Las siguientes son un par de respuestas que como logré de alguna forma sintentizar mi punto de vista sobre varias cosas me pareció interesante dejarlas acá guardadas en el blog. El inicio de la conversación se refería a cual era la opción humanista sobre el armamentismo venezolano que está comprando armas por unos 5 mil millones de dólares, y la demonización que se esta haciendo de Chavez para justificar un posible futuro ataque a este país. Así que acá van estos mensajes que resumen algunas visiones personales:

Estimado Jorge

Agradezco tu mensaje tan extenso. Conozco lo que es la derecha en sus diversos matices y su violencia, y a esa derecha se ha ido enfrentando y enfrenta gran parte de los gobiernos latinoamericanos, incluso el mío, que espero antes de que se puedan ver afectados, se logre una consolidación como región que permita aún más extender esta nueva visión latinoamericana de la que Chavez es parte.

Mi preocupación incluso va más allá de Venezuela, ya que el gasto militar se ha incrementado en toda la región. Así como se habla de 2 a 5 mil millones de dolares (entre dinero y prestamos rusos) en gasto en armamento por parte de Venezuela, se habla de unos 12 mil millones de la operación de Brasil a Francia, ahora Rusia también le prestará plata a Bolivia para comprar armas y otro avion presidencial, y Chile le compra a Estados Unidos, al igual que Colombia que ni comprar precisa, directamente se lo sirven en bandeja… entre otros países que también están adquiriendo armas. Cualquiera sea el país y cualquiera sea el gobernante, la compra de armas con fines defensivos es un doble juego de palabras tal como lo denunciamos en República Checa. El solo hecho de poseerlas significa estar preparados y dispuestos a usarlas. Si la solución militar a un conflicto aún se presenta como una de las opciones para defender cualquier proceso a como sea, es porque aún creemos en la guerra como tal, la creemos como solución porque nos han educado de muy diversas formas que la guerra soluciona conflictos, y creo como humanistas sabemos que ninguna guerra lo hace, ni lo hará. Por tanto tener armas para usarlas como opción de defensa de un proceso desde mi optica -insisto en “desde mi optica”- no tiene ni pies ni cabeza (y no hablo por Venezuela, hablo por cualquier pais de la región o del mundo). La unión hace la fuerza, y la concientización y educación en la no-violencia activa como política de estado regional sería -nuevamente desde mi optica- la verdadera salida de la prehistoria humana. Gastar 2000 millones de dolares en armas, en vez de en educación por la no-violencia activa, y en educación en general, y así sea 1 millón, me parece y seguirá pareciendo por siempre un insulto a mi inteligencia, y a la inteligencia de los pueblos, aún cuando en simultaneo sea el pueblo que sea reciba salud, educación, cultura, y todo lo que un pueblo y toda persona merece tener. Si mientras se da eso al mismo tiempo se compran armas, para mi que quiero un mundo sin guerras y sin violencia, no hay proceso (sea o no llamado revolucionario, bolivariano, o como sea) que merezca mi sincero y profundo aplauso -insisto en el “mi”-, no quiero imponer nada con esto, es mi visión personal. Tampoco la presento como “mi visión humanista” porque no me siento represtante del humanismo ni sería justo hacerlo, es mi visión como ser humano sensible a un futuro cercano o lejano donde no quiero más gente muerta por conflictos armados.

Apoyarse en que porque existe un “enemigo” armado con intención y capacidad de usar armas es el justificativo para que el siguiente pensamiento sea “compremos armas para contrarrestarlo” no me parece ni parecerá un pensamiento coherente con el nuevo humanismo universalista que intento seguir y promover desde mi humilde lugar. Aplaudo las reivindicaciones que los pueblos latinoamericanos han logrado en estos ultimos tiempos, pero no puedo aplaudir a los líderes que compran armas, porque eso significa que NO se está intencionando en superar una etapa muerta en la que creemos que las armas detendrán y solucionarán la embestida de los poderosos, porque hacerlo es desestimar y degradar el poder que los pueblos tienen cuando están educados, concientizados, organizados y conectados detrás de la bandera la de no-violencia activa, tal como ya lo vimos en la India de Gandhi.

