Estuve viendo este documental de la TV española sobre el tema de las teorías físicas que buscan explicarlo todo, y en particular hace incapié en la teoría M.


Todo parece muy interesante, pero nada parece indicar -y ojo que no se más que lo que dicen en esta documental- que en alguna ecuación estén teniendo en cuenta la flecha de la intencionalidad. Se habla sólo de un universo número 11 que sería el de la flecha del tiempo surgido de otra teoría que ahora combinada con la teoría de las cuerdas -que ahora resulta ser la teoría de las membranas (por eso lo de Teoría M)- parecen haber encontrado la dirección para poder explicarlo todo, y sobre todo el big ban, donde según ellos todo surje por el choque (hay que asumir accidental) de dos universos que los estiman irregulares y el choque de dos de estos que se aproximaron demasiado generaron la explosión que generó el momento cero, aunque a partir de estas teorías asumen por primera vez que el big ban no fue el momento cero del todo, sino el momento cero de nuesta dimensión. Pero si ven esta documental verán que para nada se plantean el qué ni el por qué de lo anterior a nuestro momento cero.

Lo que veo en general es que hay una realidad que esta frente a nuestras narices, la intencionalidad que está detrás de la evolución existe desde el momento cero, ya que no hay registro de que la evolución se haya detenido o ido en dirección contraria, o sea, han habido accidentes, han habido distorsiones, pero la evolución siempre sigió su camino. No quiero poner en medio la cuestión religiosa. Estoy intentando despegar de eso, y hablar sólo de la intencionalidad que hay detrás de toda la evolución, y de todo el universo en que vivimos. Un ejemplo muy concreto: los árboles aprendieron a volar antes que los seres humanos, y con esto quiero decir que los árboles, supuesta vida inferior a la humana, supieron crear frutos voladores con aspas en diversas formas helicoidales, o con elementos livianos con semillas capaces de ser llevados por las corrientes de aire. Esto es irrefutable, PERO, es el árbol el que tiene la inteligencia o es la intencionalidad detrás de la evolución el que hace que eso suceda, permitiendo entonces que una planta se adapte y desarrolle nuevas formas de reproducción incluso de complementación con los insectos de su región, o que un animal desarrolle modificaciones genéticas para adaptarse a su hábitat luego de miles o millones de años.

Esa línea de la intencionalidad es una flecha de una fuerza aún mayor que la flecha del tiempo. Me arriesgaría a decir que el tiempo como lo conocemos existe porque antes que el tiempo existe esta intencionalidad presente , porque aún antes del momento cero de nuestra “dimensión”, existía esta misma intención, y dado que todo parece tener un propósito hoy no encuentro cómo ni por qué descartar que la creación de esta “dimensión” haya sido un mero accidente carente de intencionalidad como los físicos tras la teoría M parecieran decir con el big ban como un choque de dimensiones. Si esa intencionalidad es un Dios o no es un discusión secundaria desde mi óptica porque lo que importa es que sea que le llamemos Dios, o no, lo primario es reconocer la existencia de esa intencionalidad, y que esa intencionalidad no existe solamente en la tierra, sino en todo el universo conocido hasta donde llegan nuestros elementos de obsevación (sentidos potenciados), y aún estamos en un punto de la evolución -creo yo- por la cual no estamos utilizando sentidos que no se han desarrollado gracias a los cuales deberíamos poder registrar otras cosas que hoy por hoy son llamadas paranormales, y que es probable que no son más que pequeñas demostraciones de futuras funciones que estan en desarrollo, y que quizás nos tome varios miles o incluso millones de años en completar.

La evolución planetaria está llevándonos en una dirección de unión. Hoy por medios tecnológicos, y progresivamente por medio de registro del todo (previo a una enorme crisis de individualismo por supuesto). Para evolucionar en ese registro del todo la flecha del sentido (transversal) comienza a complementarse con una flecha que se orienta hacia lo cósmico (hacia arriba), ya que la propia evolución requiere que lo creado conecte con la creación para conseguir un punto de vista y un registro mayor (más elevado) y a su vez más interno, que probablemente incluya como digo nuevas funciones biológicas capaces de conectar y registrar a los seres vivos entre sí de nuevas formas. Ese nuevo sentido no necesariamente es un sentido como la vista, el tacto o el olfato, sino es el sentido de pertenencia, es el sentido de comunidad, es el sentido de no-violencia, que así como quien se quema hoy quita en un acto reflejo la mano del calor, a futuro ese nuevo sentido rechazará toda forma de violencia