IluminandoUn paradigma es una serie de supuestos, un modelo del mundo, que determina la manera en que percibimos y explicamos la realidad. Un paradigma no se cuestiona, vamos por el mundo con un filtro de ideas inconscientes y nos movemos en él según sus mandatos.

Se parece a un sistema de creencias. ¿alguna vez te preguntaste que es lo que crees acerca de cómo funciona el mundo? Es muy difícil contestar esas preguntas, porque la mayoría de nuestras creencias han sido instaladas en nosotros durante la infancia y nunca las hemos cuestionado.
El paradigma vigente se basa en el materialismo realista. En pocas palabras, este paradigma afirma que lo único que tiene real existencia es la materia, aquello que podemos ver, tocar y medir objetivamente. Surge con Demócrito en la antigua Grecia, y recibe el apoyo de la ciencia a partir del desarrollo de la teoría Newtoniana.
Pero ese modelo de realidad nunca describió satisfactoriamente el mundo en que vivimos. Por un lado, toda una serie de fenómenos -como la sanación a distancia o las percepciones extrasensoriales- quedaban fuera del modelo. Por otro, la visión de un mundo meramente material, condujo a un deterioro de las relaciones humanas, a las guerras de conquista, a la pobreza y el odio.

El modelo materialista que se ha mantenido como explicación científica del mundo durante 400 años nos dice que el Universo está constituido por bloques de materia sólida. Solo es real lo que es medible y lo que es medible es predecible. Afirma también que el único modo de analizar este universo es volviéndose racional y objetivo, es decir, separando al observador del objeto de estudio.
Esta visión del mundo divide la realidad en mente racional que observa y materia que se observa y utiliza. Las sensaciones, intuiciones e imaginación, se consideran de escaso valor. Un subproducto de la mente. La naturaleza, por otro lado, es un conjunto de recursos a explotar y controlar. El Universo es mecánico. Una vez puesto en marcha, sus movimientos se pueden determinar con anticipación. Dentro de un panorama así, donde todo esta predeterminado, ¿en donde queda la libertad de elección, el espíritu, la conciencia?
El antiguo paradigma nos entrega un mundo frío, en donde el amor es solo la respuesta química de nuestro cerebro a ciertos estímulos. Aquellos que se hayan enamorado alguna vez saben que esta explicación mecánica no es suficiente. Y sin embargo, es lo que la mayoría de los científicos decían hasta hace poco. Y con el mismo argumento explicaban todos los fenómenos que nos rodean. Tu alma no tiene cabida en este modelo…

Pero la ciencia física ha evolucionado mucho desde Newton. En los laboratorios de lo muy pequeño (las partículas subatómicas) se han estado observando fenómenos muy curiosos, que llevaron a los físicos a desarrollar una nueva teoría de la realidad, un nuevo modelo.
La materia no es tan sólida como parece. Los objetos no solo son afectados por la acción de causas directas sino tambien por las intenciones del observador. El pasado puede transformarse. Los fenómenos llamados “paranormales” son -en realidad- el resultado de procesos naturales. Las emociones, sanan, a la persona, y tambien a distancia.

Muchas personas han considerado el nuevo modelo, el cuántico, como una oportunidad de generar un nuevo paradigma, en donde reconciliar lo que vemos con lo que sentimos, en donde ciencia y espiritualidad no sean dos compartimentos mutuamente aislados, en donde podamos disfrutar de una experiencia vital plena, en permanente expansión.
El antiguo paradigma no dejaba espacio a la conciencia, a la intuición, a las emociones. Pero todos – científicos, terapeutas, observadores de la realidad- estamos descubriendo que dichos factores tienen un efecto demostrable sobre la realidad. Entonces, el antiguo paradigma debe dar paso al nuevo. Un paradigma en donde la realidad es una Totalidad integrada en la que cada uno de nosotros, ejerce un rol fundamental.
Los paradigmas cambian, y junto con ellos, cambian las instituciones, la política, la cultura. Cambian los modos de interacción, las relaciones laborales, los sistemas educativos, la distribución de la riqueza, las oportunidades de crecimiento social, la salud planetaria.

El primer lugar en donde cambia el paradigma es el nivel personal. Millones de personas en el mundo están viendo como, si transforman sus creencias sobre la realidad, sus circunstancias cambian. Muchos están encontrando en el modelo cuántico el marco teórico que explica sus percepciones, sensaciones y cualidades especiales, que hasta hace poco tiempo, escondían de los demás para no ser tildados de “locos”. Están revalorizando antiguos metodos de sanación, como el chamanismo, o generando otros, como la vivencia sensorial, que trascienden la antigua relación médico – medicina -paciente y toman al ser humano como unidad integrada de cuerpo, mente, emociones y espíritu.
Y desde esta nueva perspectiva de la realidad, nos estamos sintiendo mas plenos, mas felices, reconciliados con la existencia, centrados en el presente, equilibrados y con sentido.
Vale la pena transmitir este conocimiento. Vale la pena trabajar en la consolidación del Nuevo Paradigma.

Lic. Flavia Carrión