El sitio de Juan E. Drault

Acción social, desarrollo profesional, y reflexiones – Mar del Plata – Argentina

Hoy día se habla del igualitarismo en la búsqueda de una sociedad de bienestar para todos. Lo cual es mi más profundo deseo. Pero el solo hecho de vivir en un mundo donde existen “leyes de mercado” y peor aún, donde hay “mercados”, a los cuales se subordina la actividad comercial y especulativa de todos los países del mundo, hace que crea por completo en la incompatibilidad de igualitarismo y capitalismo. En este sentido, coincido plenamente con las posturas de presidentes como Evo Morales, que hacen un llamamiento a combatir el capitalismo, pero con una diferencia, quizás la palabra “combatir” sea un llamador que funciona, pero construir desde una postura de “combatir” no es de mi mayor agrado, porque esa palabra presupone aplicar energía contra lo establecido, y creo que más que gastar energía en combatir hay que aplicarla por completo en construir nuevas opciones y nuevas realidades haciendo vació a lo establecido para que progresivamente nuevas generaciones se formen y crezcan dentro de nuevas opciones que demuestren ser mejores, más humanistas, más igualitarias.

Desde esta posición es que hoy participo en el Centro de Estudios Humanistas marplatense desde el cual estaré en octubre presentando en Buenos Aires, durante el Simposio Fundamentos de la Nueva Civilización, mi visión sobre la Economía Solidaria Humanista, y el libro “Cartas del Futuro”.

Mientras vivamos en una sociedad transaccional donde para recibir hay que dar, y para dar primero alguien nos tiene que dar algo, generando que la solidaridad sea la excepción y no la “regla”, es que resulta creo muy difícil superar el individualismo y el egoísmo para alcanzar el igualitarismo.

Igualitarismo de oportunidades. Oportunidades para vivir como merecemos, desarrollar nuestro intelecto, nuestras emociones y nuestro cuerpo, para permitirnos pensar, sentir y actuar como seres solidarios y conscientes de ser parte de un todo, donde no podemos desatender a ningún sector, y donde el fracaso de algunos es el fracaso de todos, así como el éxito de algunos debe ser en beneficio de todos.

El Capitalismo reinante, basado en intercambio de bienes y servicios por una moneda, exige que todos y cada uno especulemos en beneficio propio, convirtiendo al otro en una herramienta económica para mi provecho, y exigiendo involucrar una subjetividad que pone valor al objeto o servicio dentro de un “mercado que regula o desregula” según la conveniencia de los poderosos y políticos de turno. En esa acción se cosifica en mayor o menor medida al otro para poder tomar del otro un recurso que preciso, y donde el “ganador” (desde la óptica Capitalista) será quien sepa acumular mayor riqueza a costa de otros que dejarán de tenerla, en un juego muchas veces violento de ambiciones, poder, prestigio y finalmente explotación de personas y recursos. El ser humano promedio se contentará con ser empleado de alguien para ganar lo necesario para su subsistencia y la de su familia, y los menos (en proporción) desarrollarán profesiones o serán emprendedores. Enormes multitudes ven sus vidas comprometidas al punto de poner en peligro su subsistencia, precarizando su presente y viendo cerrado su futuro. En este escenario dantesco pensar que los excluídos podrán salir adelante sin el apoyo de las capas medias ocupadas en intentar mantenerse o escalar, o que las capas altas decidirán socializar sus recursos, o que el Estado falto de participación podrá distribuir recursos eficientemente sin ser vampirizado por los corruptos y “vivos” de turno, es creer en el mejor de los casos en espejitos de colores.

El igualitarismo es una aspiración muy noble y elevada, que ojalá muchos, y cada vez más compartamos, pero para lograrla tenemos que poner a prueba nuestra capacidad de repensar y cambiar paradigmas, de cambiar visiones, valores, sensibilidades, y re-educarnos, rompiendo barreras, reconectándonos desde otro lugar más sincero, más humano, ausente de la especulación negativa cosificante, viendo y destacando las virtudes que todos tenemos como individuos y sociedades.

El igualitarismo se logrará cuando eliminemos el concepto arcáico y desgastado del dinero, dejando atrás la Era Transaccional, y entrando en una nueva Era Solidaria de la nueva civilización planetaria.

Cuando se habla de que las “instituciones están en crisis” no se termina de entender bien qué significa, uno cree que no tienen plata, o hay alguna crisis organizativa. Pero lo cierto es que la palabra “institución” es tan abarcativa como el matrimonio, la familia, y también el Estado o la Democracia. Esto es así porque la palabra “institución” hace referencia a lo siguiente (según Wikipedia):

Las instituciones son mecanismos de orden social y cooperación que procuran normalizar el comportamiento de un grupo de individuos (que puede ser reducido o coincidir con una sociedad entera). Las instituciones en dicho sentido trascienden las voluntades individuales al identificarse con la imposición de un propósito en teoría considerado como un bien social, es decir: normal para ése grupo. Su mecanismo de funcionamiento varía ampliamente en cada caso, aunque se destaca la elaboración de numerosas reglas o normas que suelen ser poco flexibles.

Así entonces la institución “Estado” y la institución “Democracia” en relación directa con otras tantas instituciones que hoy están en crisis, se han ido vaciando de sentido, y el descrédito y la falta de participación es cada vez mayor. La razón de que esto ocurra en muchos casos ha sido planeada por organizaciones políticas de los países del Norte que de apoyar grandes dictaduras que se les iban de las manos, prefirieron pasar a apoyar grandes democracias (formales) con un cúmulo de políticos corruptos, los cuales eran más manejables. Por suerte para nosotros, la impericia y la ingenuidad en temas de política exterior en países latinoamericanos nos permitió que muchos gobiernos ultra capitalistas (neo liberales) fracasaran y nuevos gobiernos de izquierda tomaran su lugar, y así hoy Latinoamérica vive una etapa muy distinta. Pero llegamos el punto crítico que inspira mi artículo. Aún cuando las democracias actuales son en gran medida formales porque el pueblo realmente no tiene mayor poder de decisión salvo en una elección cada unos años, ni los pueblos tienen mayor interés en involucrarse en los temas de la política, lo cierto es que aún cuando tuvieran, y tienen porque canales hay, es que la pregunta que me surge es “y si el pueblo no quiere gobernar?”. La realidad muestra que siempre y cuando cada cual pueda tener plata suficiente para sus necesidades básicas, su esparcimiento, viajes, etc., difícilmente se interese -o pueda/quiera- involucrarse en temas de política. La realidad nos muestra que la educación cívica que se enseña en la escuela nada dice de cómo es que cada ciudadano tiene un deber dentro de la sociedad que lo ampara, y cómo ejerce su poder desde su lugar como ser-que-decide. Y también vemos cómo la política ha sido demonizada, y sumado a que los políticos llamados “profesionales” actúan de una forma tal que genera rechazo en todos nosotros, lo cual produce un cóctel que altamente nocivo. La institución “Democracia” entra en un vacío de participación que deja aún más abierto el juego para los ladrones, corruptos y especuladores. Así entonces mientras por un lado se le pide a un gobierno (al que se deja “solo”) que solucione las problemas, por otro lado no se participa, no se ayuda, no se audita, no se controla, no se presiona, ni se organiza la gente para ejercer su poder de opinión y decisión, y en ese sálvese cada cual como pueda nuevamente el “divide y vencerás” definitivamente vence.

