OjoPrimero que nada quiero desearles a todos los lectores, amigos, compañeros y conocidos, una muy pero muy feliz navidad. No voy a desearles aun un feliz año nuevo porque eso va en otro post aparte donde quiero evaluar el año que se fue y el que viene, aunque… por las dudas no vuelvas a pasar claro esta Feliz Año Nuevo!

Ahora bien, la pregunta del título no es para abrir un enorme debate ni para herir ningun tipo de susceptibilidades ni creencias.

Yo soy creyente a medias, mi esposa es creyente, mi familia en general no es creyente, o sea, hay una variedad que me parece excelente que esté allí. Pero, ¿por qué digo que soy creyente a medias? porque ser creyente se toma automáticamente como creyente en Dios, el único Dios existente, creador de todas las cosas. Pues ese intento de monopolizar el termino Dios en el Dios cristiano y obrar en su nombre mató a millones de personas en todo el planeta, y me cuesta y seguirá constando mucho aceptar semejante cosa. Si me represento a un Dios justo, me lo represento a años luz de distancia de alguien que viene a imponer nada a nadie, sino que deja justamente el libre albedrío incluso en la decisión de creer o no en el.

Por otro lado, hay otro monopolio que se ha creado y se asume peligrosamente, y es que la religiosidad, o el sentimiento de religiosidad, es algo que únicamente pueden proveer las religiones oficiales. Algo nuevamente con lo que no estoy de acuerdo. El sentimiento de religiosidad es un sentimiento que se puede tener y llevar aún no comulgando con ninguna religión existente. Ese sentimiento de religiosidad esta ligando a un sentimiento de fe y de conexión con todo lo existente, incluso con un sentimiento de conexión cósmica que, como digo, no requiere de pertenecer o seguir a ninguna religión en particular. Entonces se puede no creer con absoluta certeza de que existe UN Dios, y aún así vivir con espiritualidad, con religiosidad, con fe. Erroneamente se asume que quien no cree en Dios no tiene fe. Pues desde mi propia experiencia, esto no es así.

Ahora bien, esto de que existe o no Dios… realmente es un terreno de creencias y de experiencia. Pero hablando con Carina hace unos días hablabamos de esta cuestión de cómo se da la evolución en la tierra, y cómo funciona esa creencia de que hay un Dios disponible para todos que vela constantemente por todos y cada uno de los seres humanos. A lo cual por supuesto surgen enormes contradicciones y sufrimientos internos desde esa creencia a la hora de tener que asumir la muerte de un ser querido en una situación que por supuesto siempre resulta injusta. Pero lo primero que quisiera marcar es que la evolución de la vida en la tierra, se la mire por donde se la mire, está marcada en forma constante por una intención, una planta no sabe -en teoría- cómo tiene que evolucionar para poder adaptarse a su entorno y a los cambios, y sin embargo tras cientos, miles o millones de años, toda su fisonomía puede adaptarse. ¿Cómo esa planta, generación tras generación, puede ir transmitiendo la necesidad de un cambio, y cómo puede ser *consciente* de los cambios que se van sucediendo a su alrededor? ¿su adaptación es un accidente? viendo el resultado final de adaptación incluso a la complementación con insectos del lugar, todo parecería indicar que no es accidental, es intencional, pero… ¿dónde está esa intención? ¿en la planta o en algo superior? (nota al margen, nos sentimos muy avanzados, incluso superiores a las plantas, sin embargo el ser humano no puede sobrevivir en la tierra si todas las plantas del mundo mueren, entonces, ¿quién es más importante?), por otra parte, varios árboles desarrollaron frutos voladores con muy distintas formas, incluso hélices perfectas con un diseño balanceado que logran literalmente volar, entonces, tenemos que entender que ¡los árboles llegaron primero y que aprendieron a volar antes que el ser humano!! claro, el árbol no vuela, ¡pero sí logró tecnología para que lo hagan sus frutos!. La vida en la tierra se sustenta gracias al mundo vegetal que genera oxígeno y alimento, nuestra materia prima para nuestra vida, esto no significa que hay que pensar en que el ser humano infecta el planeta, no por favor, esa visión fanática no la comparto. Pero sí que, si reflexionamos, deberíamos darnos cuenta de que hay condiciones que estan dadas para que vivamos, y para que hagamos algo bueno con esa vida que nos es dada, o sea, como seres humanos que somos, nuestra misión en la tierra es y será humanizarla.

