Pocas veces uno se pregunta ¿Cuál es el sentido de mi vida? sin embargo es una pregunta que de muy diversas formas se presenta a lo largo de nuestra vida. Creo que lamentablemente esta sociedad en la que vivimos no nos educa ni orienta para descubrir y fortalecer nuestro sentido de vida, así como no lo hace con la vocación que tan ligada está a este tema.

El sentido de vida en una definición muy simple podría decirse que es la estrella que nos guía en el camino de la vida, que nos permite darle una dirección, “un norte”, para orientar nuestra acción aún cuando los accidentes nos desvíen de ese camino. A partir de esto, y lo podemos incluso medir en nuestra propia vida, nos aparecen sentidos que podríamos llamarlos más o menos provisionales. ¿Por qué provisionales? porque muchas veces tomamos un objetivo y lo elevamos a “sentido de vida”, y tanto por lograrlo, como por no lograrlo, nos exponemos a caer luego en un vacío de sentido o vacío existencial. El famoso “listo, ya lo tengo, ¿y ahora qué?”. Esos objetivos vitales convertidos en sentidos de vida son lo que podríamos llamar sentidos provisionales. No son malos de por sí, pero hay que saber que están expuestos al accidente, y que cualquier cosa que nos lo impida, o sea cual fuere la razón por la cual los perdamos, nos va a dejar en situación de vacío y de sufrimiento, incluso al alcanzarlos!

Por lo tanto un sentido de vida no provisional es un sentido tan elevado que puede guiarnos sea cual fuera nuestra situación en la vida. Por eso es que una estrella es una alegoría ideal, porque no importa lo que nos pueda pasar, o cuantas nubes nos impidan verla temporalmente, pero siempre está ahí y siempre puede volver a guiarnos.

¿Cuál podría ser un sentido no provisional? por dar algún ejemplo “Amar la realidad que construyes”, o bien “Superar el dolor y el sufrimiento”. o bien “Humanizar el mundo”. Visto así uno podría querer ser científico y generar un aporte en medicina, y estarías dentro del “Superar el dolor”, o podrías querer ayudar a los demás de muy diversas maneras y estarías dentro del “Humanizar el mundo”, o sea, son deseos tan sintetizados y elevados que permiten guiarte siendo coherente con lo que pensás y sentís.

Este tema tiene mucho que ver con qué es el sufrimiento y cuales son sus vías ya que el sufrimiento suele ser mayor o menor dependiendo de nuestro estado respecto del sentido de la vida.


ACTUALIZACION (15/7/2012)

Desde el año 2006 que publiqué este breve artículo a la fecha más de 30.000 personas han pasado, leído y comentado este artículo en algunos casos, así que gracias a todos, y agradezco a las lecturas de Silo quien me permitió entender mayormente este tema. Hoy día es uno de los primeros resultados de Google al buscar sobre el tema, así que me decidí a actualizar y ampliar este artículo.

Volviendo al tema. Al final del articulo original hablo de la relación entre sufrimiento y sentido de la vida, y sobre las vías del sufrimiento.

Estas vías del sufrimiento son tres, memoria (pasado), percepción (presente) e imaginación (futuro). Estas tres vías internas funcionan como espejos enfrentados, como si estuviéramos al centro de un triángulo de espejos, y lo que se refleja en un espejo se multiplicará en los otros. Así una mala experiencia del pasado no superada teñirá la percepción del presente y la imaginación del futuro. Una negativa percepción del presente condicionará nuestros recuerdos y se proyectará al futuro. Una mala visión del futuro condicionará toda percepción de la realidad actual y teñirá la memoria selectiva del pasado.

La situación personal respecto al sentido de la vida condiciona a su vez el funcionamiento de estas vías que pueden ser muy poderosas estando en positivo, como muy destructivas en negativo. Por eso es tan importante trabajar sobre el descubrimiento y fortalecimiento del sentido, porque a su vez esto va a impactar positivamente en la memoria, percepción e imaginación.

Gracias por estar ahí. Por preocuparte por este tema y llegar hasta aquí en el camino. Sé parte y no dejes de comentar tu experiencia que va a enriquecer a los que lean más adelante.

Abrazo


ACTUALIZACION (28/12/2016)

Más de 137.000 personas han leído al día de hoy este artículo, y muchas han amablemente compartido en los comentarios su visión, experiencia o necesidad, con lo cual más que agradecido con todos. Me hace feliz el saber que a muchos le ha servido y que sigue entre los primeros 5 resultados de Google. El artículo creo que merece una ampliación aún mayor a los ojos de los tiempos que corren.

Avanzar en la vida de uno es una empresa con muchas complejidades. El lugar donde nos ha tocado nacer es accidental, no lo hemos elegido. Mucho menos la familia que nos ha tocado. Sin embargo habremos tenido mayores o menores grados de protección, cuidado y amor por parte de esa familia sea sanguínea o adoptiva. Los amigos son -como dicen- la familia que se elije. Y finalmente, pero no menos importante, los ámbitos por los que hemos transitado o estamos transitando nos han dejado enseñanzas, visiones y experiencias.

