Mundo sin GuerrasEn esta última semana que no pude tomarme tiempo para escribir pasaron muchas cosas. Entre ellas “pasó” el invierno que al bajar la temperatura lo agarró a Leo, mi hijo de tan solo mes y medio, y terminó con bronquiolitis… esta ya bien por suerte, no fué grave ni dejó secuela alguna, por lo pronto solo le resta salir de “los mocos” jeje… pero bueno, además de esto que nos complicó bastante, pasó que estuve trabajando sobre el proyecto de Mundo sin Guerras y Sin Violencia. Y el proyecto apunta a desactivar las guerras, y el armamentismo con la urgencia puesta en las bombas atómicas, pero al mismo tiempo apunta a desactivar la bomba interna, la violencia contenida, la violencia interna que se expresa en el mundo. Y estuve estos días meditando sobre este punto, y pensaba que si hoy lográramos tan solo eliminar los armamentos y arsenales, las guerras no desaparecerían, porque la violencia es un hecho humano, cambiarían de forma, se expresaría esa violencia de otras tantas maneras. Las guerras existen porque dejamos que existan. Nuestro umbral lo permite, aceptamos la violencia y las guerras, creemos no tener poder para cambiar las cosas, creemos que eso que pasa lejos no nos afecta en este momento y podemos seguir alegremente yendo al cine y a pasear dejando que las guerras siga ahí, pero todo esto es falso, y el verdadero desafío es demostrarlo. Las guerras dependen de economías y políticos, los pueblos podemos tener el control de eso, y podemos no apoyar a ningún político, partido, o neo-fascista que incluya en su acción a las guerras o ejércitos para-policiales. Así como aquí en Argentina dijimos “basta” cuando la mala economía tocó el bolsillo en forma masiva a la clase media y media baja (porque lo cierto es que la movilización no fué un acto de sentido democrático sino de reacción a un problema económico), pues en esa situación si todo un pueblo se expresa en forma unida puede cambiar varias cosas, si lo hace unido, organizado y cualificado, puede cambiarlo todo. Entonces volviendo, las guerras existen porque hoy por hoy no creemos tener capacidad para frenarlas, pero si la tenemos, creemos que podemos vivir y dejar que pasen sin que nos afecten, pero una bomba atómica en la otra punta del planeta afecta al planeta entero, porque un terrorista con una valija atómica atacando cualquier capital del mundo tiene capacidad para complicar al planeta de una forma poco imaginable. Entonces para cambiar la dirección de los acontecimientos tenemos que detenernos, tenemos que reflexionar, y tenemos que convertirnos en lo siguiente: agitadores y cohesores. Por qué agitadores? porque estamos adormecidos, y hace falta “sarandear” para despertarnos de este letargo y hacer que uno y los otros descubramos nuestra capacidad y derechos, y cohesores porque tenemos que despertar a la gente con un propósito y una dirección demostrando que la fuerza de la unión puede hacer desaparecer las guerras, la violencia, el hambre, la injusticia, y mucho más. Pero hay que hacerlo mientras trabajamos con nuestra interioridad, cuando nos re-descubrimos como seres complejos, con una profundidad interna, con un sentido de vida y una mística que nos conecta con cosas mucho más elevadas y más trascendentes, que tenemos un futuro muy brillante y precisamos en conjunto tomar ese futuro en nuestras manos y permitir que nos “succione” esa imagen para encontrar en ese futuro brillante la energía que precisamos para modificar el presente mientras nos reconciliamos con nuestro pasado.

La bomba externa no pude ser desactivada sin desactivar la bomba interna.

Si te interesa sumarte a Mundo Sin Guerras y sin Violencia escribime a juan@comunidarios.org

Me despido con nuestro saludo humanista, que es el deseo de paz, fuerza y alegría.

Un abrazo