Un mensaje es para invitarlos a visitar este FANTÁSTICO blog que Hernan Zin está realizando para el periódico 20 minutos de España.

http://blogs.20minutos.es/enguerra

Para entender la guerra, y rechazarla de plano, hay que lamentablemente mirarla cara a cara. Lo hice por años durante mi adolescencia leyendo mucho material sobre guerras. Eso, al contrario de lo que muchos creerían, no me hizo violento, me convirtió en un asérrimo luchador por la paz, y de allí que hace años participo en el Movimiento Humanista, y ahora puntualmente en la organización humanista Mundo Sin Guerras y sin Violencia (www.mundosinguerras.org).

Lamento tener que decir que todos somos responsables por las guerras en mayor o menor medida. Hay ejecutores claros, y grandes beneficiados por las guerras, pero la mayoría nos perjudicamos, y somos los pueblos quienes tenemos poder para detener a cualquier gobierno violento, y de cambiar nuestras constituciones para eliminar las guerras como forma de solución de conflictos así como lo hizo Bolivia de la mano de Evo Morales y su valiente pueblo. Lamentablemente Hollywood y los medios -entre otros- nos vendieron eso de que si nos enfrentamos nos “ponen los portaviones en la costa y nos bombardean”. Y miramos para otro lado, y mientras hacemos zapping y nos distraemos con la secundariedad de turno, un ser humano esta muriendo en una guerra. En este mismísimo instante en que termines de leer este párrafo va a haber muerto alguien, y otros tantos habrán quedado “muertos en vida” a partir del daño psicológico del cual difícilmente se puedan recuperar.

Cuánto tiempo más vamos a tolerar este mundo violento? no es después el momento, es ahora.

Y sinó visiten el blog que les propongo y hechen una mirada a las guerras y conflictos del mundo hoy, a través de los ojos de un fotoperiodista de primer nivel.

Y si te decidiste por hacer algo, pues me dejas un mensaje.

Y por supuesto, perdón si mi mensaje es un poco frontal, pero te invito entonces a leer este post de Guillermo Sullings.

Un año de viaje en guerras:

Un abrazo