De “CARTAS DEL FUTURO”
por Juan E. Drault

Querido amigo

Hoy vi este discurso y me acordé inmediatamente de ti. Ya descubrirás al leerlo por qué lo hice. Espero lo disfrutes, a mi me emocionó mucho y me puso muy en presencia de ti y de tu causa.

Te dejo un fuerte abrazo

Discurso del Coordinador en funciones de la Asamblea de Regiones y Culturas durante las festividades por el aniversario del fin de la economía de mercado

Queridas amigas y amigos del mundo:

El ser humano y la naturaleza han dejado de ser un negocio en el mundo actual !

Y por esto tenemos que todos agradecernos y felicitarnos, pero sobre todo, tenemos que homenajear a nuestros amigos y amigas de tiempos pasados que hoy se encuentran en otro tiempo y en otro espacio, pero presentes aquí en nosotros como continuadores de su enorme tarea de humanizar esta tierra, este universo, y este cosmos con el que hoy conectamos a diario desde nuestra espiritualidad.

Aún cuando muchos de ustedes conocen hoy la palabra “negocio” porque la han leído en enciclopedias, por la memoria colectiva, o por humoristas que hoy hacen muy buenas representaciones lúdicas de una época ya pasada, quisiera por unos minutos mirar la parte no tan grata de lo que significó y generó la palabra “negocio” en gran parte de la historia reciente del ser humano. Y la idea de esto no es la de angustiarnos al revivir esos momentos, sino la de lograr sintetizar una experiencia de la humanidad que lanzada al futuro nos sirva como guía de aquello que hemos logrado superar ámpliamente y homenajear a quienes tuvieron que vivir y trabajar en la superación de un mundo deshumanizado.

Pues bien, no siempre un negocio fué algo decididamente malo, siendo que en sus comienzos, vecinos cambiaban con tratos justos alimentos por animales, o unos elementos por otros. Pero ese tipo de negocio era realizado entre vecinos que se conocían, entre familias, entre amigos. Esas transacciones podría decirse que tenían alma, tenían un propósito común, y en esas transacciones ambos se veían beneficiados, o incluso la solidaridad y el bien común primaban para que aún una aparente transacción desigual no saliera de ese contexto de desear el bien común, querer que el vecino y su familia pueda progresar, pueda vivir decentemente, que sus hijos puedan criarse y jugar juntos en comunidad.

Lamentablemente la violencia generó la aparición de deseos descontrolados por apropiarse de más de lo necesario con muy diversos fines que serían largos de enumerar, pero que en todos los casos llevaban la semilla de la violencia interna que se expresaba en el mundo convirtiendo al paisaje humano y a la naturaleza en meros objetos de apropiación y en meras extensiones de la intencionalidad del violento, que así veía como ganaba poder sobre objetos y personas. Esta claro que esto fermentaba en sociedades que aún veían a estas formas de violencia como prácticas aceptables, y así otras violencias se sumaban a otras y la secuencia de lo que ocurria después ya todos las conocemos.

En esos contextos ya los negocios eran símbolo de especulaciónes donde la ecuación era recibir lo más posible dando lo menos posible a cambio. Epocas donde el sentido común indicaba que recibir era mejor que dar. Epocas donde la salvación personal era más importante que el progreso de todos y para todos.

Así el negocio fué alejándose progresivamente de esa relación de vecinos y amigos, y comenzó de la mano de las comunicaciones y los medios de transporte a convertirse en algo cada vez más lejano. Y en ese contexto incluso el violento llegó a pensar “¿por qué negociar cuando podemos conquistar?”. En ese proceso de conquista la violencia llegaba a límites muy dificiles de imaginar por nosotros hoy día, y los métodos y vías de conquista fueron mutando en el tiempo pero siempre estuvieron presentes, de la mano de técnicos y especialistas que al servicio del violento ideaban más y mejores formas de conquistación y especulación para desarrollar “mejores negocios”. Incluso las guerras eran formas de generar negocios!. Para los fabricantes de armas, para los ejércitos privados, para diversas empresas de servicios, para las empresas que reconstruían lo destruído. Así incluso justificaban las guerras ya no solo por la dinámica que le daban a las economías, sino también por una supuesta forma de control poblacional, y lamentablemente incluso por lo bajo, muchas personas en el mundo lo creían.

¿Cierto que es dificil imaginar esa realidad tan distante?

