacer nada por los demás porque a vos no te pasó nada es también violencia moral.

Entonces, el cambio por supuesto muchísimo más de fondo, y esa misma falta de conexión, es la misma que no nos permite entender que no debemos esperar estas soluciones sino que hay que crearlas, o sea, más que dedicarse a cuidar la propia “quintita” hay que preocuparse por todos, conectar con la humanidad en su conjunto y ver qué puede hacer uno como aporte para marcar una diferencia que impacte positivamente. Con unos pocos bien organizados el impacto es grande y muchas vidas comienzan a salvarse, muchas empiezan a cambiar, y con muchos empiezan a despertar. Imaginate que pasa si somos muchos.

Hoy más que nunca hace falta despertarnos y despertar a otros, para eso hay que ser agitador y cohesor. Agitar almas para despetarlas, cohesionar voluntades para aumentar su potencial en la acción.

SIN DUDAS, es más facil quedarse en casa haciendo zapping y decirse “que se jodan, que se las arreglen, a mi no me pasó”, pero lamentablemente esta es la más deshumanizante de las opciones, y así de deshumanizado esta hoy el mundo. Recién cuando el accidente pasa, cuando el hijo muere, recién ahí las cosas se vuelven claras y arman asociaciones, hacen reuniones, prensa, y sólo porque perdieron a ese ser querido se lanzan en una acción decidida hacia el mundo “para que no les pase a otros”. Pero podría uno preguntarse alguna vez? es realmente necesario esperar a la tragedia para esto, si no tengo tragedia entonces esta bien hacer “mi vida” y que los demás no me importen?

Yo no tuve accidentes de tránsito desde hace años que manejo, nunca produje ningún accidente, ningún familiar murió en uno, tengo tres hijos y una esposa vivos y sanos, y perfectamente podría simplemente “hacer zapping”. Pero entre hacer zapping y marcar una diferencia informando gente, estudiando el tema, agitando y cohesionando… me quedo toda la vida (lo que me quede) con esto, porque es mil veces más coherente pensar que hacen falta cambios, sentir que son posibles, y…. HACERLOS.

Si elegís la misma opción es porque estás en el camino de tu humanización, en el camino de darle sentido mayor a tu vida, en el de marcar la diferencia positiva y cortar la cadena de violencias. En este mismo camino es mucho más probable que mejores y salves tu vida y la de los demás, ya no sólo en el tránsito, sino en todos los ámbitos.

Juan E. Drault

Un mundo sin dinero

Economía SolidariaHace un tiempo vengo junto con Carina hablando y armando las ideas de un mundo sin dinero.

Espero se hayan percatado que la historia del hombre es de apenas unos miles de años y la evolución de millones, por lo que en escala nuestra historia es ínfima y la evolución a generado cambios radicales no solo en lo físico, sino también en lo tecnológico, y desde ya en la forma en que la economía se ha ido organizando. Lamentablemente la palabra economía se la relaciona automáticamente con dinero, y sin embargo no tiene necesariamente que ver con eso, sino con -entre otras cosas- la administración de los recursos.

Qué dice la Wikipedia sobre el término “Economía”:

Economía (administración de una casa o familia, de οiκος (casa, en el sentido de patrimonio)’ y νέμεωιν (administrar) es la ciencia social que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad. Otras doctrinas ayudan a avanzar en este estudio: la psicología y la filosofía intentan explicar cómo se determinan los objetivos, la historia registra el cambio de objetivos en el tiempo, la sociología interpreta el comportamiento humano en un contexto social y la ciencia política explica las relaciones de poder que intervienen en los procesos económicos.

Destaco la parte de “satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad” porque está más que claro que la economía actual no cumple con este enunciado a ojos vista de la enorme pobreza, la mala distribución de los recursos, y la enorme violencia actual, no le tengo fe en que este estado de las cosas pueda decantar en una sociedad donde el progreso sea de todos y para todos. Mientras el progreso no sea de todos y para todos no podremos decir que entramos en una verdadera historia humana. Entonces hace falta tanto un cambio interno como externo, una humanización de todos y todo, y un cambio de paradigma económico.

Uno de los grandes problemas que nos tienen donde estamos, es la concepción transaccional que tenemos grabada a fuego. En esa concepción transaccional yo tengo que recibir algo a cambio de lo que doy. Y para hacerlo hay que asignarle valor a los elementos intercambiados. En el proceso de asignación de valor se involucra otro proceso. El proceso de especulación del cual somos reenes. Dentro de este sistema tengo que lograr una especulación a mi favor que me permita ganar dinero. Cuanto más ambicioso, más violento, y cuanto más violento mayor es la especulación acaparadora (más favorable para mi, y más desfavorable para el comprador). Así unos cientos de personas en el mundo tienen tanto como la gran mayoría de las personas en este planeta. Y sin ir tan lejos en cualquier ciudad hay unos pocos que tienen muchísimo, mientras otros apenas tienen para comer. Y la brecha se agranda a pasos agigantados. En este estado de las cosas el recibir es mejor que el dar. En este estado de las cosas la solidaridad es lo eventual y no lo usual (no quiero usar la frase “es la excepción y no la regla” porque la solidaridad no se reglamenta).

La solución no pasa por meramente un cambio de sistema económico, sino también por una necesidad de humanizarnos y en simultaneo humanizar las relaciones humanas, convirtiendo a la solidaridad en lo usual.

En este mundo conocido, desde los orígenes hasta el día de hoy, nadie que nace en este mundo tiene su futuro asegurado. Muy por el contrario depende mucho de la suerte de donde haya nacido y de las oportunidades que haya tenido y haya sabido aprovechar para poder avanzar, y conseguir vivir en condiciones mínimas, o buenas. Pero puntualmente, a cada paso hay que ganarse el futuro. Ningún ser humano por el hecho de nacer humano tiene aseguradas las condiciones elementales para vivir y desarrollarse.

Entonces una economía solidaria donde el dar es más importante que el recibir, y donde el dinero no existe porque todos los recursos tecnológicos y humanos permiten el desarrollo de todos los elementos necesarios siendo que ya la máquina no expulsa al hombre sino que realiza la producción en escala, y porque no hay límites especulativos por los cuales el desarrollo y la solidaridad se frenan, en ese mundo, todo ser humano nacido en una comunidad y una economía solidaria tiene su futuro asegurado por la propia comunidad.

En esa sociedad el dar en beneficio del conjunto es lo usual (solidaridad).
En esa sociedad el ser humano es el valor y la preocupación central.
En esa sociedad el desarrollo es sustentable y ecológicamente responsable.
En esa sociedad la acaparación violenta no tiene sentido, no hay ganadores y perdedores.
En esa sociedad la diversidad y la creatividad, así como el desarrollo vocacional es generilizado.
En esa sociedad no existe la especulación negativa, el conocimiento y la experiencia circulan con total libertad.
En esa sociedad no hay excluidos, no hay quienes tengan su futuro cerrado, no hay por ende violencia relacionada a la precariedad o la falta de futuro.
En esa sociedad la no-violencia es materia de estudio y de aplicación en todos los ámbitos.
En esa sociedad se vive como una gran Nación Humana Universal, donde la unión de la diversidad es la unión de todos los seres humanos en pos de de un progreso de todos y para todos.

Esto no solo es posible, es necesario

Próximamente más…

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