Estaba viendo este video recien y recordé una charla que tuvimos con Carina hace unos días a partir de lo que yo le decía que creía necesario que reviviera la relación maestro-discípulo o mestro-aprendíz. Y a todo esto surgió el “qué y cómo es un Mestro”, no en el sentido escolar de impartir conocimento, sino en el sentido de una persona que guía y orienta permitiendo que cada cual se desarrolle y exprese su potencial creador y transformador. Para ilustrar el tema este corto animado es ideal:

Pero por qué creo que revivir esta relación es necesario? por el simple hecho de que la transmisión del conocimiento perdió su alma, el conocimiento se transmite esteril, sin la experiencia y sin la sabiduría de quien ya recorrió el camino (o al menos un camino que lo llevó a un “lugar” o un “espacio” al que queremos acceder). Por otra parte, no abundan los guías que sepan orientar procesos, sean estos personales o grupales. Y por otra parte soy de los que cree que quien es maestro no puede ser líder, ya que ser líder implica imponer la propia visión mientras el maestro mantiene una distancia suficiente por la cual el discípulo es quien va abriéndose camino. O sea, poder puede, por supuesto, pero digo que para hacerlo bien una cosa no debería mezclarse con la otra. En todo caso, un buen maestro puede formar un buen líder, y un buen líder puede encontrar su camino gracias al maestro. Pero en esa fórmula también hay una debilidad. El líder en la vorágine del camino del liderazgo pierde el espacio y el tiempo para la meditación que permite el contacto con la sabiduría interna que el maestro sí tiene. Así entonces el líder no logra romper con la dependencia del maestro para la toma de decisiones. De ahí que el principio “las cosas marchan bien cuando marcha en conjunto, no aisladamente” es vital. Así entonces creo que un buen maestro sería quien haya transitado ya el camino del discípulo y del líder, y habiendo estudiado y practicado distintas disciplinas, y habiendo conocido distintas culturas, religiones, y personas, haya logrado meditar sobre las buenas y las malas cosas a cada paso, haya logrado entonces alcanzar una síntesis y una sabiduría capaz de ser transmitida en conceptos claros que sirvan de guía y principios a sus discípulos. Ese maestro, despojado ya de todo afán de liderazgo, y superado todo posible afán de prestigio, debe volver a la fuente de la bondad y la empatía para con quien desea ser discípulo suyo, quien lo reconoce a el conocedor, y lo reconoce sabio, y lo reconoce capaz de aportar todo ese bagaje de una forma suave y orientadora, sin imposiciones, y sin manipulaciones, transmitiendo lecciones de vida, de principios, de luz, que permitan a lo nuevo expresarse y evolucionar.
Por otra parte, el discípulo no necesariamente debe contar con un solo maestro, ya que hay tantos maestros como disciplinas, y a su vez hay distintas disciplinas que se aplican a distintos momentos de la vida y el proceso vital e interno.
Así entonces, esta relación de orientador – orientado, maestro – discípulo, o maestro – aprendíz, devolvería el significado más trascendente de la transmisión del conocimiento y la experiencia, poniéndola al servicio de las nuevas generaciones, las nuevas mentes, las nuevas ideas, los nuevos espíritus.
Claro que para saberse maestro, para aprender a ser maestro se requiere de otros maestros. Maestros de maestros. Y aunque ciertas personas tienen una habilidad innata y profundamente vocaciónal para ser Maestros, otros muchos requieren ese rol dual de discípulo de un maestro, y maestro aprendíz de algunos discípulos, hasta lograr una autonomía, una confianza y una experiencia que les permita sentirse capacitados para ser también ellos maestros de maestros.
Hablando ahora del discípulo, serlo también requiere de una apertura, de una búsqueda, de una disposición frente a la vida, en la que todo puede enseñar algo, y el maestro por su virtud puede ayudar a ordenar esas enseñanzas que por momentos pueden ser confusas o incluso contradictorias.
Hay mucho más por reflexionar sobre el tema, pero no quería dejar de pasar la oportunidad de plantear esto que pude ir rescatando en estos años.
De momento no estoy en ninguno de estos dos roles. El tiempo, la vocación y las intenciones dirán.