Está claro que decidir y ver que las decisiones producen acciones positivas es algo que todos queremos. Para eso hay que cambiar leyes y organizaciones, pero al margen de cambiar leyes, hay que querer y poder participar. Ahí entra en juego otra gran crisis, la crisis de un Sistema económico que mantiene a todos tan presionados y ocupados en su subsistencia que impide que aquellos que están económicamente activos puedan involucrarse, mientras que los desplazados o presionados al límite salen a las calles a protestar pero en una enorme dicotomía, las clases medias ven como enemigos a los desplazados. Mientras los desplazados crecen en número y los de las clases medias hacen malabares para no caerse de su posición social, los de las clases altas buscan la forma de reducir costos y ser más competitivos, pagando menos, reduciendo personal, importando, moviendo sus fábricas a paraísos fiscales o países donde pueden utilizar mano de obra del neo esclavismo.

Las consultoras dicen que en los sondeos la democracia como forma de gobierno en países como Estados Unidos nunca antes tuvo una imagen negativa tan grande. La falta de educación en la solidaridad y la no-violencia produce nuevas tendencias hacia las derechas, derechas que resuelven los problemas con la expulsión, la discriminación, los recortes, la imposición, y todo tipo de violencias que profundizan los problemas.

Esta institución “Democracia” necesita ser revisada, lo mismo el rol del Estado, que ante la necesidad de dar mayor cobertura y solución a los problemas que este Sistema produce se vuelve más grande y más productor de impuestos y retenciones, mientras las clases medias y altas se vuelven cada vez más insensibles profundizando la visión de “vagos” e “inservibles” hacia todos aquellos seres humanos que son excluidos y expulsados del Sistema ya desde el momento en que nacen.

Pero sobre todo, el interés de tomar el futuro en las propias manos, y la necesidad de gobernar nuestro futuro, nos exige que de una forma u otra participemos solidariamente en las decisiones buscando el beneficio del conjunto. Porque de otra forma, no importa que tan lejos se nos pueda ocurrir irnos a vivir, la crisis nos afectará de todas formas, y mirar para otro lado, y dejar que “las cosas las arreglen otros”, no hará más que agravar el problema y que sea cada vez más difícil de solucionar cuando estalle.

La ampliación del horizonte


Registro del presente y pasado son dos elementos que son comunes a todos los seres vivos con los que podemos interactuar. Pero el ser humano trajo al mundo la proyección y construcción del futuro. Lo hizo por una ampliación de conciencia, y una ampliación del registro del pasado que sumado a una mayor capacidad intelectual le permitió aprender del pasado, proyectar al futuro y por tanto actuar distinto en el presente. Esto amplió su horizonte, y así evolucionó como especie muy por encima de otras especies que solo pudieron evolucionar más en su aspecto físico, en su adaptación al medio, pero no en su horizonte de acción.

A cada paso de su evolución la observación, el estudio, el análisis y las conclusiones (ciertas y erradas) le permitieron avanzar ampliando su horizonte, superando el conocimiento establecido y llevando el conocimiento y las explicaciones un paso más allá. Así fué, por ejemplo, como la supuesta tierra plana se convirtió en redonda, y la visión de estrellas y planetas girando en torno a la Tierra se convirtió luego en lo que hoy es el sistema solar. Y aún estamos yendo más y más lejos buscando explicaciones al propio sistema solar, al comienzo de este sistema, a nuevas partículas, e incluso a las supuestas realidades paralelas y modificaciones genéticas. Cada avance obliga a re-reflexionar sobre la visión que se tenía de las cosas. Desde ese sistema de creencias, desde ese sistema de conocimiento, tomamos decisiones. Entonces es importante entender que según sea nuestro horizonte, así son las decisiones que tomamos, mejores o peores. De ahí que la curiosidad y el espíritu de investigación del niño no deberíamos nunca perderlo, y deberíamos incentivarlos en todos los niveles. Lamentablemente el Sistema en que vivimos no permite que miles de millones de personas tengan esta posibilidad, y así miles de millones de ideas, de investigaciones, de nuevos conocimientos, no puedan surgir. El conocimiento es poder, poder para elegir, poder para entender mejor la realidad, poder para entender mejor lo que nos pasa fuera y dentro, poder para entender lo que nos podría pasar. La experiencia por su parte es el conocimiento puesto en práctica, y cada ser humano es un cúmulo de conocimientos convertidos en experiencias de formas completamente nuevas. Y así como cada ser humano tiene genes completamente distintos, de igual forma cada ser humano tamiza sus conocimentos convirtiéndolos en experiencias, visiones y acciones de formas totalmente nuevas, totalmente únicas. Dejar de estudiar, dejar de aprender, dejar de curiosear, dejar de investigar, y dejar de compartirlos, es dejar de crecer y de vivir en pos de esa ampliación del horizonte que es el motor primigéneo, el motor genético humano. Detrás de esa ampliación del horizonte se encuentra la superación del dolor y el sufrimiento, la búsqueda de la felicidad, el desarrollo de la vocación, entre otras tantas acciones humanas fundamentales.

Pero esto se choca con una dura realidad que muchas veces nos condiciona al punto de aprisionarnos en rutinas donde la creatividad, la investigación, ni tan siquiera son bienvenidas. Pero ahí es donde tenemos que recuerrir al mismo motor genético y a no dejarnos avasallar por esa realidad, para entonces insistir, en todos los espacios que podamos hacernos, para avanzar en esa ampliación del horizonte. Y muchas veces esa experiencia y ese conocimiento que precisamos se encuentra en otras personas, por eso es tan importante avanzar en ampliar el horizonte de personas que conocemos, cuantas más personas, más vidas, más experiencias, más amplio será nuestro horizonte, mejor serán nuestras decisiones.

