Según Cicerón (Cuestiones Tusculanas V, III, 8 ), preguntaron en cierta ocasión a Pitágoras quiénes eran los filósofos y éste respondió que la vida le parecía a él semejante a los juegos en los festivales olímpicos: algunos hombres buscaban gloria, otros buscaban comprar o vender durante los eventos; pero había quienes ni acudían por el negocio ni por el aplauso, sino sólo por el espectáculo y para entender qué y cómo ocurrían ahí las cosas. Del mismo modo, en la vida hay quienes son esclavos de la ambición o del dinero, pero otros están interesados en entender la vida misma. Éstos se dan el nombre de filósofos (amantes de la sabiduría), y valoran la contemplación y el descubrimiento de la naturaleza más que cualquier otra empresa.