Es importante rescatar todo lo positivo que nos han dado, todo el esfuerzo que la familia ha aplicado en nosotros (aún entre sus condiciones y limitantes). Las familias nunca son perfectas, los padres y los padres de nuestros padres son gran parte de nuestra herencia, tanto genética como actitudinal, y tan importante como sintetizar nuestro sentido de vida es sintetizar nuestro pasado para sacar la mejor conclusión posible, una conclusión positiva a pesar de los avatares que nos hayan tocado vivir. De lo contrario puede resultar difícil proyectarse hacia el futuro y buscar, con mayor libertad y liviandad de ‘equipaje interno’ un sentido de vida que nos succione hacia ese futuro que debemos sentirlo abierto, lo más abierto posible. Por el contrario, una mala síntesis del pasado teñirá nuestro futuro y lo cerrará, u opacará, haciendo de esta tarea un camino escabroso. Si este último es tu caso o el de una persona cercana, es posible que haga falta pedir ayuda, y hablar mucho de todos estos ‘nudos biográficos’.

Los problemas del pasado, de esa ‘mochila interna’, no pierden peso específico por negarlos o pretender olvidarlos. Pierden poder sobre nosotros al comprenderlos en su raíz, al reconciliarnos con nosotros mismos y las personas involucradas. No debieramos auto-flagelarnos ante los errores cometidos porque estabamos entre condiciones que debemos descubrir. Tampoco buscar culpables afuera. Debemos abstraernos, quitarle carga emocional, mirar toda la situación, todo el cuadro, con la mayor amplitud que nos sea posible, intentando a su vez perdonar a aquellos que nos produjeron un daño que condujo a un condicionamiento en el presente.

Si nuestro pasado lo entendemos como nuestra plataforma de lanzamiento hacia el futuro y hacia ese sentido de vida más elevado, cuanta mayor sea la unidad interna mayor será la capacidad de sostener ascendentemente nuestra acción en el mundo. Podemos resolver el pasado mientras actuamos ahora, absolutamente. No es una cuestión de “el huevo o la gallina”. Mientras avanzamos iremos curando, entendiendo, analizando y llevando luz a aquellas áreas oscuras o fragmentadas de nuestro pasado. Hay personas de todos los tipos, y habrá quienes puedan bloquear sus peores momentos del pasado y aún así descubrir y llevar adelante un sentido de vida que los complete. Para muchos, no será posible, y ahí la meditación así como el hablar y contar repetidamente esas situaciones dolorosas del pasado a cuanta persona nos preste el oído ayudará a quitarle esa carga negativa.

Quisiera hablar de un ejemplo concreto. He visto como un amigo mío, Hector, retornó de la guerra de Malvinas habiendo vivido situaciones enormemente traumáticas y deshumanizantes para luego superarse gracias al gran consejo que le fue dado de contar su historia una y otra vez a toda persona que quisiera escucharlo. Con el tiempo descubrió un fuerte sentido de vida relacionado al trabajo por la No-violencia y el fin de las guerras en el mundo. Con el iniciamos en mi ciudad la etapa local de la ONG Mundo Sin Guerras y Sin Violencia allá por 1991 la cual en 2009 hizo realidad una acción internacional muy fuerte llamada Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia. Pongo el ejemplo para que se entienda que aún de las peores situaciones es posible salir. Siempre. No nos permitamos ni permitamos a otros bajar los brazos.

Para finalizar esta actualización, quiero decir que el mundo vive hoy, año 2016, una situación grave de lo que yo llamo “pandemia de violencia”. Claramente la violencia es una enfermedad psicosocial y debiera ser tratada con todo los recursos a disposición. No hay bebés que nazcan violentos. Las personas se vuelven violentas con el devenir de su historia social y su paso por un mundo social que hoy ejerce grandes dosis de violencia física, económica, racial, religiosa, cultural, sexual y psicológica. Por esto, es de vital importancia el esfuerzo por rechazar esa violencia, por actuar mediante la no-violencia activa, pero también encontrar y fortalecer nuestro sentido de vida, uno sintético que toda esta potencial violencia externa e interna no logre quitarnos. No olvidemos el dar para recibir. Sumarnos en la tarea de ayudar a otros, sobre todo cuando estos otros se encuentren adormecidos y posiblemente vencidos es importante. Hace falta agitar esas almas para despertarlas y cohesionarlas ya que así crearemos una comunicación profunda y sentida que nos saque del aislamiento, el sinsentido y el sentimiento de soledad, abandono o desamor que tanta violencia interna (y luego externa) producen. Es una tarea relativamente simple y diaria que nos brindará una gran unidad y abonará esos grandes sentidos de vida que son humanizar el mundo y amar la realidad que construyas con cada paso.

No dejes de compartir tus pensamientos en los comentarios. Espero, como siempre, haberte ayudado y que podamos entre todos crear un mundo mejor.

Un fuerte abrazo!
Juan E. Drault