Por esto, optemos siempre por abrirnos a la creatividad, al estudio, a la curiosidad, al desarrollo de ideas, al compartirlas con otros, al conocer nuevas personas con las que compartir y crear, y eso sin duda nos va a mantener en el camino del desarrollo de la vida, de la propia y de la de los demás.

Las siguientes son un par de respuestas que como logré de alguna forma sintentizar mi punto de vista sobre varias cosas me pareció interesante dejarlas acá guardadas en el blog. El inicio de la conversación se refería a cual era la opción humanista sobre el armamentismo venezolano que está comprando armas por unos 5 mil millones de dólares, y la demonización que se esta haciendo de Chavez para justificar un posible futuro ataque a este país. Así que acá van estos mensajes que resumen algunas visiones personales:

Estimado Jorge

Agradezco tu mensaje tan extenso. Conozco lo que es la derecha en sus diversos matices y su violencia, y a esa derecha se ha ido enfrentando y enfrenta gran parte de los gobiernos latinoamericanos, incluso el mío, que espero antes de que se puedan ver afectados, se logre una consolidación como región que permita aún más extender esta nueva visión latinoamericana de la que Chavez es parte.

Mi preocupación incluso va más allá de Venezuela, ya que el gasto militar se ha incrementado en toda la región. Así como se habla de 2 a 5 mil millones de dolares (entre dinero y prestamos rusos) en gasto en armamento por parte de Venezuela, se habla de unos 12 mil millones de la operación de Brasil a Francia, ahora Rusia también le prestará plata a Bolivia para comprar armas y otro avion presidencial, y Chile le compra a Estados Unidos, al igual que Colombia que ni comprar precisa, directamente se lo sirven en bandeja… entre otros países que también están adquiriendo armas. Cualquiera sea el país y cualquiera sea el gobernante, la compra de armas con fines defensivos es un doble juego de palabras tal como lo denunciamos en República Checa. El solo hecho de poseerlas significa estar preparados y dispuestos a usarlas. Si la solución militar a un conflicto aún se presenta como una de las opciones para defender cualquier proceso a como sea, es porque aún creemos en la guerra como tal, la creemos como solución porque nos han educado de muy diversas formas que la guerra soluciona conflictos, y creo como humanistas sabemos que ninguna guerra lo hace, ni lo hará. Por tanto tener armas para usarlas como opción de defensa de un proceso desde mi optica -insisto en “desde mi optica”- no tiene ni pies ni cabeza (y no hablo por Venezuela, hablo por cualquier pais de la región o del mundo). La unión hace la fuerza, y la concientización y educación en la no-violencia activa como política de estado regional sería -nuevamente desde mi optica- la verdadera salida de la prehistoria humana. Gastar 2000 millones de dolares en armas, en vez de en educación por la no-violencia activa, y en educación en general, y así sea 1 millón, me parece y seguirá pareciendo por siempre un insulto a mi inteligencia, y a la inteligencia de los pueblos, aún cuando en simultaneo sea el pueblo que sea reciba salud, educación, cultura, y todo lo que un pueblo y toda persona merece tener. Si mientras se da eso al mismo tiempo se compran armas, para mi que quiero un mundo sin guerras y sin violencia, no hay proceso (sea o no llamado revolucionario, bolivariano, o como sea) que merezca mi sincero y profundo aplauso -insisto en el “mi”-, no quiero imponer nada con esto, es mi visión personal. Tampoco la presento como “mi visión humanista” porque no me siento represtante del humanismo ni sería justo hacerlo, es mi visión como ser humano sensible a un futuro cercano o lejano donde no quiero más gente muerta por conflictos armados.

Apoyarse en que porque existe un “enemigo” armado con intención y capacidad de usar armas es el justificativo para que el siguiente pensamiento sea “compremos armas para contrarrestarlo” no me parece ni parecerá un pensamiento coherente con el nuevo humanismo universalista que intento seguir y promover desde mi humilde lugar. Aplaudo las reivindicaciones que los pueblos latinoamericanos han logrado en estos ultimos tiempos, pero no puedo aplaudir a los líderes que compran armas, porque eso significa que NO se está intencionando en superar una etapa muerta en la que creemos que las armas detendrán y solucionarán la embestida de los poderosos, porque hacerlo es desestimar y degradar el poder que los pueblos tienen cuando están educados, concientizados, organizados y conectados detrás de la bandera la de no-violencia activa, tal como ya lo vimos en la India de Gandhi.

Me pone absolutamente contento que centenares de miles de personas y niños de latinoamerica hoy tengan acceso a la educación, la salud, la vivienda y las mejoras en atención e infraestructura que merecen. Pero si los gobiernos no avanzan ahora mismo en la urgente necesidad de educar en la no-violencia activa, en la solidaridad, en los valores humanistas, creo que un simple cambio de los vientos puede hacer que este fantástico proceso se caiga por la rápida adopción de la violencia como solución para la defensa del proceso mismo.

Así que el día que la “Revolución Bolivariana” o cualquier revolución o proceso incluya en su título la palabra “no-violenta” y se actúe en consecuencia, me pondré de pié y aplaudiré no solo a esos pueblos, sino también a sus valientes e inteligentes líderes.

Mientras tanto, entiendo querido Jorge los argumentos, pero no los comparto en ese punto.

Te envío un fuerte abrazo.

Y la siguiente:

Estimado Jorge

Está claro que no solo tenemos algunas diferencias de puntos de vista, sino también de edad. Mientras vos vivías lo que viviste en chile yo estaba naciendo y aprendiendo a caminar. Lo cual no complica demasiado la charla porque igualmente tengo recuerdos y estudios sobre las dictaduras militares que se impusieron y sostuvieron en la lucha contra el cuco llamado “Comunismo”, que luchaba contra el cuco llamado “Imperialismo” (acuerdo más, acuerdo menos, eran los dos grandes bandos, aunque por supuesto terminaron considerando comunista a cualquier persona u organizacion que fuera librepensadora o a veces ni tan siquiera).

Hay una realidad. Las guerras, antes que conflictos políticos, son conflictos económicos, y luego se transforman en hechos económicos rentables para cantidades de gobiernos, empresas e individuos. Antes de casi toda potencial guerra hay un conflicto o interés económico. Claro está que la derecha es en general un puñado de empresarios y títeres jugando en política con fuertes relaciones con el establishment local, y los gobiernos y empresas extranjeras interesadas en los recursos y mercados de su país o región. Si les tocás sus intereses reaccionan como saben hacerlo y como ya lo vivieron en Bolivia, en Venezuela y en tantos otros países, utilizando tácticas diversas de sembrado de caos, desinformación, miedo, corridas de precios, desocupación, violencia armada con la policía, mercenarios, ejércitos privados, militares, etc., etc..

Estos métodos tienen más o menos éxito en tanto y en cuanto haya en esa sociedad métodos y organizaciones que articulan a las personas. Así si existe un sindicalismo fuerte como en Bolivia, o agrupaciones de base muy fuertes, donde ya hay líderes y donde hay una concientización para mantenerse unidos y organizarse de muy diversas formas, ahí es muy dificil que todas estas tácticas funcionen, aún mejor si detrás de estas organizaciones hay un gobierno apoyándolos. Que es la situación que se ve en Bolivia y Venezuela. Y que son situaciones diametralmente opuestas a las dictaduras de los 70. Con esto quiero decir, que donde hay una sociedad organizada con un gobierno apoyando es realmente dificil hacer que el caos desestabilizador prospere. Va a molestar, pero no va a prosperar. No hubo que armar guerra de guerrillas ni en Bolivia ni en Venezuela para sostener lo que hasta hoy se sostiene porque además la visión era no-violenta, como bien destacas respecto de la visión de revolución bolivariana, y de la visión indigenista de la madre tierra de Bolivia.

Creo con todo esto que no hay punto de comparación entre los conflictos de los 70 y estos conflictos, SALVO, en que siguen habiendo dos “cucos”, dos bandos marcados, y detrás de los dos “cucos” siguen estando los mismos países que en los 70 apoyaban movimientos enfrentados: Estados Unidos y Rusia, y los dos mismos modelos… el capitalista (libremercadista -enmascarado como democrático-) de Estados Unidos, y el socialista (intervencionista) bolivariano, anteriormente comunista ruso (ahora también encarnado por China que esta armando un eje del sur).

Así que 40 años después los actores cambiaron de lugar (ahora la tecnica de guerrilla desestabilizante es de Estados Unidos), pero los dos modelos siguen en una versión renovada de la misma lucha.

Pero ahora miremos el contexto latinoamericano. Hay muchísima más unidad y solidaridad entre países, y se está gestando esa misma articulación interna, pero esta vez a nivel regional.Pero eso está sucediendo sólo entre gobiernos, y no necesariamente está sucediendo entre pueblos. Las movilizaciones en apoyo a Evo o Chavez en el exterior no llegan a ser más que de la izquierda tradicional, colectividades y algunas organizaciones y no puede decirse que sean masivas.

Para mi invertir en esta educación y articulación entre pueblos y no en armas, es la diferencia crucial y definitiva para consolidar una región que se posicione como no-violenta y moralmente más elevada, que intentar frenar la ofensiva interna y externa comprando armas “convencionales” que pueden desatar un desastre en la primera de cambio. Porque no nos mintamos, alguien cree que Venezuela le podría ganar una guerra a Estados Unidos o que por tener unas bombas y tanques puede evitar una ofensiva? O qué, que Rusia entraría en apoyo a Venezuela en caso de un conflicto? Es todo extremadamente ingenuo. Tanto como lo fué la guerra de Malvinas que fue una guerra perdida de antemano, que nos costó 10 mil millones de dólares por 73 días de guerra absolutamente inútiles bajo todo punto de vista pero fue casi todo un país que se volcó a la calle en apoyo de la guerra y de un gobierno militar que al mismo tiempo estaba matando y torturando. Si eso no es falta de educación y en especial de educación en la no-violencia no se que es… Por otra parte si se compran armas, se tiene que entrenar mucha gente para usarlas, y si se entrena gente para usarlas, se está educando en la violencia, y NO en la no-violencia activa, y se está dando un mensaje beligerante a toda una población. Así que lo de revolución bolivariana no-violenta no lo pongo en duda pero el pensar, sentir y actuar no parecen muy alineados. En el juego de “quien la tiene más grande” toda latinoamerica lleva todas las de perder, y sin embargo ahí estamos… gastando más de 30.000 millones de dolares en armas (rusos y europeos agradecidos!)…

Si un parque de reflexión cuesta unos 250.000 dólares… eso nos daría para poner unos 120.000 parques de estudio y reflexión en toda latinoamérica. O para repartir 3 mil millones de libros de educacion en la no-violencia (alcanzan para latinoamerica, no?), o para producir no se cuantos cientos de miles de canales y horas de TV, publicidad estática por millones, centros de comunicación, trabajar full time con sueldo cientos de miles de instructores, o para hacer miles y miles de intercambios estudiantiles entre países latinoamericanos, o para comunicar la riqueza del trabajo, la creatividad y la cultura latinoamericana al planeta entero, o para montar redes de comunicación e internet de bajo costo en toda la región…. y así siguiendo…

Y sin embargo… SE GASTA EN ARMAS… por el potencial peligro del “cuco” que nos viene a invadir
Y sin embargo… seguimos defendiendo tamaño error que nos mantiene en la prehistoria humana.
Y sin embargo… seguimos haciendo rodar la rueda de las fabricas de armas y los ejércitos con militares deseosos de “acción”
Y sin embargo… le seguimos haciendo el juego a los que lucran con las guerras y la inseguridad, y las promueven para seguir lucrando

Realmente no logro ver cómo desperdiciar 30.000 millones de dólares en armas me va a beneficiar, o te va a beneficiar a vos. Ni logro ver cómo hay armas buenas y armas malas, para mi son toda armas pensadas para matar a los de un bando o a los del otro, pero siempre para matar.

Es como la lógica de la inseguridad en la ciudad. En vez de pensar cómo desarmar la calle, aumentar la solidaridad, y mejorar la red ciudadana para cuidarnos entre todos, se piensa en poner más policias armados, y comprar más armas como solución. Tiene alguna lógica? ni la más mínima! cada vez muere más gente en manos de locos violentos, policías, chicos quemados por las drogas, y accidentes con armas… solo espero realmente que detrás este nuevo armamentismo latinoamericano no veamos el comienzo del fin de lo que de momento es una excelente oportunidad.