Me pone absolutamente contento que centenares de miles de personas y niños de latinoamerica hoy tengan acceso a la educación, la salud, la vivienda y las mejoras en atención e infraestructura que merecen. Pero si los gobiernos no avanzan ahora mismo en la urgente necesidad de educar en la no-violencia activa, en la solidaridad, en los valores humanistas, creo que un simple cambio de los vientos puede hacer que este fantástico proceso se caiga por la rápida adopción de la violencia como solución para la defensa del proceso mismo.

Así que el día que la “Revolución Bolivariana” o cualquier revolución o proceso incluya en su título la palabra “no-violenta” y se actúe en consecuencia, me pondré de pié y aplaudiré no solo a esos pueblos, sino también a sus valientes e inteligentes líderes.

Mientras tanto, entiendo querido Jorge los argumentos, pero no los comparto en ese punto.

Te envío un fuerte abrazo.

Y la siguiente:

Estimado Jorge

Está claro que no solo tenemos algunas diferencias de puntos de vista, sino también de edad. Mientras vos vivías lo que viviste en chile yo estaba naciendo y aprendiendo a caminar. Lo cual no complica demasiado la charla porque igualmente tengo recuerdos y estudios sobre las dictaduras militares que se impusieron y sostuvieron en la lucha contra el cuco llamado “Comunismo”, que luchaba contra el cuco llamado “Imperialismo” (acuerdo más, acuerdo menos, eran los dos grandes bandos, aunque por supuesto terminaron considerando comunista a cualquier persona u organizacion que fuera librepensadora o a veces ni tan siquiera).

Hay una realidad. Las guerras, antes que conflictos políticos, son conflictos económicos, y luego se transforman en hechos económicos rentables para cantidades de gobiernos, empresas e individuos. Antes de casi toda potencial guerra hay un conflicto o interés económico. Claro está que la derecha es en general un puñado de empresarios y títeres jugando en política con fuertes relaciones con el establishment local, y los gobiernos y empresas extranjeras interesadas en los recursos y mercados de su país o región. Si les tocás sus intereses reaccionan como saben hacerlo y como ya lo vivieron en Bolivia, en Venezuela y en tantos otros países, utilizando tácticas diversas de sembrado de caos, desinformación, miedo, corridas de precios, desocupación, violencia armada con la policía, mercenarios, ejércitos privados, militares, etc., etc..

Estos métodos tienen más o menos éxito en tanto y en cuanto haya en esa sociedad métodos y organizaciones que articulan a las personas. Así si existe un sindicalismo fuerte como en Bolivia, o agrupaciones de base muy fuertes, donde ya hay líderes y donde hay una concientización para mantenerse unidos y organizarse de muy diversas formas, ahí es muy dificil que todas estas tácticas funcionen, aún mejor si detrás de estas organizaciones hay un gobierno apoyándolos. Que es la situación que se ve en Bolivia y Venezuela. Y que son situaciones diametralmente opuestas a las dictaduras de los 70. Con esto quiero decir, que donde hay una sociedad organizada con un gobierno apoyando es realmente dificil hacer que el caos desestabilizador prospere. Va a molestar, pero no va a prosperar. No hubo que armar guerra de guerrillas ni en Bolivia ni en Venezuela para sostener lo que hasta hoy se sostiene porque además la visión era no-violenta, como bien destacas respecto de la visión de revolución bolivariana, y de la visión indigenista de la madre tierra de Bolivia.

Creo con todo esto que no hay punto de comparación entre los conflictos de los 70 y estos conflictos, SALVO, en que siguen habiendo dos “cucos”, dos bandos marcados, y detrás de los dos “cucos” siguen estando los mismos países que en los 70 apoyaban movimientos enfrentados: Estados Unidos y Rusia, y los dos mismos modelos… el capitalista (libremercadista -enmascarado como democrático-) de Estados Unidos, y el socialista (intervencionista) bolivariano, anteriormente comunista ruso (ahora también encarnado por China que esta armando un eje del sur).

Así que 40 años después los actores cambiaron de lugar (ahora la tecnica de guerrilla desestabilizante es de Estados Unidos), pero los dos modelos siguen en una versión renovada de la misma lucha.

