Qué es el “vive el momento”, el “dejate llevar”, que tanto se usa sino una demostración de las crisis personales y sociales que vive el mundo?

La razón es simple, el registro de la realidad, del presente, no es bueno, las imágenes de futuro son pocas y cada vez más cortas con muy poca proyección, y el pasado arrastra contradicciones y situaciones de violencia de las que se quiere despegar y olvidar “automágicamente”. La solución, obligarse a entrar en una suerte de trance donde no hace falta pensar ni en el futuro, ni el pasado, ni la familia, sólo cuenta lo que se está haciendo en ese preciso momento y dejarse llevar bajando la barrera de la crítica o las inhibiciones. Esto se logra con drogas legales o ilegales, con alcohol, o incluso por medios más sanos como recetas filosóficas que promueven esta práctica.

Lamentablemente detrás de este escape está el no hacerse cargo, ni de la propia vida, ni de la vida de los que nos rodean, mucho menos de la sociedad en su conjunto. Todo esto genera un desapego que rompe los últimos eslabones de una sociedad ya de por sí rota, y genera todo tipo de violencias, internas (personales) y externas (inter-personales), o en el mejor de los casos un letargo que pospone el enfrentar las grandes decisiones para que estallen cuando sea, perdiendo todo control de la realidad y la propia vida.

Esta cultura del “vive el momento” tiene aspectos positivos, y el principal aspecto positivo es la ruptura de formas preconcebidas, de roles, permitiendo que la persona se anime a salirse y experimente nuevas cosas, algo que desde mi óptica es excelente. Pero hacer esto estando desconectado del futuro porque sólo se vive el momento, hace que las decisiones se tomen por una cuestión de estados de ánimo y del grupo con el que se encuentre uno en ese momento, y las decisiones pierden peso, el dejarse llevar termina jugándonos en contra muchas veces al, por ejemplo, tomar enormes dosis de alcohol, o dejarse llevar por el ofrecimiento de drogas, o por dejarse llevar y acostarse 3 días seguidos a las 5 de la mañana para ir a trabajar dormidos y vivir a base de café, drogas y todo tipo cosas que juegan luego en contra al cuerpo. La desconexión del futuro hace en defintiiva que lo que se haga en el presente pierda perspectiva e importancia, entonces da igual, si disfruto 3 meses pero con eso me rompo el cuerpo y muero jóven por una enfermedad o un accidente. Incluso quienes hoy roban con armas sabiendo que no tienen futuro porque creen tener una enorme posibilidad de morir algun día en un tiroteo, hacen hasta las cosas más aberrantes en el presente porque todo les da igual. No hay nada peor que una persona sin futuro, porque pierde toda perspectiva y su vida entra en una corriente contraria a la de los demás que sí tienen una perspectiva de futuro, por tanto entra en contradicción social y familiar, encontrando solamente resguardo en aquellos que como él o ella hacen culto del Carpe Diem generando una sinergia de sin-sentido.

El Carpe Diem es también un culto al placer, que en muchas oportunidades es un encadenamiento al sufrimiento por la propia persecución sistémica de ese placer, y creyendo que ese placer es felicidad, pero sabiendo que tras esos momentos de placer vuelve al vacío de antes, porque su vida en defintiva no tiene dirección, no tiene sentido mayor, no tiene un futuro que lo succione porque no tiene imágenes de futuro con brillo, ni ve oportunidades de crecimiento. Solo una vida muchas veces signada por la rutina de un trabajo monótono o de un estudio que no le satisface, y su único momento de “vitalidad” aparecen los días en que puede dejarse llevar para vivir el momento. Esos momentos pasan a ser “la vida” y lo demás, la vida diaria, quedan en un plano con el que no se tiene mayor encaje, o ninguno, la vida se transforma en un pasillo de espera desde el lunes al viernes o sábado. Pero qué pasa cuando ya tan siquiera se tienen recursos para las salidas que cuestan bastante plata? con suerte se buscan alternativas en grupo, a veces la salida es salir a tomar alcohol barato, o incluso las drogas chatarra, baratas, ya entraron en las clases media por esta misma razón.

Entonces, está mal saber aprovechar un momento y vivirlo a pleno? no, para nada, lo que esta mal es que al hacerlo desconectando del pasado y el futuro, se pierde perspectiva, se toman malas decisiones, se ataca al cuerpo, y el resultado que podría ser bueno termina siendo malo, y hacer de esto una filosofía de vida.

Por supuesto, con muy justa razón cualquiera puede decir que puede hacer con su vida lo que le plazca, pero en ese Carpe Diem se termina afectando al entorno, porque uno no es un ser aislado de una familia, amigos y de una sociedad. En ese Carpe Diem se toma alcohol, se pisa el acelerador del auto para disfrutar del momento y se mata a una persona que inocentemente cruzaba una calle, y esto pasa a diario producto, de nuevo, de esa cultura del “vive el momento” que aca describo que lleva a un sin sentido de vida que pone en peligro en todo momento la propia vida y la de los demás.

Detrás del Carpe Diem hay una violencia oculta, la violencia psicológica producto de la falta de futuro y la falta de dirección/sentido. A esto se suma el sufrimiento que vuelve como violencia producto de hechos del pasado que no se los sabe resolver ni enfrentar. Y finalmente un registro y visión del presente que esta teñido por todos los problemas e inseguridades de la realidad actual y que nuevamente no se saben manejar y enfrentar. Todo este cóctel produce una violencia contenida que genera tensiones que deben ser descargadas por vías muchas veces catárticas y muchas veces violentas, como salir a tomar y en la previa al boliche matarse a palos con otros grupos de otros colegios, como hoy es tan común y hasta muy valorado en el ámbito y lo comentan tanto como una gran cosa, y sino ver el último día del estudiante que terminó en Palermo con unas luchas nunca antes vistas con un nivel de violencia que nunca se vió hasta hoy en estos festejos.

Como síntesis, la felicidad es un registro creciente que aumenta con el tiempo, el placer es un acto pasajero que no esta mal en sí mismo pero si se torna en una droga, una persecución, genera un encadenamiento que finalmente es negativo. Confundir placer con felicidad es algo muy común porque en ningún ámbito se discute qué es la felicidad. El vivir el momento como filosofía de vida no hace más que desconectar a la persona de dos de sus tres tiempos, pasado y futuro, y dejarlo estancado en el presente sin mirar más allá de su nariz temporal. Algo que sostenido en el tiempo es altamente perjudicial tanto individual como socialmente.