Te mando un abrazo

Ojo por ojo y el mundo se está quedando ciego

Esta frase conocida de Gandhi “Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego” ya es una realidad en curso… es creo la mejor síntesis del actual estado de las cosas, y la perversión de este sistema que no hace más que generar todas las violencias posibles: físicas, psicológicas, económicas, religiosas, morales y sexuales.

Ayer veía justo la excelente película española “Celda 211” en la que actúa Alberto Ammann (Juan en la película), hijo de mi amigo Luis Ammann. Y hoy leía una nota sobre Estados Unidos queriendo reinventar su sistema penitenciario

En Argentina empezamos a transitar un camino por el que Estados Unidos ya está de vuelta. El pedido de condenas largas por parte de la sociedad en vez de la búsqueda de la rehabilitación. Esto obliga a encerrar más y más personas y las cárceles se vuelven amplificadores de violencia y una suerte de alfombra gigante bajo la cual barrer personas (por un tiempo). No tiene sentido común pero es lo que se demanda, así que es lo que se ofrece. Poner más policía, apresar más gente, ponerlos en cárceles por la mayor cantidad de años posibles, y mirar para otro lado… hasta que esa realidad vuelve años después amplificada y convertida en un problema varias veces peor. En el camino la sociedad se vuelve más y más insensible con aquellos que padecen la exclusión y la pobreza, y la mirada se hace animalizante. Los violentos pasan a ser animales que nacieron violentos y deben ser sacrificados, así que si la víctima o la policía los mata sonríen contentos. Progresivamente la mirada, arrastrada por el miedo y la paranoia que los medios se encargan de amplificar y el público consume en grandes dósis, comienza a extenderse a la pobreza en su conjunto. Un pobre es alguien peligroso, y si se pudiera cercar la ciudad y dejar afuera a los pobres en una suerte de neo-feudalismo, muchos se meterían gustosos dentro de esas paredes y que los de afuera se las arreglen. Pero ya existe!. Algunos tienen suficiente como para vivier entre paredes y cercos de un barrio privado, pero la pobreza sigue ahí afuera acechando e incluso se cuela por los alambrados. Algunos entonces compran el arma, obscurecen los vidrios del auto, y se preparan para el tiroteo en caso de necesidad incluso arriesgando la vida de todos. Pero la pobreza sigue ahí, y aunque se se evite un robo hay aún cientos más de pobres. Entonces se piden refuerzos, más patrulleros, policías, más armas en la calle, en los comercios, en los autos. La policía siendo parte del mismo sistema está corrupta y las zonas se liberan, y algunos policías negocian con la inseguridad y con la impunidad de menores, o se convierten ellos mismos en ladrones y abusadores. Así el supuesto aliado también se convierte en enemigo por tanto hay que tener cuidado de los pobres, y ahora también de los policías. Y si la policía está “maniatada” por las leyes hechas para proteger derechos fundamentales, los policías del gatillo facil pasan pronto a ser los nuevos heroe a quienes se lo aplaude por haber matado a uno de esos animales. Con todo esto “los animales” se sienten cada vez más amenazados, más abandanodos, sin ningún valor como personas, y sin futuro mejor que la muerte o la carcel. Así entonces ya no preguntan ni respetan códigos, disparan primero y luego roban (o a veces ni tan siquiera). Nada importa, el futuro que tienen delante es claro. Morir en un tiroteo, en la carcel, o por drogas baratas (que ya les quemaron el cerebro en muchos casos). Mientras tanto la misma sociedad y la policía armada generan más violencia, y matan a nuestros chicos y a otras personas en arranques de locura, equivocaciones, disputas entre vecinos, discusiones en el tránsito, o bien explotando ante la más mínima incitación. Entonces mientras los bandos se dividen cada vez más, los excluídos son cada vez más excluídos, y los ricos son cada vez más ricos. Las víctimas y sus familiares piden penas ejemplares, y hacen del ojo por ojo su bandera insignia. Y mientras unos piden pena de muerte, otros piden más gente presa, y exigen seguridad para sí mismos aunque se libera la calle cerrando toda conexión con el mundo externo cada vez más temprano y así la seguridad de los demás no importa, ni tan siquiera la del vecino que vive a metros. En una suerte de “divide y vencerás” el individualismo deshumanizante va en aumento y el triunfo es de la violencia, de la corrupción, del negociado, de la ineptitud, que gana espacios gracias a la desarticulación de una sociedad que no sabe (o no quiere) organizarse, no sabe exigir por los canales correctos, ni por vías no-violentas. Así los espacios políticos son ocupados por personas al servicio del negociado, los jueces y el sistema judicial se perpetúan impartiendo injusticia, el comisario se hace aliado del crimen y los poderosos, los medios manipulan a gusto la opinión pública criminalizando aún más la pobreza y vendiendo puertas blindadas, alarmas monitoreadas, transporte de caudales, y seguridad privada de la cual son accionistas directos o indirectos.

Mientras tanto quien ingresa a una cárcel se encuentra con ninguna opción de rehabilitación. Por el contrario debe hacerse más violento para sobrevivir, debe usar su gimnasio improvisado para hacerse más fuerte, y comparte el tiempo con otros presos reorganizándose y aprendiendo para cuando salga. Y si cuando sale quiere salir del círculo, su pasado lo condena, sus únicos amigos son violentos, y mientras ve cómo las puertas no se abren o se cierran las pocas que encuentra, se vuelve a reencontrar con el crimen como su única opción en un ciclo que sabe se seguirá repitiendo, lidiando con policías y una sociedad que lo condena, maltrata, y sigue excluyendo de toda posibilidad de una vida mejor. Así que hace del ojo por ojo su bandera insignia y arremete contra esta sociedad de la que somos parte y que nunca le dió mejores oportunidades, y que a ojos vista no le dará nunca nada mejor. Así que robar y matar es casi un acto de justicia, su justicia por mano propia, su posibilidad de ser un Dios vengativo que tiene en sus manos la vida o la muerte de quienes lo excluyeron.

Entonces lamentablemente ambos bandos flamean la bandera del “ojo por ojo”, y así como el amigo Gandhi dijo tan sabiamente, todos nos quedaremos ciegos, mejor dicho, todos nos estamos quedando ciegos.

Romper el círculo y la inercia de un sistema que deshumaniza y violenta es la única opción posible para salir de la ceguera y empezar a ver todo desde una perspectiva más elevada y superadora.

