Si uno naciera con una deformidad en la cadera que le impidiera mantenerse parado sin la ayuda de unas muletas, y dijera “Quiero bailar, quiero andar en skate…” ¿qué pensarían? Seguro que o le dicen a uno que no, o bien le dicen condescencientemente “bueno, ya veremos”, o algo en esa línea. Pues bien, muchas veces hay que abrirse camino, aún saltando sobre las propias limitaciones físicas y muchas veces sin apoyo (aunque esto ultimo es lo que queremos que no pase). Una imágen valen más que mil palabras. Véanlo ustedes mismos: