Sylvia Ubal
Barómetro Internacional

Los cinco grandes países esos custodios de la paz son además los principales fabricantes de armas, Alemania, EE. UU., Francia, Reino Unido y Rusia Los que tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de otro material militar utilizado en los conflictos y en violaciones de derechos humanos en el mundo entero.

Creció la industria de venta de armas en el mundo, impulsada por los EE.UU. Un informe del Instituto de Investigación por la Paz en Estocolmo dice que el 63% de las ventas proviene de empresas estadounidenses, el 29% de europeas y el 2% de rusas. El resto es de firmas japonesas, israelíes e indias. EE.UU. tuvo un incremento de la fabricación en armas, además es el país del mundo que encabeza la lista de los países que más dinero gastan en concepto militar. Según datos del informe, Estados Unidos ha sido el responsable del 80% del aumento en el gasto militar y del 48% invertido a nivel mundial en 2005.

Las compañías (incluidas Pratt and Whitney de Canadá, Mercedes-Benz de Alemania y BEA Systems de Reino Unido) han estado involucradas en la exportación de sistemas de armamento desde China, Egipto, India y Sudáfrica hacia destinos muy conflictivos como Indonesia, Sudán y Uganda. En estos destinos, las armas o el material militar han sido utilizados para cometer graves abusos. Por ejemplo, vehículos blindados.

De los cien principales fabricantes en el mundo, demuestra que la venta de armas creció un 3%. El principal impulsor sigue siendo Estados Unidos, aunque seguido de cerca por empresas europeas. Y vemos un creciente número de compañías de países en vías de desarrollo, respaldadas por sus gobiernos, empiezan a ocupar una posición significativa en el mercado global de armas.

Si observamos la lista de las compañías de armas, y grandes exportadores podemos citar a Israel con cuatro empresas, India con tres, Corea del Sur tres, Brasil, Singapur y Sudáfrica, con una empresa cada uno de ellos. Chinas cinco empresas y que desempeñan un papel determinante en el mercado global. En estos países, el control de las exportaciones nacionales de armas varía y no contempla los criterios explícitos para la autorización de las transferencias de armas.

Desde mediados de los años 90, la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, el Grupo Wassenaar de 40 países productores de armas y las organizaciones sub-regionales de África Oriental, Occidental y Meridional, han acordado establecer normas para controlar el suministro de armas desde y hacia sus países. Todas estas normas han sido útiles. Sin embargo, la mayoría no las han aplicado, ni siquiera los han incorporado a su legislación nacional. La cifra global a diciembre del 2007 alcanzó los 490.000 millones de dólares. Las compañías estadounidenses y de Europa occidental dominaron ampliamente este mercado, totalizando el 92% de las ventas. El listado lo encabezan cuarenta fabricantes estadounidenses, quienes efectuaron el 63% de las ventas durante el 2005. Le siguen 32 empresas europeas con el 29% y 9 rusas con el 2%. El 6% corre a cargo de sociedades japonesas, israelíes e indias, indica el SIPRI.

Según informe del SIPRI, se gastaron US$ 5518 mil millones el año pasado en el mundo por concepto de gastos militares, una cifra que significó un aumento de 7,7% con respecto a 2006 En la lista de las naciones con más gasto militar mundial, le siguen a Estados Unidos pero por lejos, Gran Bretaña, Francia, Japón, China y India, estos dos últimos países han registrado un aumento sostenido en su gasto militar y contribuyeron al aumento global, pero todavía este representa un ínfima parte de lo que gasta Estados Unidos.

América Latina, por su parte, no se quedó atrás y aumentó en un 7,2% sus gastos militares, Chile, Brasil y Colombia, aparecen a la cabeza. El gasto realizado por esas tres naciones representó el 75% del gasto total. Estas escalofriantes cifras no hacen más que recalcar que el ideal de un mundo sin armas y sin guerras parece cada día más difícil de alcanzar.

Hoy, el mundo se arma “hasta los dientes”, nutriendo cada vez más los bolsillos de las 100 principales empresas fabricantes de armas, que se embolsan anualmente el total de lo que producen en bienes y servicios en un año los 61 países más pobres del mundo.

Y mientras miles de personas continúan muriendo ya sea en un frente de batalla, en una fábrica clandestina de armas, en la lucha por un pedazo de pan.

La denominada “guerra contra el terrorismo” seguridad nacional y operaciones en Irak y Afganistán ha sido, según el informe, la responsable de este marcado aumento en el gasto militar por parte de Estados Unidos. El nivel de sufrimiento humano causado por las trasferencias descontroladas de armas exige una acción política por parte de todos los gobiernos del mundo. Un promedio de hasta mil personas mueren cada día como resultado directo de la violencia armada. Muchas más son heridas, despojadas, desplazadas y víctimas de abusos a manos de los grupos armados, de las bandas criminales. La cultura de paz, es una cultura que promueve la pacificación, una cultura que incluya estilos de vida, patrones de creencias, valores y comportamientos que favorezcan la construcción de la paz y acompañe los cambios institucionales que promuevan el bienestar, la igualdad, la administración equitativa de los recursos, la seguridad para los individuos, las familias, la identidad de los grupos o de las naciones, y sin necesidad de recurrir a la violencia”. Oscar Arias, Premio Nóbel de la Paz. Dijo “Los líderes locales, regionales y mundiales deben aceptar el hecho de que no podemos permitir que el libre mercado rija el comercio internacional de las armas. No debemos enriquecernos comerciando con la muerte. Más bien deberíamos comprender que el comercio de armas es casi siempre amigo de los dictadores y enemigo del pueblo. Ha llegado el momento de anteponer las vidas humanas a las armas”.