Toda crisis económica, antes que económica es una crisis humana. No siendo posible poner en pausa la realidad para ajustar y volver a comenzar, no es de sentido común intentar ir contra lo establecido o pensar que puede perfeccionarse paulatinamente. O se arregla todo o no se arregla nada. El menos común de los sentidos indica que lo lógico es construir algo completamente nuevo, permitiéndose repensar todo en absoluto, sin miedos, limitaciones ni imposiciones.