Pero ahora miremos el contexto latinoamericano. Hay muchísima más unidad y solidaridad entre países, y se está gestando esa misma articulación interna, pero esta vez a nivel regional.Pero eso está sucediendo sólo entre gobiernos, y no necesariamente está sucediendo entre pueblos. Las movilizaciones en apoyo a Evo o Chavez en el exterior no llegan a ser más que de la izquierda tradicional, colectividades y algunas organizaciones y no puede decirse que sean masivas.

Para mi invertir en esta educación y articulación entre pueblos y no en armas, es la diferencia crucial y definitiva para consolidar una región que se posicione como no-violenta y moralmente más elevada, que intentar frenar la ofensiva interna y externa comprando armas “convencionales” que pueden desatar un desastre en la primera de cambio. Porque no nos mintamos, alguien cree que Venezuela le podría ganar una guerra a Estados Unidos o que por tener unas bombas y tanques puede evitar una ofensiva? O qué, que Rusia entraría en apoyo a Venezuela en caso de un conflicto? Es todo extremadamente ingenuo. Tanto como lo fué la guerra de Malvinas que fue una guerra perdida de antemano, que nos costó 10 mil millones de dólares por 73 días de guerra absolutamente inútiles bajo todo punto de vista pero fue casi todo un país que se volcó a la calle en apoyo de la guerra y de un gobierno militar que al mismo tiempo estaba matando y torturando. Si eso no es falta de educación y en especial de educación en la no-violencia no se que es… Por otra parte si se compran armas, se tiene que entrenar mucha gente para usarlas, y si se entrena gente para usarlas, se está educando en la violencia, y NO en la no-violencia activa, y se está dando un mensaje beligerante a toda una población. Así que lo de revolución bolivariana no-violenta no lo pongo en duda pero el pensar, sentir y actuar no parecen muy alineados. En el juego de “quien la tiene más grande” toda latinoamerica lleva todas las de perder, y sin embargo ahí estamos… gastando más de 30.000 millones de dolares en armas (rusos y europeos agradecidos!)…

Si un parque de reflexión cuesta unos 250.000 dólares… eso nos daría para poner unos 120.000 parques de estudio y reflexión en toda latinoamérica. O para repartir 3 mil millones de libros de educacion en la no-violencia (alcanzan para latinoamerica, no?), o para producir no se cuantos cientos de miles de canales y horas de TV, publicidad estática por millones, centros de comunicación, trabajar full time con sueldo cientos de miles de instructores, o para hacer miles y miles de intercambios estudiantiles entre países latinoamericanos, o para comunicar la riqueza del trabajo, la creatividad y la cultura latinoamericana al planeta entero, o para montar redes de comunicación e internet de bajo costo en toda la región…. y así siguiendo…

Y sin embargo… SE GASTA EN ARMAS… por el potencial peligro del “cuco” que nos viene a invadir
Y sin embargo… seguimos defendiendo tamaño error que nos mantiene en la prehistoria humana.
Y sin embargo… seguimos haciendo rodar la rueda de las fabricas de armas y los ejércitos con militares deseosos de “acción”
Y sin embargo… le seguimos haciendo el juego a los que lucran con las guerras y la inseguridad, y las promueven para seguir lucrando

Realmente no logro ver cómo desperdiciar 30.000 millones de dólares en armas me va a beneficiar, o te va a beneficiar a vos. Ni logro ver cómo hay armas buenas y armas malas, para mi son toda armas pensadas para matar a los de un bando o a los del otro, pero siempre para matar.

Es como la lógica de la inseguridad en la ciudad. En vez de pensar cómo desarmar la calle, aumentar la solidaridad, y mejorar la red ciudadana para cuidarnos entre todos, se piensa en poner más policias armados, y comprar más armas como solución. Tiene alguna lógica? ni la más mínima! cada vez muere más gente en manos de locos violentos, policías, chicos quemados por las drogas, y accidentes con armas… solo espero realmente que detrás este nuevo armamentismo latinoamericano no veamos el comienzo del fin de lo que de momento es una excelente oportunidad.

Te mando un abrazo