Depende de todos y cada uno tomar esta opción y ser agitadores y cohesores. Agitadores para despertar a esta nueva salida. Cohesores para re-articular esta sociedad desmembrada en dirección a una solución no-violenta y humanizante para lograr una sociedad que haga de la solidaridad, y no del ojo por ojo, su bandera insignia.

Maestros y discípulos, una necesidad

Estaba viendo este video recien y recordé una charla que tuvimos con Carina hace unos días a partir de lo que yo le decía que creía necesario que reviviera la relación maestro-discípulo o mestro-aprendíz. Y a todo esto surgió el “qué y cómo es un Mestro”, no en el sentido escolar de impartir conocimento, sino en el sentido de una persona que guía y orienta permitiendo que cada cual se desarrolle y exprese su potencial creador y transformador. Para ilustrar el tema este corto animado es ideal:

Pero por qué creo que revivir esta relación es necesario? por el simple hecho de que la transmisión del conocimiento perdió su alma, el conocimiento se transmite esteril, sin la experiencia y sin la sabiduría de quien ya recorrió el camino (o al menos un camino que lo llevó a un “lugar” o un “espacio” al que queremos acceder). Por otra parte, no abundan los guías que sepan orientar procesos, sean estos personales o grupales. Y por otra parte soy de los que cree que quien es maestro no puede ser líder, ya que ser líder implica imponer la propia visión mientras el maestro mantiene una distancia suficiente por la cual el discípulo es quien va abriéndose camino. O sea, poder puede, por supuesto, pero digo que para hacerlo bien una cosa no debería mezclarse con la otra. En todo caso, un buen maestro puede formar un buen líder, y un buen líder puede encontrar su camino gracias al maestro. Pero en esa fórmula también hay una debilidad. El líder en la vorágine del camino del liderazgo pierde el espacio y el tiempo para la meditación que permite el contacto con la sabiduría interna que el maestro sí tiene. Así entonces el líder no logra romper con la dependencia del maestro para la toma de decisiones. De ahí que el principio “las cosas marchan bien cuando marcha en conjunto, no aisladamente” es vital. Así entonces creo que un buen maestro sería quien haya transitado ya el camino del discípulo y del líder, y habiendo estudiado y practicado distintas disciplinas, y habiendo conocido distintas culturas, religiones, y personas, haya logrado meditar sobre las buenas y las malas cosas a cada paso, haya logrado entonces alcanzar una síntesis y una sabiduría capaz de ser transmitida en conceptos claros que sirvan de guía y principios a sus discípulos. Ese maestro, despojado ya de todo afán de liderazgo, y superado todo posible afán de prestigio, debe volver a la fuente de la bondad y la empatía para con quien desea ser discípulo suyo, quien lo reconoce a el conocedor, y lo reconoce sabio, y lo reconoce capaz de aportar todo ese bagaje de una forma suave y orientadora, sin imposiciones, y sin manipulaciones, transmitiendo lecciones de vida, de principios, de luz, que permitan a lo nuevo expresarse y evolucionar.
Por otra parte, el discípulo no necesariamente debe contar con un solo maestro, ya que hay tantos maestros como disciplinas, y a su vez hay distintas disciplinas que se aplican a distintos momentos de la vida y el proceso vital e interno.
Así entonces, esta relación de orientador – orientado, maestro – discípulo, o maestro – aprendíz, devolvería el significado más trascendente de la transmisión del conocimiento y la experiencia, poniéndola al servicio de las nuevas generaciones, las nuevas mentes, las nuevas ideas, los nuevos espíritus.
Claro que para saberse maestro, para aprender a ser maestro se requiere de otros maestros. Maestros de maestros. Y aunque ciertas personas tienen una habilidad innata y profundamente vocaciónal para ser Maestros, otros muchos requieren ese rol dual de discípulo de un maestro, y maestro aprendíz de algunos discípulos, hasta lograr una autonomía, una confianza y una experiencia que les permita sentirse capacitados para ser también ellos maestros de maestros.
Hablando ahora del discípulo, serlo también requiere de una apertura, de una búsqueda, de una disposición frente a la vida, en la que todo puede enseñar algo, y el maestro por su virtud puede ayudar a ordenar esas enseñanzas que por momentos pueden ser confusas o incluso contradictorias.
Hay mucho más por reflexionar sobre el tema, pero no quería dejar de pasar la oportunidad de plantear esto que pude ir rescatando en estos años.
De momento no estoy en ninguno de estos dos roles. El tiempo, la vocación y las intenciones dirán.

Podemos hablar de la falta de calidad de los autos, desatenciones, problemas de infraestrctura, de señalizaciones, de iluminación, imprudencias, falta de educación, corrupción, y un sinfín de razones y causas por las que se producen los accidentes que matan gente todos los días y dejan a otros tantos muertos en vida tras perder a sus hijos, padres, amigos… todas son ciertas y válidas, pero nadie habla de lo que realmente vale la pena hablar y que está detrás de todo esto:

la falta de conexión con en los demás, la falta de valorización de la propia vida y de la de los demás, el creernos inmortales cuando cláramente podemos morir en cualquier instante mientras estamos en la calle con tan solo distraerse unos segundos con el celular.

Cuando alguien va a 180 por una ruta y pasa a un auto en una curva, cuando un motoquero cruza una esquina a 60 km/h de noche sin frenar ni mirar y sin luces, cuando ves manejando a un señor de 70 años que ya debería haberse bajado hace rato y dejado de manejar, cuando una pareja va discutiendo mientras maneja uno de ellos, cuando hay niebla en una ruta y nadie hace nada para frenar el tránsito, cuando un colectivero cruza a 50 una calle sin siquiera tocar el freno, cuando alguien hace maniobras sin siquiera informar a nadie poniendo al menos el guiño, cuando alguien va manejando mal y distraido porque está sosteniendo el celular con una mano y manejando y pasando cambios con la otra, cuando alguien sale a la ruta dormido y maneja 12 hs seguidas con su familia, cuando alguien se toma varias cervezas sabiendo que tiene que manejar… qué hay detrás de todo eso? falta de valorización de la vida propia y de los demás, es la ingenuidad de creerse todopoderosos. Es la externalización de la violencia en todas sus formas, desde la violencia económica cuya especulación nos impide tener autos con todas las seguridades, ni nos permite tener todos autos en perfecto estado, pasando por un Estado que no nos provee rutas, calles, luminarias, y un sinfin de elementos básicos para manejar o transitar seguros, hasta la violencia psicológica y el stress que nos pone en situaciones y en estados donde manejar es una locura y una imprudencia.