Ahora bien, también si reflexionamos un poco, podemos llegar a una conclusión. El rol del ser humano en la tierra ha llegado al punto de que es capaz tanto de crear la vida como de quitarla. Y con esto quiero decir, que así como puede dar y facilitar la vida en el planeta, la misma capacidad y poder tiene para eliminar casi toda la vida en la tierra. Tiene tanto un poder como el otro. Entonces, ¿no es esto un poder similar al que atribuimos a Dios? Mientras una persona o un equipo de personas puede generar proveer vida a través de la ciencia, la medicina, la filosofía o la fe, entre otras formas, otros pueden destruirlo todo si presionando unos botones comienzan una guerra atómica. Todo ser humano tiene poder para potencialmente dar vida o quitarla, para humanizar o deshumanizar, ¿será entonces que somos pequeños Dioses en miniatura, y de ahí el haber sido creados “a imagen y semejanza”?. Quien domina un arte marcial, y sabe que con sus manos y su técnica puede fácilmente matar, toma consciencia de su poder sobre la vida, y si fué bien enseñado, habrá sido educado en el arte de la no-violencia, y en el rechazar la confrontación. Pero lamentablemente no somos educados para entender el gran poder que tenemos como Dioses en miniatura, y mucho menos para rechazar la violencia a toda costa, y muchísimo menos para descubrir y fortalecer nuestro sentido de vida mayor.

Creo entonces que más alá del nombre o la imagen que se le ponga a esa gran intención mayor que mueve la evolución de la vida en la tierra y en el universo, importa sí saber que como seres humanos fuimos beneficiados con mayor poder, y que ese poder lo debemos asumir responsablemente, y debemos ponerlo a disposición y en acción para superar el dolor y el sufrimiento, para aprender sin límites, para humanizar la tierra, que es nuestro sentido mayor en este mundo que nos tocó en suerte.

Y destaco esta frase “que nos tocó en suerte”, si bien otra vez por obra de una intencionalidad mayor, pero que en vistas de la enorme dificultad que existe para encontrar un lugar apto para la vida, nuestro planeta -salvando las implicancias y creencias sobre la palabra “suerte”- siento que es una suerte que nos haya tocado y que estemos ahora comunicándonos y decidiendo en que mundo queremos vivir.

Si conectamos con ese gran guía interno que puede tener distintas formas, imágenes y virtudes, y al que en común lo identificamos como Dios, o Dioses, o Alá, lo importante es definir la propia vida para ser pequeños dioses del bien, que con amor y fe en el ser humano y en la evolución, aportemos nuestro grano de arena a la evolución.

Me despido con un escrito que hice hace ya unos años y que sintetiza de alguna manera todo esto:

TRASCENDENTE

Hay veces que sobran las palabras
Hay veces que el aire se disfruta más.
Hay veces que el sol es éxtasis dentro de uno.
Hay veces que la comunión con todo es una impactante realidad.

Hay momentos en que flotar parece algo realizable.
Hay momentos en que el pecho se expande sin fronteras.
Hay momentos en que agradecer esa presencia resulta insuficiente.
Hay momentos en que un futuro cierto es venturosa sensación.

Instantes éstos en que aquel oscuro y profundo abismo
es un gracioso registro de miedo absurdo superado.

Instante en que la comprensión nos eleva
mostrándonos ese infinito futuro de acciones positivas continuadas.

Y el cuerpo se crispa en irreverente confrontación frente a la muerte.

Y el aire se bebe y se absorbe pero ni el mayor esfuerzo resulta
suficiente.

Y la comprensión inunda cada célula que vibra entonando los sonidos de
la vida.

Y la quietud, la paz y el compromiso son bienvenidos moradores que
saturan nuestra esencia.

“Nombrador de mil nombres,
hacedor de sentido,
transformador del mundo…

tus padres y los padres de tus padres,
se continúan en ti.

No eres un bólido que cae,
sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos.

Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, iluminas la
tierra.

Cuando pierdes tu sentido, la tierra se oscurece y el abismo se abre”.
(Silo)

Querida Amiga/o:

Aquellas acciones positivas que pongas en marcha en vida involucrando tus mejores virtudes y bañando con tu ser las costas del hermoso paisaje humano que te rodea será una exponencial e imparable energía que no se detendrá ni aun cuando el cálido sol reseque tu mar, porque tu vida habrá empujado lo mejor de la evolución humana hacia la tierra y ya no importara que tu cuerpo se evapore, porque tu humedad refrescará a aquellos que continúen tu tarea, y tus gotas llenarán otros mares de este hermoso mundo que habrás humanizado.

3 de Agosto de 1999
Juan Emilio