María Margarita Arecha es una de esas excelentes personas que este blog me dió la grata oportunidad de conocer. Especialmente porque hace tiempo escribí sobre este excelente médico argentino llamado Ramón Pascual Muñoz Soler, y entonces al tiempo descubrí el sitio oficial, y así conocí a quien el Dr. Muñoz dejó a cargo de la difusión de su obra, Brigite Hohenauer. Todo esto a partir de por “casualidad” un paciente de mi mamá le regalara “Antropología de Síntesis” del Dr. Muñoz y me impactara la claridad, profundidad y sencilléz con que hablaba de temas esenciales para la búsqueda que vengo realizando desde muchos ángulos desde hace años. Así entonces cuando María comentó en este blog y dijo haberlo conocido, me despertó la curiosidad de que pudiera describirlo desde esa posición más cercana que tuvo, y así le pedí que escribiera su testimonio. Espero les guste tanto como a mi. Gracias Maria!.

Los dejo entonces con este testimonio descriptivo sobre el Doctor Ramón Pascual Muñoz Soler:

Muñoz Soler

Como médico y terapeuta poseía el don de la intuición, esto sumado a su gran capacidad de conocimiento y experiencia de vida hacía que uno sintiera que estaba en presencia de alguien que captaba a la persona de manera abarcativa y completa. A partir de ello comenzaba su tarea de ayuda que significaba tomar lo que el paciente traía por origen y circunstancias de vida, sus angustias, sus sufrimientos, sus problemas, fuesen éstos de características mentales y/o físicas y acompañar en el reconocimiento y aceptación de los mismos; es decir ser parte activa en ese trabajo tan sutil de hacer que el otro se junte con su verdad, transitando este proceso con absoluta comprensión; esta comprensión permitía y favorecía la unión en un todo de cuerpo, mente y espíritu. A esto se le sumaba una energía de completa libertad, esa libertad que se necesita para “ser” y para poder “saltar” desde allí (como desde un trampolín) a una dimensión superior, la del alma, que lleva a una nueva conciencia,” la del hombre nuevo” como él decía.

En su presencia se sentía que uno era reconocido profundamente y que tomaba a su cargo lo que la persona que tenía ante él llevaba, para luego guiar en su revelación, aceptación y significación. Uno podía darse cuenta que no estaba solo, y que si bien había alguien que “cargaba” con nuestra humanidad, también le ofrecía la llave para poder transmutar dicha verdad. Tenía esa cualidad del que sabe con humildad, que le es posible y deseable bajar al nivel del otro con la paz de su corazón. Este camino estaba expresado con su propia vida, ese “laboratorio” como él dice en su libro “Revelación – Re-velada” donde se llevaba a cabo el proceso de transformación. Como consecuencia natural de ello se ponía en marcha la propuesta que conduce a la liberación a través de la acción (la puesta en marcha del motorcito) la cual aceptando y reconociendo las limitaciones está en mejores condiciones de encontrar aquello que le otorga sentido a nuestro destino.

Puedo decir que de sus sesiones salía con un sentimiento de alivio y mucha paz.

Muñoz Soler hablaba de “síntesis” para referirse al proceso de la vida, su propia vida era una síntesis entre el ser humano y el médico-terapeuta. Podía reunir en unos instantes todo aquello de su conocimiento profundo, de filósofos, antropólogos, hombres de ciencia, sabios y profetas, con lo que la persona traía a la sesión y darle un nivel de entendimiento y significado que permitía buscar “otra vía” en sus propias palabras, para trascender la angustia.

Si tuviera que definir en pocas palabras a Muñoz Soler diría que era “energía radiante del hombre nuevo”, como un espejo en el que el alma podía reflejarse y acceder por resonancia a otra dimensión a partir de su vida y su obra. Hoy están sus libros que son un bálsamo para el espíritu y si bien nada sencillos por el nivel de profundidad que poseen, reúnen en sus páginas un mensaje de libertad para el ser humano de hoy tan alienado.

Mejor imposible, gracias de nuevo María!