IluminandoMañana son en Argentina las elecciones, así que voy a escribir un rato sobre el tema político y mi punto de vista respecto de este punto.

Primero que nada decir este enunciado: Para ser buen político se debe ser humanista. Entendiendo por “humanista” a toda persona que pone al ser humano como valor y preocupación central. Entonces no digo “humanista” por el hecho de tener que ser del Partido Humanista -del cual soy afiliado y eventual colaborador- sino humanista en el sentido de lo que la palabra significa. Por supuesto que el Partido Humanista resulta entonces ser un canal idóneo para canalizar a aquellos con voluntad política y valores humanistas, no importa que hoy estén en otros partidos, y de hecho ya han habido corrientes justicialistas humanistas por ejemplo. Pero a lo que voy es que nadie que dentro del marco político en que se desarrollo, y siendo si quiere ser un verdadero REPRESENTANTE DEL PUEBLO poniendo su acción en favor del ser humano concreto y no de las corporaciones o los propios intereses económicos, entonces deberá ser humanista. Visto así creo no admite casi discusión si aplicamos al menos lo que nos han enseñado sobre lo que la verdadera representatividad significa dentro de una democracia real.

Ja! ahí toqué el punto álgido! ningún país del mundo tiene una democracia real, sino una formal. Queda el título “Democracia”, quedan algunos mecanismos, pero la realidad dice que no existe verdadera representatividad de las minorías, por ejemplo, y en su mayoría todo tiende a grandes bipartidismos, y donde existen muchos partidos la prensa respondiendo a las corporaciones y sus interese políticos, se encarga de que toda la pugna política se convierta en una carrera entre 3 o 4 (los que tienen el presupuesto publicitario y de punteros pagos más grande). Los pueblos hemos perdido -y hemos dejado que nos quiten- toda posibilidad de decisión, y nos venden lo de “si a usted no le gusta lo que hace el gobierno que votó en las próximas elecciones vote a otro”. ¿Ley de responsabilidad política que nos permita destituir a un presidente que promete una cosa y termina haciendo otra? no existe, algún día espero que sí.

Pero también quiero decir esto. La política es lo que es porque no tomamos el futuro (el de todos) en nuestras manos. Incluso la palabra “política” a muchos les genera alergia. Han logrado “inteligentemente” que para las mayorías la política genere rechazo, y si bien por el momento les es muy funcional ya que el espacio queda libre, a mediano y largo plazo el desinterés será lo que termine de matar a los grandes partidos políticos y nuevas formas surjan. Por lo pronto en cierta manera este vacío de participación aparenta serles muy beneficioso, pero los que quedan ahora son los mismos de siempre y quedan mucho más en evidencia, es la única cara visible de la política llamada “profesional”. Pero la política no es mala, solo que se tergiversó el significado y ahora la palabra está ligada a cuestiones de cúpulas, y lo cierto es que intentar que juntarse unos vecinos para lograr un alumbrado público es un acto político ciudadano, lo mismo si lo hacemos por la sala de salud pública, o por el asfalto, o por la seguridad. Incluso participar en Greenpeace o Amnesty y presionar gobiernos también es un acto político, o en mi caso hacerlo desde Mundo Sin Guerras. Creo que de a poco vamos entendiendo que el estado ya es una cáscara vacía que cada vez menos provee de salud, educación y calidad de vida dignas, y ni hablar de igualdad de oportunidades, trabajo, y todo eso. Ahora nos quedamos cada vez más frente a frente contra dos preguntas que es difícil de “mirar a los ojos”:

¿Queremos seguir viviendo? y ¿en qué condiciones queremos hacerlo?

Estas dos preguntas las planteó Silo hace unos años, y parecen muy simples pero son las dos últimas preguntas que quedan una vez eliminadas todas las preguntas secundarias. Y siendo que optar por vivir o no es la última de las posibles preguntas, y a lo cual, en caso de una respuesta positiva la siguiente será en qué condiciones.

En todos los casos es posible que haya que mirar a los ojos de la propia vida y el propio fracaso, pero entendamos que la violencia institucionalizada de la política y la economía nos condicionan la vida de una forma que resulta invisible a la hora de evaluar el propio fracaso, pero tan absolutamente ligadas que tendríamos que darnos cuenta que si no tomamos el futuro en nuestras manos, y no ponemos en acción a través de cualquier canal que nos guste en favor de todos y no del meramente propio, estaremos avanzando en la dirección del verdadero progreso humano, ese que será de todos y para todos.

Un fuerte abrazo!