tapas-de-gente sobre malvinas

Sistemáticamente cada 2 de Abril, cuando participo de los actos en la escuela me quedo expectante esperando el momento en que algún docente de alguna forma, con alguna fábula, con algún testimonio, con ALGO, enseñe a los chicos que las guerras son malas y que no deben repetirse nunca más a futuro. Sin embargo sistemáticamente se habla del heroísmo, de “las Malvinas son Argentinas” y JAMAS de educación para la paz y la no-violencia. Se imaginarán que después de haber trabajado por años en la ONG Mundo sin Guerras y haber puesto mucho esfuerzo para la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia que organizamos en 2009-2010 es algo así como una enorme decepción que la currícula escolar no baje un mensaje de educación que hable del absurdo de la guerra y que bajo ningún punto de vista puede ser ni la primera ni la quinta opción para resolver un conflicto. Sin embargo acá estamos muchos de los que llenamos las plazas del país apoyando la recuperación armada de Malvinas (tenía 10 años). Claro, nos mintieron, primero los militares, acto seguido los medios de comunicación (Revista Gente – Perfil – Clarin, toda la misma bosta que sigue ahora ahí en pié). La foto de los pibes con las armas está armada para la tapa, y el “seguimos ganando” era una vil mentira (porque deberíamos saber que NADIE gana en una guerra)… trabajaban para el gobierno militar para inventar un cuento, uno similar al del Mundial 78 (“somos derechos y humanos” se acuerdan? y “somos campeones del mundo”). ¿Y por qué fuimos tan fácilmente engañados? ¿Y por qué ante el anuncio de guerra con Inglaterra no surgió un rechazo multitudinario y en vez de eso llenamos las plazas, mandamos al matadero a los pibes que volvieron en trenes y micros con las ventanillas tapadas como una vergüenza nacional? (estuve personalmente cuando llegó ese tren tristísimo a la estación de Mar del Plata). Años después conocí a Hector Silva, ex combatiente y humanista con quien hicimos varias actividades con Mundo sin Guerras, y ahí conocí su historia y la de otros ex combatientes que conocí y aún conozco, algunos que ya no están porque la carga fue muy pesada. Y a pesar de todo lo que ya sabemos, aún así no hablamos los días 2 de Abril de la mierda que son las guerras, sino del heroísmo. La razón por la que se llenó la plaza, hicimos donaciones (que se robaron sistemáticamente), mandamos a los pibes al matadero, a la traumatización obligada y nos endeudamos por mas de 10.000 millones de dólares en una guerra que estaba perdida de antemano, es porque no tuvimos y NO TENEMOS educación para la paz y la no-violencia. Y hoy 32 años después brilla por su ausencia. Y hoy 32 años después siguen los actos escolares, políticos y militares hablando de la guerra de forma casi mística, casi que si te toca hasta tendrías ganas de estar para…. ¿¡para ser un heroe!? Este tipo de educación es el mejor regalo que podríamos hacerle a los caídos, a los traumatizados, a los que se suicidaron y a los que aún llevan en su recuerdo y en su cuerpo el absurdo de la guerra que les tocó en mala suerte vivir, pero también al país porque aún la guerra nos pesa al día de hoy. Pero recordemos permanentemente, no fue un gobierno militar, fue un país entero que por falta de educación apoyó y se dejó engañar. Yo a pesar de mis 10 años en ese momento hoy día no me lo perdono, y no me lo perdoné, e hice todo lo que estuvo a mi alcance para hacer algo en contra de las guerras. Esta lucha no está terminada, terminará cuando la palabra guerra sea mala palabra y que casi nos cueste pronunciarla porque ya no la toleramos. Entiendo perfectamente la necesidad de reivindicar a quienes la sufrieron y encontrarle un sentido a su acción dentro de tanto sin-sentido y por eso también entiendo que ellos, los que la vivieron, aún entre condiciones hicieron lo imposible por no deshumanizarse, y luego de la guerra entendieron mucho mejor que todos nosotros el absurdo, el dolor, la violencia y la humillación. Y también entiendo que para quienes tuvieron que matar y eran meros conscriptos entendieron mejor que muchos de nosotros lo que es ser llevado al límite deshumanizante del “o mátas o te matan”, y de juntar en algunos casos los pedazos de sus compañeros. Es mi mayor esperanza y deseo que nunca jamás nos veamos envueltos en guerras externas ni internas y que entendamos que necesitamos educación y necesitamos descubrir que siempre que se genera un contexto de violencia como el que vivimos hay un grado de interés de algunos sectores y de engaño de la opinión pública donde habrá medios de comunicación al servicio de esos intereses. La guerra al igual que la inseguridad son siempre grandes negocios para varios sectores. No nos dejemos engañar una vez más. Reflexionemos y eduquemos. Abracemos y agradezcamos a los que volvieron y pudieron llegara hasta acá como un ejemplo de que incluso la peor deshumanización se puede superar y revertir. Y que incluso quien mata en el contexto que sea, engañado y forzado, puede ser capaz de revertir su peor pesadilla y ser una nueva persona porque en los ex-combatientes sobran ejemplos de vida.