Pues en ese mundo nuestras amigas y amigos de ese tiempo y espacio intentaron superar esa deshumanización. Una nueva sensibilidad comenzó a surgir en el interior de los seres humanos como una respuesta evolutiva de esa gran intencionalidad que hoy percibimos en todas las cosas, y en todo el universo. En esas épocas, las justificaciones fueron diversas, pero lo cierto fue que la crisis personal y social fué tal que nuestros amigos y amigas comenzaron a buscar superar las condiciones existentes de dolor y sufrimiento con mucho ánimo. Lo hicieron en principio en pequeños grupos, pero esos grupos luego crecieron, y la unión de ideas y acciones en un momento en que el rechazo de esa realidad inhumana fue cada vez más masiva generó como consecuencia un salto evolutivo.

Así pues podemos recordar la primer Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia que se realizó a principios del siglo XXI y que marcó la historia del hombre por sus masivas movilizaciones y la sensibilización generada que permitió el comienzo de una nueva etapa de cambios, y el fin de la etapa de guerras y violencia en todas sus formas.

En esa etapa anterior los negocios eran la base de la vida diaria de casi todos los seres humanos en este mundo. Desde que se levantaban hasta que se acostaban, su vida dependía de negocios. Debían negociar lo que percibían por su trabajo, y hacer buenos negocios para tratar de quedarse con lo suficiente para sobrevivir!. Los “ganadores” lograban hacer tan buenos negocios que tenían tanto como para múltiples vidas, y los “perdedores” -una inmensa mayoría- debían contentarse con poco o nada, y hasta morir en el intento.

El dinero como método de transacción de estos negocios dependía de un realismo mágico por el cual se creía que generaba felicidad, placer, y todo tipo de beneficios. Y en esa enorme distorción de valores y visiones, los negocios formaban parte del eje central de todo un sistema de creencias, seguida por la especulación. Especulación que funcionaba como el caballo de batalla, que condicionaba la forma de pensar, sentir y actuar de los seres humanos, enquistada así en la vida diaria en todas sus formas.

Recordemos nuevamente que en esas épocas aún se creía que recibir era mejor que dar, y que así en esa lucha permanente por la supervivencia individual y familiar, el sufrimiento se expresaba por la imaginación de un futuro incierto, por la percepción de una realidad deshumanizada y violenta, y por la memoria de una gran cantidad de hechos contradictorios que teñían y condicionaban la interioridad de muchos.

Así entonces tras esa enorme necesidad de evolucionar, la interioridad fué dando paso a la externalización de nuevas aspiraciones que se plasmaron en acciones que comenzaron a generar condiciones de cambio, y esas acciones a unir a las personas, que al romper su individualismo descubrieron que no podían esperar ya más salidas de los políticos o economístas tradicionales, sino que las soluciones pasaban por tomar el futuro en sus manos y construir el mundo que querían para ellos y las generaciones futuras.

A ellos debemos buena parte de esta realidad que hoy vivimos, y es a todos ellos a quienes debemos estar enórmemente agradecidos, llevándolos en presencia interna para que nuestra acción en el mundo tenga un sentido aún mayor de reivindicación de un mundo al que ellos aspiraron, pero que supieron darlo todo aún sabiendo que no iban a llegar a ver ni vivir lo que hoy ya es una realidad consumada: nuestra gran Nación Humana Huniversal. Pero hoy estan aquí con nosotros, somos continuadores de esos humanistas que supieron intentar e intentar hasta lograr romper las cadenas y los muros, superando el dolor y el sufrimiento hasta donde pudieron. Intentos y acciones que se continuaron hasta nuestros días.

Así entonces tras esa evolución los negocios dejaron de tener sentido, la especulación fué desapareciendo, y los recursos comenzaron a surgir sin miramientos para resolver los problemas urgentes. Las sociedades y las culturas aprendieron a convivir, tomando lo mejor de cada una, y elevando y purificando el deseo que ya excento de la violencia acaparadora de antaño, dió lugar entonces a una vida sin excesos donde todos comenzaron a tener oportunidades para desarrollar su más profunda vocación, por que se entendió que no podía haber un verdadero progreso humano si éste no era de todos y para todos, y que cada ser humano y su aporte al mundo era de enorme valor, sin que haya seres humanos por encima de otros. Algo que hoy vivimos como algo muy habital, pero que estuvo ausente de la vida humana por mucho tiempo.

Por todo esto amigas y amigos, tengo el placer de poder decir que hoy la palabra “negocio” no tiene ningún uso en este mundo, y que la única especulación existente es aquella que nos permite pensar un futuro aún mejor para todos.

Les envío un muy fraterno abrazo, y mis mayores deseos de paz, fuerza y alegría para todos.

Muchas Gracias