Todo esto nos convierte en armas de un Sistema donde el valor y preocupación central NO es el ser humano, sino ni más ni menos que el dinero, y desde ahí todos estamos expuestos a estas cosas que menciono, y desde ahí todos somos repetidores y creadores de violencias, sea por acción como por inacción. Sí, incluso el no hacer nada por los demás porque a vos no te pasó nada es también violencia moral.

Entonces, el cambio por supuesto muchísimo más de fondo, y esa misma falta de conexión, es la misma que no nos permite entender que no debemos esperar estas soluciones sino que hay que crearlas, o sea, más que dedicarse a cuidar la propia “quintita” hay que preocuparse por todos, conectar con la humanidad en su conjunto y ver qué puede hacer uno como aporte para marcar una diferencia que impacte positivamente. Con unos pocos bien organizados el impacto es grande y muchas vidas comienzan a salvarse, muchas empiezan a cambiar, y con muchos empiezan a despertar. Imaginate que pasa si somos muchos.

Hoy más que nunca hace falta despertarnos y despertar a otros, para eso hay que ser agitador y cohesor. Agitar almas para despetarlas, cohesionar voluntades para aumentar su potencial en la acción.

SIN DUDAS, es más facil quedarse en casa haciendo zapping y decirse “que se jodan, que se las arreglen, a mi no me pasó”, pero lamentablemente esta es la más deshumanizante de las opciones, y así de deshumanizado esta hoy el mundo. Recién cuando el accidente pasa, cuando el hijo muere, recién ahí las cosas se vuelven claras y arman asociaciones, hacen reuniones, prensa, y sólo porque perdieron a ese ser querido se lanzan en una acción decidida hacia el mundo “para que no les pase a otros”. Pero podría uno preguntarse alguna vez? es realmente necesario esperar a la tragedia para esto, si no tengo tragedia entonces esta bien hacer “mi vida” y que los demás no me importen?

Yo no tuve accidentes de tránsito desde hace años que manejo, nunca produje ningún accidente, ningún familiar murió en uno, tengo tres hijos y una esposa vivos y sanos, y perfectamente podría simplemente “hacer zapping”. Pero entre hacer zapping y marcar una diferencia informando gente, estudiando el tema, agitando y cohesionando… me quedo toda la vida (lo que me quede) con esto, porque es mil veces más coherente pensar que hacen falta cambios, sentir que son posibles, y…. HACERLOS.

Si elegís la misma opción es porque estás en el camino de tu humanización, en el camino de darle sentido mayor a tu vida, en el de marcar la diferencia positiva y cortar la cadena de violencias. En este mismo camino es mucho más probable que mejores y salves tu vida y la de los demás, ya no sólo en el tránsito, sino en todos los ámbitos.

Juan E. Drault

María Margarita Arecha es una de esas excelentes personas que este blog me dió la grata oportunidad de conocer. Especialmente porque hace tiempo escribí sobre este excelente médico argentino llamado Ramón Pascual Muñoz Soler, y entonces al tiempo descubrí el sitio oficial, y así conocí a quien el Dr. Muñoz dejó a cargo de la difusión de su obra, Brigite Hohenauer. Todo esto a partir de por “casualidad” un paciente de mi mamá le regalara “Antropología de Síntesis” del Dr. Muñoz y me impactara la claridad, profundidad y sencilléz con que hablaba de temas esenciales para la búsqueda que vengo realizando desde muchos ángulos desde hace años. Así entonces cuando María comentó en este blog y dijo haberlo conocido, me despertó la curiosidad de que pudiera describirlo desde esa posición más cercana que tuvo, y así le pedí que escribiera su testimonio. Espero les guste tanto como a mi. Gracias Maria!.

Los dejo entonces con este testimonio descriptivo sobre el Doctor Ramón Pascual Muñoz Soler:

Muñoz Soler

Como médico y terapeuta poseía el don de la intuición, esto sumado a su gran capacidad de conocimiento y experiencia de vida hacía que uno sintiera que estaba en presencia de alguien que captaba a la persona de manera abarcativa y completa. A partir de ello comenzaba su tarea de ayuda que significaba tomar lo que el paciente traía por origen y circunstancias de vida, sus angustias, sus sufrimientos, sus problemas, fuesen éstos de características mentales y/o físicas y acompañar en el reconocimiento y aceptación de los mismos; es decir ser parte activa en ese trabajo tan sutil de hacer que el otro se junte con su verdad, transitando este proceso con absoluta comprensión; esta comprensión permitía y favorecía la unión en un todo de cuerpo, mente y espíritu. A esto se le sumaba una energía de completa libertad, esa libertad que se necesita para “ser” y para poder “saltar” desde allí (como desde un trampolín) a una dimensión superior, la del alma, que lleva a una nueva conciencia,” la del hombre nuevo” como él decía.

En su presencia se sentía que uno era reconocido profundamente y que tomaba a su cargo lo que la persona que tenía ante él llevaba, para luego guiar en su revelación, aceptación y significación. Uno podía darse cuenta que no estaba solo, y que si bien había alguien que “cargaba” con nuestra humanidad, también le ofrecía la llave para poder transmutar dicha verdad. Tenía esa cualidad del que sabe con humildad, que le es posible y deseable bajar al nivel del otro con la paz de su corazón. Este camino estaba expresado con su propia vida, ese “laboratorio” como él dice en su libro “Revelación – Re-velada” donde se llevaba a cabo el proceso de transformación. Como consecuencia natural de ello se ponía en marcha la propuesta que conduce a la liberación a través de la acción (la puesta en marcha del motorcito) la cual aceptando y reconociendo las limitaciones está en mejores condiciones de encontrar aquello que le otorga sentido a nuestro destino.

Puedo decir que de sus sesiones salía con un sentimiento de alivio y mucha paz.

Muñoz Soler hablaba de “síntesis” para referirse al proceso de la vida, su propia vida era una síntesis entre el ser humano y el médico-terapeuta. Podía reunir en unos instantes todo aquello de su conocimiento profundo, de filósofos, antropólogos, hombres de ciencia, sabios y profetas, con lo que la persona traía a la sesión y darle un nivel de entendimiento y significado que permitía buscar “otra vía” en sus propias palabras, para trascender la angustia.

Si tuviera que definir en pocas palabras a Muñoz Soler diría que era “energía radiante del hombre nuevo”, como un espejo en el que el alma podía reflejarse y acceder por resonancia a otra dimensión a partir de su vida y su obra. Hoy están sus libros que son un bálsamo para el espíritu y si bien nada sencillos por el nivel de profundidad que poseen, reúnen en sus páginas un mensaje de libertad para el ser humano de hoy tan alienado.

Mejor imposible, gracias de nuevo María!

Un mundo sin dinero

Economía SolidariaHace un tiempo vengo junto con Carina hablando y armando las ideas de un mundo sin dinero.

Espero se hayan percatado que la historia del hombre es de apenas unos miles de años y la evolución de millones, por lo que en escala nuestra historia es ínfima y la evolución a generado cambios radicales no solo en lo físico, sino también en lo tecnológico, y desde ya en la forma en que la economía se ha ido organizando. Lamentablemente la palabra economía se la relaciona automáticamente con dinero, y sin embargo no tiene necesariamente que ver con eso, sino con -entre otras cosas- la administración de los recursos.

Qué dice la Wikipedia sobre el término “Economía”:

Economía (administración de una casa o familia, de οiκος (casa, en el sentido de patrimonio)’ y νέμεωιν (administrar) es la ciencia social que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad. Otras doctrinas ayudan a avanzar en este estudio: la psicología y la filosofía intentan explicar cómo se determinan los objetivos, la historia registra el cambio de objetivos en el tiempo, la sociología interpreta el comportamiento humano en un contexto social y la ciencia política explica las relaciones de poder que intervienen en los procesos económicos.

Destaco la parte de “satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad” porque está más que claro que la economía actual no cumple con este enunciado a ojos vista de la enorme pobreza, la mala distribución de los recursos, y la enorme violencia actual, no le tengo fe en que este estado de las cosas pueda decantar en una sociedad donde el progreso sea de todos y para todos. Mientras el progreso no sea de todos y para todos no podremos decir que entramos en una verdadera historia humana. Entonces hace falta tanto un cambio interno como externo, una humanización de todos y todo, y un cambio de paradigma económico.

Uno de los grandes problemas que nos tienen donde estamos, es la concepción transaccional que tenemos grabada a fuego. En esa concepción transaccional yo tengo que recibir algo a cambio de lo que doy. Y para hacerlo hay que asignarle valor a los elementos intercambiados. En el proceso de asignación de valor se involucra otro proceso. El proceso de especulación del cual somos reenes. Dentro de este sistema tengo que lograr una especulación a mi favor que me permita ganar dinero. Cuanto más ambicioso, más violento, y cuanto más violento mayor es la especulación acaparadora (más favorable para mi, y más desfavorable para el comprador). Así unos cientos de personas en el mundo tienen tanto como la gran mayoría de las personas en este planeta. Y sin ir tan lejos en cualquier ciudad hay unos pocos que tienen muchísimo, mientras otros apenas tienen para comer. Y la brecha se agranda a pasos agigantados. En este estado de las cosas el recibir es mejor que el dar. En este estado de las cosas la solidaridad es lo eventual y no lo usual (no quiero usar la frase “es la excepción y no la regla” porque la solidaridad no se reglamenta).

La solución no pasa por meramente un cambio de sistema económico, sino también por una necesidad de humanizarnos y en simultaneo humanizar las relaciones humanas, convirtiendo a la solidaridad en lo usual.

En este mundo conocido, desde los orígenes hasta el día de hoy, nadie que nace en este mundo tiene su futuro asegurado. Muy por el contrario depende mucho de la suerte de donde haya nacido y de las oportunidades que haya tenido y haya sabido aprovechar para poder avanzar, y conseguir vivir en condiciones mínimas, o buenas. Pero puntualmente, a cada paso hay que ganarse el futuro. Ningún ser humano por el hecho de nacer humano tiene aseguradas las condiciones elementales para vivir y desarrollarse.

Entonces una economía solidaria donde el dar es más importante que el recibir, y donde el dinero no existe porque todos los recursos tecnológicos y humanos permiten el desarrollo de todos los elementos necesarios siendo que ya la máquina no expulsa al hombre sino que realiza la producción en escala, y porque no hay límites especulativos por los cuales el desarrollo y la solidaridad se frenan, en ese mundo, todo ser humano nacido en una comunidad y una economía solidaria tiene su futuro asegurado por la propia comunidad.

En esa sociedad el dar en beneficio del conjunto es lo usual (solidaridad).
En esa sociedad el ser humano es el valor y la preocupación central.
En esa sociedad el desarrollo es sustentable y ecológicamente responsable.
En esa sociedad la acaparación violenta no tiene sentido, no hay ganadores y perdedores.
En esa sociedad la diversidad y la creatividad, así como el desarrollo vocacional es generilizado.
En esa sociedad no existe la especulación negativa, el conocimiento y la experiencia circulan con total libertad.
En esa sociedad no hay excluidos, no hay quienes tengan su futuro cerrado, no hay por ende violencia relacionada a la precariedad o la falta de futuro.
En esa sociedad la no-violencia es materia de estudio y de aplicación en todos los ámbitos.
En esa sociedad se vive como una gran Nación Humana Universal, donde la unión de la diversidad es la unión de todos los seres humanos en pos de de un progreso de todos y para todos.

Esto no solo es posible, es necesario

Próximamente más…

“Que país generoso”

Esta frase se usaba bastante, hace años entre otras cosas por la inmigracion que recibió el país y a la cual le dio educacion gratuita y bastantes oportunidades (soy bisnieto de franceses aunque hoy día Francia no me da ni la hora paradojicamente).

Luego la frase se usó medio como burla porque los que más tenían y más negociados hacían entraban entre los beneficiados por esta frase que se usaba ya con doble sentido. Aunque el Argentino promedio la dice en tono de queja pero a la primer oportunidad de entrar en una de esas oportunidades algo turbias no lo duda!! (“La hizo bien y ahora miralo! Diria el vecino cuando lo ve entrar el auto cero kilometro)

Hoy me vino a la mente esta frase después de leer la noticia del resultado del operativo de la afip sobre embarcaciones particulares, 42% no tenían declarados sus yatecitos y barcos para los cuales además pagan entre 1000 y 5000 pesos de “estacionamiento”.

http://m.clarin.com/Premium/Noticia.aspx?IdNoticia=02029328

Que país generoso…. Jaja

Un abrazo

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